Potosí la ciudad más rica del Continente, como resultado de le explotación de su Cerro que desaparecería. ¿Qué sería de nuestro escudo? ¡Gran dilema! Para los que no quieren una nueva Historia.

El Cerro Rico a 4.702 metros de altura y 700 sobre la ciudad de Potosí es explotado desde 1545. Se lo considera un devorador de hombres, porque hasta 1824 habría matado a unos 8 millones de aborígenes y también esclavos negros en el trabajo de extracción de 22.000 a 45.000 toneladas de plata para España. Los Relatos de Bartolomé Arzánz, refieren al Cerro como lleno de varias minas de metal de plata blanca, “todas riquísimas y en tanta abundancia que no solo quedaron ricos los de esta Villa mas también forasteros, particularmente los indios, que como en aquel tiempo eran ellos los que sacaban la plata en las huayras, se llevaban lo mejor, y así se volvieron a sus tierras muchos y ricos”. Geólogos afirman que aún ahora contiene unos 2.22 mil millones de riqueza mineral, sobretodo plata. Actualmente se calcula que más de 10.000 mineros continúan extrayendo 2.000 toneladas diarias de metal precioso en forma altamente contaminante, sobretodo de aguas en las plantas procesadoras. Habrían casi 100 km de perforaciones y galerías. Dicen que en sus inicios tenía 5.183 metros de altura. La prueba de su riqueza no es solo lo que el Cerro contiene, sino también sus desmontes, pallacos y sucus que dejaron casi 465 años de explotación, de los que con alta tecnología se puede todavía obtener plata con 95 a 98% de pureza, cuidando el medio ambiente, como sucede con la mina San Bartolomé.

Con los equipos, máquinas e instrumentos del siglo XXI, lo que se explotó en casi 500 años se lo podría hacer en 50 años, bajo el sistema de “open pit”, convirtiendo a la ciudad de Potosí en la más rica del Continente, sin matar millones de habitantes, ni tampoco somételos a las penurias que sufrieron sus antecesores y en condiciones de muy reducida contaminación ambiental, comparativamente con todo lo sucedido hasta ahora. Evidentemente desaparecería un símbolo patrio de la época republicana, el que podría ser remplazado por un Cerro artificial, si es tanta la devoción a la paradoja económica de la pobreza que enriquece, como decía el ilustre P.V. Cañete, para varios el primer economista boliviano. No queremos decir que no es un tema de profunda reflexión, pero no tanto por su desaparición y más bien por las consecuencias que podrían existir en su ausencia a escala de preservación ambiental, de lo que se supone cumple algún rol hoy en día. Cuidando igualmente el proceso de oferta de su mineral, para que no influya en hacer caer su precio en el mercado internacional, así como el hecho de no volver a una inflación de precios tan bien enunciada por Jean Bodin en 1568, debido al exceso del oro y plata llegado de las colonias españolas a Europa, especialmente del Cerro de Potosí. Bienvenido Potosí rico, en vez de su Cerro que ya no habría.