La mayoría de las instituciones financieras piensan sólo en los beneficios que pueden obtener antes que en las necesidades de la gente. Esto hace que muchas personas sean privadas del pan de cada día. En muchos países la acumulación de deuda se ha convertido en una carga insoportable y una gran parte de la población sufre no teniendo acceso a la educación, los servicios de salud, una vivienda digna ni una alimentación suficiente.

Ángel Furlan en nombre del Programa sobre Deuda Externa Ilegítima, que coordina junto a Juan Pedro Schaad, afirmó ante los delegados de la XI Asamblea de la Federación Luterana Mundial que la deuda ilegítima juega un rol fundamental entre las causas de la pobreza y la exclusión.

Los sucesivos panelistas que participaron de esta Audiencia Pública, realizada el día 24 de julio en Stuttgart (Alemania) como parte del Programa de la XI Asamblea, dieron claros ejemplos de cómo la deuda y sus servicios han afectado a poblaciones enteras. “Cuando nos preguntamos dónde está el pan de cada día en América Latina, siempre hay motivos relacionados con la deuda externa” afirmó la Rev. Dra. Gloria Rojas, Presidente de la Iglesia Evangélica Luterana en Chile. “El hambre, la injusticia social y la falta de oportunidades están todas relacionadas con la deuda y esto afecta a jóvenes y ancianos, mujeres y hombres y todos los sectores de la sociedad”.

“Originada en las dictaduras militares, Liberia ha visto crecer su deuda hasta 4.6 billones de dólares”, dijo el Obispo Sumoward Harris de la Iglesia Luterana de Liberia. “¿Cómo puede un país pobre pagar por esto cuando su población está tan necesitada, y muchos no tienen ni comida ni educación”. Un ejemplo del crecimiento de la deuda ilegítima en este país fue dado por la Rvda. Margareta Grape de la Iglesia de Suecia. “Hasta 1980 el gobierno de Liberia compró a Suecia buques de guerra por un valor de 400 millones de dólares dando lugar a una gran carga de deuda creciente. En el año 2008 las iglesias de ambos países han instado al gobierno sueco a aceptar su corresponsabilidad, declarar que esta deuda es ilegítima y cancelarla”. Si bien el gobierno sueco no quiso aceptar su corresponsabilidad sí estuvo de acuerdo en cancelar la deuda. Así es que la iniciativa logró al menos una parte de su objetivo.

Las Iglesias de Costa Rica y Finlandia presentaron el caso de un préstamo cuya negociación está teñida de corrupción. La Srta. Cristina Mora de la Iglesia Luterana Costarricense y la Sra. Tuula Siljanen de la Iglesia Evangélica Luterana de Finlandia explicaron cómo a través de un “crédito para la exportación” el gobierno finlandés facilitó la venta de equipamiento médico para hospitales costarricenses siempre que éste fuera comprado a una empresa finlandesa. El equipamiento vendido no fue el adecuado para las necesidades de los hospitales costarricenses y además, para su utilización hubiera sido necesario un nivel tecnológico inexistente en el país por lo tanto, en su mayor parte, no ha sido de ninguna ayuda para la salud de la población. La justicia costarricense ha condenado a varios funcionarios por haber participado en hechos de corrupción relacionados con la negociación entre la compañía que vendió los equipos y el gobierno de Costa Rica. El hecho está siendo investigado también en Finlandia. Las Iglesias han insistido en la necesidad de un cambio de comprensión de la deuda, desde el nivel de una estrecha interpretación legal a una más amplia, moral y ética, demandando mayor transparencia a los gobiernos y a las prácticas de las compañías comerciales.

“Los luteranos deben afrontar como una comunión el tema de la deuda y los préstamos” “Debemos mirar al futuro y abogar por préstamos y endeudamientos responsables”, dijo el Dr. Peter Prove, Director Ejecutivo de la Alianza Ecuménica para la Incidencia. El Director de la Ayuda de la Iglesia de Noruega, Rev. Atle Sommerfelt afirmó “Esto es una simple cuestión de ética. Si la persona que toma un préstamo en nombre de un país es un ladrón o un dictador y usted tiene un gran interés en venderles, usted es responsable. Debemos tener la valentía de decir esto aún cuando técnicamente pueda ser complicado”. A su vez, Jürgen Kaiser, de Erlassjahr (una coalición de 700 iglesias y ONGs que trabajan sobre deuda ilegítima) puso un fuerte énfasis en el tema de la insostenibilidad de la deuda.

En un mensaje grabado, el obispo KarlSigurbjörnsson de la Iglesia Evangélica Luteranade Islandia manifestó que cuando las obras ylogros, los beneficios y la productividad sonpuestos en primer lugar, la doctrina luterana de la graciase vuelve muy importante. “Perdona nuestrasdeudas – todos estamos en deuda los unos para con losotros y las otras.Este es el contexto decomunidad y debería ser el de la casa común, la humanidad toda”.

El Programa sobre Deuda Ilegítima de la FLM (http://www.deudailegitima.org) viene trabajando activamente en el tema junto a iglesias y organizaciones de la sociedad civil y en relación con gobiernos, parlamentos y cortes de justicia. En 2008 fue publicado, como parte de la serie de Documentos de la FLM, el libro “No sólo Números” que aborda la cuestión de la deuda desde una perspectiva bíblica y teológica y también desde varias otras aproximaciones incluyendo el derecho, la economía, la sociología, etc.

En nombre del Programa sobre Deuda Ilegítima, Furlan afirmó la necesidad de una nueva arquitectura financiera internacional en la que el dinero esté al servicio del ser humano y no el ser humano al servicio del dinero. Una arquitectura que incluya la protección de las personas y el cuidado de la creación.

Ángel F. Furlan, ha declarado al Observatorio SELVAS que “las Iglesias de la Comunión Luterana tenemos una larga experiencia en el campo de la Diaconía. Desde sus inicios la Federación Luterana Mundial viene acompañando a las iglesias en muchos proyectos diacónicos. La mayoría de ellos buscan aliviar los efectos de la pobreza. Es mucho lo que se ha hecho y lo que se está haciendo, y es importante continuar haciéndolo. Al mismo tiempo no podemos ignorar las limitaciones que muchos proyectos tienen para producir cambios sistémicos en la vida de los pueblos. Cambios sustanciales y duraderos se lograrán sólo si continuamos avanzando hacia una diaconía profética que considere la importancia de la incidencia política. Desde la fundación de la FLM y especialmente en las últimas décadas es un hecho que la brecha entre pobres y ricos aumentó en casi todos los países del mundo. Los pronósticos de la mayoría de los expertos para los próximos años no son optimistas y el horizonte de las metas del milenio aparece cada vez más lejano. Según un artículo publicado por el Banco Mundial, durante 2010 habrá 64 millones más de personas viviendo en situación de extrema pobreza.

La última crisis financiera mundial sacó a la luz el poder destructivo que tiene la concentración del capital en manos de las Instituciones Financieras. Estas instituciones no tienen en cuenta las necesidades humanas sino que su único objetivo son las mayores ganancias. Esta concentración de capital que sólo busca ganancias hace que millones de seres humanos vivan privados del pan nuestro de cada día. La pobreza no afecta hoy solamente a los países en vías de desarrollo. Están surgiendo problemas serios en los países desarrollados y como hemos escuchado tantas veces en esta asamblea hay cada vez más pobres en nuestro mundo globalizado. En este contexto de pobreza y exclusión la deuda continúa jugando un rol fundamental.

Durante las últimas décadas los trillones de dólares acumulados por el sistema de endeudamiento se han transformado en una carga insoportable para muchos pueblos, incluyendo ahora a varios en el hemisferio norte. El argumento constante de las instituciones financieras y los grandes bancos es que los países endeudados no supieron hacer bien las cosas. En sus análisis ellos no quieren hablar de la ilegitimidad de muchas de estas deudas. Por ejemplo: Ellos no quieren hablar de contratos que no han cumplido con las normas legales; ni de los préstamos otorgados a regímenes totalitarios y a dictaduras violadoras de los derechos humanos; ni de las deudas de los bancos transformadas en deudas públicas; ni de su complicidad en actos de corrupción. Ellos no quieren hablar de la usura, ni de las relaciones desiguales de poder en las renegociaciones de las deudas; ni de las especulaciones en los mercados secundarios; ni de los fondos buitres y sus reclamos salvajes. Parece que esos temas no son importantes para ellos. Las cuestiones éticas no son una preocupación de los bancos y de las instituciones financieras internacionales. Ellas sólo están preocupadas por salvarse a sí mismas y al sistema. Y muchos gobiernos contribuyen poniendo el dinero y esto a costa del bienestar del pueblo.

Estamos convencidos que nosotros y nosotras, como iglesias y como comunión de iglesias, sí debemos hablar de estas cosas. No podemos eludir estos temas. Hablar de ellos es parte de nuestro ministerio diacónico. Tiene que ver con el amor práctico hacia nuestros hermanos y hermanas. El clamor del pueblo sufriente llega hasta Dios y también debe pasar por nuestras entrañas. Hay demasiados caídos entre Jericó y Jerusalén. En cada uno de ellos y ellas se ha agredido y lastimado la imagen y semejanza de Dios a la que fuimos creados. Desde nuestro entendimiento de las Escrituras decimos que tanto dolor y sufrimiento no es la voluntad de Dios. Nuestra fe en el Dios de la Vida, en el Dios que libera y salva, nos llama a la acción.No basta tratar de aliviar el peso de la deuda de algunos países pensando sólo en la sustentabilidad. Es necesario encarar el tema de la ilegitimidad y la corresponsabilidad. Si bien nuestra ética nos dice que las deudas deben ser pagadas la misma ética nos dice que los fraudes y las estafas no deben ser pagados. En el Simposio de Oslo hubo un amplio consenso en que una gran parte de la deuda está teñida de ilegitimidad. Esta ilegitimidad se funda en todas aquellas cosas de las cuales no quieren hablar las instituciones financieras. Desde una perspectiva bíblico-teológica el Programa de Incidencia sobre Deuda Ilegitima de la FLM viene trabajando, tanto ecuménicamente como con otros actores de la sociedad civil, sobre temas tales como la corresponsabilidad, las auditorías y la aplicación del derecho y la justicia.

Éstas, entre otras, son herramientas fundamentales que debemos apoyar. Al mismo tiempo, es importante mirar al futuro. Es necesario mirar hacia una nueva arquitectura financiera internacional que ponga el dinero al servicio de los seres humanos y no los seres humanos al servicio del dinero. Esta nueva arquitectura debe: Incluir un control de las condiciones de préstamos y créditos; afirmar el principio de la corresponsabilidad; y asegurar un sistema eficiente de auditoría. Debe también poner un freno a la usura y asegurar el derecho a la información y la participación activa de los pueblos involucrados. Esta nueva arquitectura financiera debe tener en cuenta la preservación de la naturaleza y la integridad de la creación”, concluye Furlan.

En todo esto, como comunión de iglesias, debemos ser actores y actoras y no meramente espectadores, especialmente cuando se trata de temas morales y éticos. En las conclusiones del Simposio de Oslo, líderes de la sociedad civil y representantes de gobiernos y de organismos de las Naciones Unidas destacaron el papel de las iglesias para orientar moralmente con respecto a asuntos de gobernanza económica.

Por supuesto que pensar en categorías globales es todo un desafío. Hay muchos matices en cada una de nuestras regiones y en las iglesias de la Comunión. Sin embargo estamos en el mismo barco. Vivimos una globalización que nos desafía a reflexionar y trabajar juntos. Hoy más que nunca debemos unir nuestros esfuerzos para combatir este mal que azota a la humanidad. Las deudas ilegítimas están contaminando los países del norte y del sur, del este y del oeste. Nos necesitamos unos a otros y otras. Nuestra fortaleza como iglesias depende tanto los dones de cada uno y de cada una como de los consensos que logremos. Este ya no es un problema del Hemisferio Sur: La contaminación financiera y el virus de la deuda han alcanzado al mundo entero”.

* Operador de redes internacionales, colabora con LATINDADD, JUBILEO SUR, CADTM. Co-fundador del Observatorio sobre Latinoamérica SELVAS, trabaja en Latinoamérica desde 2001. Es co-autor del libro “Sobre la deuda ilegítima. Aportes al debate: argumentos entre consideraciones éticas y normas legales”. Quito: Centro de Investigaciones CIUDAD: Observatorio de la Cooperación al Desarrollo en Ecuador, Jubileo 2000 Red Guayaquil. 2008. 191 p.

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El Observatorio sobre Latinoamérica SELVAS acompaña la lucha de los pueblos en contra de la deuda ilegitima (ver colaboración constante con CADTM – http://www.cadtm.org/VI-Cumbre-UE-ALC-propuestas-para ) y aprecia el trabajo realizado por Ángel Furlan, co-autor del libro “Sobre la deuda ilegítima. Aportes al debate: argumentos entre consideraciones éticas y normas legales”, Quito: Centro de Investigaciones CIUDAD: Observatorio de la Cooperación al Desarrollo en Ecuador, Jubileo 2000 Red Guayaquil. 2008. 191 p. (http://www.flacsoandes.org/biblio/shared/biblio_view.php?bibid=111618&tab=opac )