Banco Los Andes Procredit S.A. (BLAP) repentinamente cambió de “nicho” crediticio, motivo por el que despidió a 200 empleados en marzo de 2010.

Funcionó como Caja Los Andes Fondo Financiero Privado S.A. (1995 al 2005), cuyos capitales privados vinieron de donaciones hechas a la ONG Procrédito creada por Pilar Velasco en 1991. Ella hizo parte de la ONG FIE fundada en 1985 con Pilar Ramirez, la que después de 25 años es Banco FIE S.A., pero sin perder su objetivo. Ambas están entre los pioneros, de exitosos alcances logrados por el microcrédito en Bolivia con know how y how to do propios. Los mismos que la consultora IPC GmbH de Claus Peter Zeitinger aplicó a escala mundial, para organizar la multinacional Procredit-holding de la que es Presidente, cuyo accionista mayoritario es la INI AG International Micro Investionen Aktiengesselschaft fundada en 1998, con sede en Frankfurt, especializada en atraer financiadores internacionales con la banderita de que es para los pobres.

El propósito y la filosofía implantada por Velasco, cuya ONG Procrédito se retiró a tiempo del BLAP el 2007, obedecían a captar donaciones para los pobres vía microcréditos e incentivar a microproductores. Fue un largo camino el transcurrido y lograron incluso un posicionamiento internacional. Pero en el curso del 2010, con toda facilidad, el BLAP cambió su misión y visión. Abandonó el “nicho” de los microcréditos. Ya no serán su prioridad, menos los del área rural, donde el gobierno está empeñado en ampliar y profundizar la bancarización. En otras palabras, en nombre de los pobres captaron donaciones y recursos baratos, con cuyas utilidades se capitalizaron en forma privada como banco.

Tampoco necesitan a 200 empleados, catequizados en sus inicios para una cruzada contra la usura que sufrían antes los pobres, por lo que debían entregarse vocacionalmente a una actividad exclusivamente social, para lograr excedentes como resultado de un intenso y extenso trabajo de mucho caminar, dedicando tiempo sin límites de horas y capacitándose continuamente, para que los fondos confiados desde el extranjero al comienzo, luego captados localmente, sean aplicados en créditos bien analizados, de riesgo controlado, cuidando de que la mora sea reducida y exista una buena recuperación, cumpliendo en ese aspecto con los proveedores de fondos para los microcréditos y con los ahorristas bolivianos.

La ex Superintendencia de Bancos que aprobó su transformación de FFP a Banco, aceptando de que continuarían firmemente en su rol financiero favorablemente al microcrédito, en ningún acápite de la Resolución los obligaron a mantenerse en sus ideales por los que se conformaron y obtuvieron recursos a fondos perdidos o con intereses concesionales. Así como fácilmente argumentaron el crédito en favor de los pobres para captar recursos en el extranjero, actualmente se retiran sin miramiento de ninguna clase del microcrédito.