Alejandro Peña Esclusa, el terrorista de extrema derecha detenido en Venezuela, viajo aBolivia donde fomentó la subversión e “inspiró” un manifiesto que iba a difundir el jefe terrorista Eduardo Rózsa-Flores cuando fue descubierto en su laptop, después de la operación en la cual encontró la muerte.

Lo confirman informaciones reunidas por el centro de investigación boliviano Datos & Análisis, de Cochabamba, dirigido por el comunicador Wilson García Mérida precisa que el “manifiesto” iba a ser distribuido durante uno de los “cabildos” cruceños contra Evo Morales.

“El texto subversivo es una copia fiel, un plagio total, de un “manifiesto” que la organización de Peña Esclusa hizo circular en abril del 2002, en las calles de Caracas,durante el fallido golpe contra el Presidente Hugo Chavez”, precisa el experto.

“Este “plagio” demuestra la mano antichavista y anticastrista en las movidas de Rozsa”, comenta al recordar cómo el líder del comando paramilitar preparaba atentados contra brigadas cubanas y venezolanas de ayuda humanitaria, bajo orientaciones del agente CIA de origen hungaro Istvan Belovai, fallecido en Denver, Estados Unidos.

El 30 de septiembre de 2006, el periódico El Deber de Santa Cruz, le hizo una entrevista a Peña Esclusa, el actual jefe del grupo fascista UnoAmérica, que realizaba entonces una visita “oficial” en la región, como jefe del grupo neofascista venezolano Fuerza Solidaria.

En sus declaraciones de inspiración claramente golpista, el líder de extrema derecha pidió a “las Fuerzas Armadas, empresarios, sindicatos, a los gremios y a la sociedad civil en general” investigar los lazos de Bolivia con los países del Alba e insta a actuar “para forzar el corte de relaciones con Chávez”.

Peña Esclusa realizó otra visita a Bolivia en mayo del 2008 donde tiene muchos contactos públicos con la extrema derecha de Santa Cruz.

En esta visita del 2008, Peña Esclusa estableció contacto con los padrinos de Rosza Flores que en estos mismos días preparaba febrilmente el baño de sangre que había diseñado, al estilo de los Balcanes, con su ejército formado por jóvenes fascistas, ex policías y ex militares. En consulta con el agente norteamericano de origen hungaro Istvan Belovai.

El fascista venezolano designará luego a Jorge Mones Ruiz, un carapintada argentino nostálgico del Plan Condor, de “delegado de UnoAmérica”, fundacióncreada en Colombia en este mismo periodo.

Mones creará el vinculo entre Rozsa y el torturador argentino Luis Enrique Baraldini, prófugo de la Justicia argentina, exilado a Bolivia bajo falsa identidad.

No está excluido que el venezolano nacido en Washington estuvo de regreso en Bolivia en otras oportunidades, incluso entre los “observadores internacionales”para el referéndum del 2009, cuya presencia fue organizada por grupúsculos de extrema derecha como la Human Rights Foundation, fachada neoyorquina de la CIA manejada por el terrorista cubanoamericano Armando Valladares.

Nacido en Bolivia, Rózsa-Flores, el jefe de origen húngaro de la conspiración para asesinar al Presidente Evo Morales, pertenecía a círculos extremistas de Hungría cercanos al partido neonazi Jobbik quien mantiene ilegalmente una organización paramilitar, la Guardia Hungara.

En noviembre de 2009, Peña Esclusa y el argentino Mones Ruiz, participaron como “observadores” en las elecciones generales organizadas bajo la dictadura de Roberto Micheletti, al lado de los enviados de la “Red Latinoamericana y del Caribe para la Libertad”, un apéndice de la Fundación Libertad, financiada por la NED norteamericana.

Ahí estuvieron en contacto con el narcoterrorista cubanoamericano Huber Matos, el “anticastrista” millonario Orlando Gutiérrez, capo del Directorio Democrático Cubano (DDC), Silvia Iriondo, gerente de la organización MAR por Cuba.Los tres tienen lazos documentados con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y se han vinculado a organizaciones terroristas generadas por este mismo órgano del gobierno norteamericano. Se aparecieron también entre los “observadores” de Tegucigalpa, el estafador Adolfo Franco, ex jefe de la USAID para América Latina, el agente CIA Carlos Alberto Montaner y su colega Valladares.

TRAS LA HUELLA DEL C-4

La banda terrorista de Rózsa-Flores fue desarticulada en abril del 2009 en un operativo de la policía boliviana ocurrido en un hotel de Santa Cruz. Tres de los mercenarios, entre ellos el propio Rózsa-Flores, murieron en el tiroteo

En el momento de la operación, llamó la atención la presencia de C-4 un explosivo militar de fabricación norteamericana, en el arsenal ocupado a los paramilitares.

En Venezuela, el fiscal Danilo Anderson fue asesinado el 18 de noviembre de 2004 por terroristas – inspirados por Patricia Poleo, hoy radicada en Miami – con explosivos C-4 colocados debajo de su carro con imanes y detonados a distancia.

El intento de magnicidio de Panamá contra el líder cubano Fidel Castro, urdido en el 2000 por Luis Posada Carriles, se había planeado con una bomba de varios kilos de C-4. Este tipo de artefacto se usó en múltiples oportunidades en el pasado, en toda la trayectoria terrorista de los extremistas cubanoamericanos de Miami.

El pasado 12 de junio, en Caracas, Venezuela, los funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) le ocuparon un kilogramo de explosivo C4 y 100 detonadores a Peña Esclusa al arrestarlo en su residencia.

Se reveló luego que el jefe neofascista estaba vinculado con la aparición en Venezuela, del terrorista salvadoreño Francisco “El Panzón” Chávez Abarca que aprendió el uso del C-4 con su jefe, el agente CIA Luis Posada Carriles.

El C-4 es un “favorito” del personal cubanoamericano de la CIA, formado en las academias del terror de la inteligencia estadounidense..

Varios conjurados del complot de Santa Cruz han abandonado el país para refugiarse en Estados Unidos.