Las sequías, heladas e inundaciones que afectan a un área aproximada de 250 mil kilómetros, la quinta parte del territorio boliviano, podrían desatar una crisis alimentaria en Bolivia, alertó la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). En las últimas semanas, aumentaron entre 30 y 40 por ciento los precios de las verduras, frutas, carnes y tubérculos, como previno semanas atrás el Banco Central de Bolivia (BCB).

Un informe de la CEPAL estimó que América Latina disponía de unos 720 millones de hectáreas agrícolas en 2007, y registró una expansión de las oleaginosas, especialmente soya, el estancamiento de algunos cereales y la reducción de productos tradicionales como el café y el cacao. El énfasis en las exportaciones agropecuarias provocó cambios en el uso del suelo.

Según la FAO, América Latina y El Caribe registró una de las mayores tasas de deforestación y pérdida de hábitat del mundo: alrededor del 64% de la pérdida global de bosques entre 2000 y 2005.

La producción creciente de cereales, azúcar, semillas oleaginosas y aceites vegetales para fabricar sustitutos de combustibles fósiles como etanol y biodiesel conllevó a la expansión de la frontera agropecuaria sobre áreas silvestres, con secuelas de contaminación por agroquímicos, alteraciones en el ciclo del agua, uso intensivo de recursos hídricos, pérdida de calidad de suelos y aguas y procesos de desertificación.

Según el informe Perspectivas del medio ambiente: América Latina y el Caribe del PNUMA (http://www.pnuma.org), la producción destinada a agrocombustibles tuvo impactos directos en el incremento del precio de alimentos básicos, y de manera indirecta en el encarecimiento de los productos ganaderos.

Para la FAO, otras causas importantes de las emergencias alimentarias fueron los fenómenos meteorológicos extremos asociados al cambio climático: “La sequía es la más frecuente causa natural específica de aguda escasez de alimentos en los países en desarrollo”, señala la hoja informativa Cambio Climático, Agua y Seguridad Alimentaria 2009 de la FAO.

El PNUD y la FAO prevén que la agricultura de secano, que abarca el 87 por ciento de la superficie agrícola en América del Sur, será la más afectada por las alteraciones del ciclo hidrológico, sobre todo los pequeños cultivos de maíz que son sumamente sensibles al clima.

Todo indica que el índice de precios de alimentos de la FAO, que recoge los cambios mensuales de los precios internacionales de una canasta de materias primas alimentarias, será más alto en agosto que en julio, cuando marcó un máximo en cinco meses.

Daños en Bolivia

Se estima que de las aproximadamente dos millones de hectáreas cultivadas en Bolivia, sólo 11 por ciento cuenta con sistemas de riego y la mayor parte se concentra en pequeños productores expuestos a los vaivenes del clima. En el último estudio del Programa Nacional de Cambio Climático en Bolivia prevé que la agricultura será afectada por el incremento de la temperatura, la variación de la precipitación pluvial y otros fenómenos climáticos extremos.

Bolivia se ha visto afectada por eventos climáticos extremos como lluvias intensas, inundaciones, sequías y heladas. Las más vulnerables son las zonas andinas, del Chaco sur y vastas áreas del este, aseguró el coordinador de la FAO Einstein Tejada en una entrevista con la agencia de noticias Xinhua de China.

El gobierno boliviano estimó que la sequía afectó a más de 16 mil cabezas de ganado y a más de 24 mil hectáreas de cultivos de trigo, frijol, maíz y otros productos propios de esas zonas. El sector agropecuario se desaceleró a una tasa de 0,5 por ciento en el primer semestre de 2010, informó a Xinhua el investigador Luis Ballivián.

Las pérdidas económicas son cuantiosas y los departamentos de Santa Cruz, Chuquisaca, Tarija, Cochabamba, Oruro y La Paz corren riesgo de padecer un incremento de precios de la canasta familiar en las próximas semanas. Un sondeo reciente confirmó un aumento de precios de entre 30 y 40 por ciento de los alimentos de primera necesidad como las verduras, frutas, carnes, pescado y tubérculos.

El Banco Central de Bolivia (BCB) señaló que el fuerte impacto de la sequía y las heladas en la producción de alimentos elevará la tasa de la inflación. “En nuestro balance ponemos a la sequía como posible riesgo por el impacto que tiene en el nivel de producción de alimentos”, dijo a Xinhua el presidente del BCB Gabriel Loza.

Las perspectivas para los últimos seis meses de 2010 apuntan a una estabilización gradual de la inflación a largo plazo, que es de cuatro por ciento, aunque ésta puede dispararse hasta seis por ciento a finales de año debido al aumento de precios de los alimentos.

La ministra de Desarrollo Rural Nemesia Achacollo dijo que todos los países están expuestos a los efectos climáticos, sobre todo cuando se trata de alimentos, pero descartó una posible crisis alimentaria en Bolivia. “La situación no es para alarmarse, no existe riesgo de crisis alimentaria en Bolivia”, aseguró el viceministro de Desarrollo Agropecuario Víctor Hugo Vásquez.

Vásquez destacó el aumento de la producción de trigo hasta 273 mil toneladas en los últimos cinco años, abasteciendo el 43 por ciento del consumo interno, y un superávit de más de 180 mil toneladas de azúcar y 30 mil toneladas de arroz.

La autoridad dijo que el gobierno pondrá en marcha varios programas para garantizar la provisión de alimentos, como por ejemplo el Programa Nacional de Fomento al Desarrollo Pecuario de Carne y Leche que comenzará en septiembre con una inversión de 10 millones de dólares con el objetivo de aumentar la población ganadera.

Bolivia cuenta con una población ganadera de aproximadamente ocho millones de cabezas; produce aproximadamente 181 millones de toneladas de carne y 399 mil litros de leche al año. Ahora el gobierno se propone comprar 12 mil cabezas de ganado mejorado y 24 sementales, e instalar tres laboratorios para la fertilización in vitro.

La FAO donó al Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (SENASAG) 751 mil dólares para financiar un programa de inmunización de al menos 170 mil cabezas de ganado vacuno, y de esta forma erradicar la fiebre aftosa hasta 2011.

La FAO ejecuta varios proyectos para potenciar la producción de semillas de calidad en beneficio miles de familias de pequeños agricultores en Perú, Bolivia y Ecuador. Según esa agencia, la falta de acceso físico y económico a simientes de calidad es una de las principales causas de los bajos rendimientos de los cultivos en la agricultura familiar.

El representante de la FAO para América Latina y el Caribe José Graziano da Silva dijo que a fines de julio se inició un proyecto en las zonas altoandinas de Perú, Bolivia y Ecuador para generar mayores rendimientos y producción de tubérculos y granos básicos a partir de semillas de especies nativas.

La representante del PMA en Bolivia Vitória Ginja destacó los esfuerzos del gobierno para aumentar la producción de alimentos y fomentar el consumo de cereales andinos. La oficina de la FAO en Bolivia también destacó las iniciativas gubernamentales para mitigar los efectos climáticos sobre la producción agrícola y ganadera, pero advirtió que a pesar de ello el impacto en la seguridad alimentaria se hará sentir en el país.

* Con datos de las agencias Xinhua, Prensa Latina y ABI.