(ABI).-El Estado enfrenta el reto de sentar soberanía en las zonas más deprimidas del país, en especial en las fronteras, para “vencer la muerte, la pobreza y construir la integración nacional”, manifestó el domingo el director de la Agencia para el Desarrollo de las Macro Regiones y Fronteras (ADEMAF), Juan Ramón Quintana.

Entrevistado por el programa El Pueblo es Noticia difundido en los medios de comunicación estatales, Quintana dijo que el trabajo desarrollado por ADEMAF “se asemeja a un poxipol que busca conjuncionar los esfuerzos de las entidades estatales en beneficio de las poblaciones que viven en las fronteras de Bolivia, que, en el pasado han sido olvidadas y abandonadas por los Gobiernos”. Señaló que ADEMAF ha puesto en marcha el programa “Fronteras Saludables” con la movilización de equipos de trabajo de diversas instituciones estatales que se trasladan a las poblaciones para solucionar los problemas, o, por lo menos, sentar las bases para superarlas.

“En el pasado los gobiernos han sido cómplices del mantenimiento de esas poblaciones en un estado de marginalidad sin capacidad de acceder a sus derechos constitucionales porque no era conveniente para sus propios intereses y de los grupos privados nacionales y extranjeros”, anotó.

Agregó que en la actualidad el Estado busca llegar a los ciudadanos, recoger sus demandas y encaminar las soluciones.

Quintana subrayó que ADEMAF ha identificado una serie de carencias que afectan a los pobladores de las comunidades alejadas de las capitales de departamento, que hizo que no sean considerados como ciudadanos con igualdad de oportunidades y derechos como los demás, lo que debe acabar.

“Muchas de nuestras riquezas han sido entregadas hasta a empresarios extranjeros que incursionan en las zonas fronterizas con la complicidad de las anteriores autoridades sin que los verdaderos propietarios de la tierra se beneficien”, anotó.

Dijo que el objetivo principal de esta institución “es extender el brazo del Estado a todos los ciudadanos y defender el patrimonio nacional”.

Quintana, quien en el pasado inmediato fue Ministro de la Presidencia, ha realizado permanentes viajes a lo largo de Bolivia para identificar los problemas que afectan a los pobladores de regiones fronterizas.

Aseveró que en la primera etapa del programa es que el Estado ingrese a las comunidades para establecer la vigencia de una Ley que sirva para su desarrollo.

Quintana anotó que, por ejemplo en las fronteras de Bolivia con países como Brasil, existen ingentes reservas naturales, por ejemplo de madera, piedras semipreciosas y otras que solamente sirven a intereses extranjeros antes qua los de la propia población.

“Lo importante es formalizar la actividad económica en esas regiones para que no funcionen en un marco de ilegalidad que es de la conveniencia de intereses extraños al país”, dijo.

Anotó que uno de los ejemplos es que por lo menos un 99 por ciento de los vehículos que circulan en esas regiones han sido robados de Argentina, Brasil o en otros países con autorizaciones emitidas por las Alcaldías, lo que es una actividad informal e ilegal.

“Existen nichos de proyectos rentables para esas poblaciones con el fin de mejorar su calidad de vida, como la explotación e industrialización del acero, la instalación de fábricas textiles y de alimentos, dada la cantidad de recursos naturales que poseen”, reiteró.

Mencionó las poblaciones de Puerto Suárez, Puerto Quijarro, San José de Chiquitos, San Ignacio de Velasco y otras como poseedoras de las condiciones adecuadas para llevar adelante una reformulación de la presencia estatal con miras a la promoción del desarrollo regional.

“Estas regiones han vivido subordinadas por lo menos los últimos 50 años al interés extranjero, sin que Bolivia se beneficie ni mejore la calidad de vida de los ciudadanos”, indicó.

Quintana reveló que, por ejemplo, en San José de Chiquitos opera una mina denominada Don Mario, cuyo principal accionista es el ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, que genera a sus adjudicatarios ingentes ganancias por la explotación de yacimientos, pero ninguna para la región.

En otros casos, las poblaciones fronterizas de Bolivia se han convertido en puertas para la salida del contrabando de madera, diesel y otros productos. “Cómo es posible que Bolivia subvencione el precio del diesel para el consumo interno, si a la larga, beneficia a los países fronterizos porque este carburante es contrabandeado”, anotó.

El director de ADEMAF enfatizó que la tarea de esa institución, que se desarrolla con equipos multidisciplinarios, proseguirá en una segunda etapa en las poblaciones aledañas al Río Grande con apoyo logístico de la Armada.

“Hasta hoy el Ejército ha dado una importante respaldo logístico, en la segunda etapa, participará la Armada con sus barcos hospitales, a fin de llegar con salud a todos los pobladores de otras regiones”, anotó.

Dijo que, además de dar a las poblaciones atención de salud, servicios de certificación e identificación se planifican actividades colaterales, como la Feria del Pescado que se realizará en Riberalta los días 3 y 4 de septiembre a fin de dinamizar la economía y generar recursos para los pobladores.