La agresión física del director de radio Oriente de Santa Cruz, Luís Arturo Mendivil Ortiz a un periodista de La Paz, ocurrida el viernes, se suma a las opiniones racistas, discriminatorias, lindantes con la apología del delito del comentarista cruceño quien aprovecha el libre mercado para incurrir en el libertinaje de prensa, según balance de la Federación de Trabajadores de la Prensa de La Paz (FTPLP) que sugirió que Mendivil, con sus acciones, es un riesgo para la democracia.

El empresario radial, quien fue convocado el viernes por la Fiscalía que investiga el caso de supuesto terrorismo, agredió y amedrentó al periodista de radio Patria Nueva, Alfredo Carrión, quien le preguntó a Mendivil sobre anteriores comentarios racistas. El director de Radio Oriente reaccionó aludiendo a la fisonomía del periodista (“no me gustan tus bigotes compañero”, dijo, según Erbol) y agarrando de los testículos a Carrión como una forma de evitar el cuestionamiento.

Ese hecho se suma a los comentarios de Mendivil –que no es periodista sino empresario- quien en radio Oriente tiene un espacio de opinión en el cual fomenta el racismo, la discriminación, el odio a los “collas” (pobladores del occidente) e induce a acciones violentas de corte étnico.

Uno de esos comentarios indicó que los collas son un “cruce de llama con adobe” y que sólo dañan a Santa Cruz. “No es nuestra culpa que el colla haya sido esclavo toda su vida y no es de los españoles, sino de ellos mismos. Siempre han vivido como esclavos, tienen alma de esclavos, actúan como esclavos y ahora quieren que nosotros seamos los responsables de lo que ellos son…”, afirmó Mendivil en uno de sus programas en radio Oriente.

Estas acciones de Mendivil, según la FTPLP, son la muestra de bolsones fascistas, violentos e intolerantes que sobreviven en algunos lugares del país y que no favorecen la democracia. Por ello, a personas como el empresario de Radio Oriente –en defensa del interés público- debería restringirse el acceso a un medio de información masiva si mantiene sus acciones racistas y discriminadoras que son un riesgo para el sistema democrático.

La Constitución Política del Estado garantiza la libertad de expresión, de información y de opinión, y establece la auto regulación como forma de defender la verdad de la información y la honra de las personas en una aplicación cabal del Código Nacional de Ética Periodística.

El Tribunal Nacional de Ética Periodística fue creado por el Consejo Nacional de Ética Periodística con el objetivo de analizar y responder a quejas del público por la violación de sus derechos por algún medio de comunicación social, explicaron Waldo Albarracín y la periodista María Eugenia Verástegui, miembros del Tribunal en la Universidad Católica Boliviana la pasada semana.

El Tribunal está conformado por cinco miembros, entre ellos dos abogados (Waldo Albarracín y Eduardo Rodríguez, ) y tres periodistas (Alberto Bailey Gutierrez, Marcelo Guardia de Cochabamba y María Eugenia Verástegui) elegidos en febrero del 2010 entre postulantes presentados por las instituciones miembros del Consejo, como por ejemplo el Colegio Nacional de Periodistas, las Asociaciones de Periodistas de La Paz y de Bolivia y la Federación de Trabajadores de la Prensa.

Albarracín afirmó que el Código de Ética y el trabajo del Tribunal de Ética son una forma de institucionalizar la auto regulación del trabajo de la prensa en general ya que es el único medio legal para su funcionamiento. La Asociación Nacional de la Prensa de Bolivia, que agrupa a los dueños de medios de comunicación, tiene su propio Código de Ética y su Tribunal.

El Tribunal emitió ya cinco resoluciones como la violación de los derechos fundamentales de mujeres en situación de prostitución, cuando las cámaras de un canal mostraron los rostros de mujeres en este trabajo, una denuncia contra el comentarista de televisión Carlos Valverde Bravo presentada por la ciudadana Gloria Limpias o el caso del periódico “La Voz” de Cochabamba que difundió como noticia un rumor sobre la quiebra del Banco de Crédito.

El Tribunal no juzga, no es juez, y sus resoluciones son llamadas de atención y recriminaciones por faltas a la ética periodística y se convierten en condenas sociales y morales y que no son vinculantes con la justicia ordinaria lo que recuerda a los trabajadores de la prensa la necesidad de distinguir entre lo que está bien de lo que está mal y actuar en consonancia.

Albarracín dijo que el Tribunal Nacional de Ética Periodística puede admitir denuncias en contra de estos medios si se viola la liberad de expresión o la dignidad de las personas. Dijo también que este Tribunal puede actuar de oficio en caso de que encuentre que hay daño social por alguna información sin necesariamente tener un denunciante.