Ginebra y La Habana (PL).- Un récord de 81 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años están desempleados, la mayor cifra de desocupación registrada en esas edades, la cual puede aumentar a 13,1 por ciento y ser considerada la base de una generación perdida, informó la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Desde los primeros indicios de la actual crisis económica global a mediados de 2007 y del consiguiente desplome del mercado laboral, los jóvenes han sido afectados de forma particularmente excesiva. El director del Instituto de Estudios Laborales de la OIT Raymond Torres afirma que esa situación es de tal magnitud que podría amenazar la cohesión social.

El desempleo juvenil aumentó en más de siete puntos porcentuales en dos años, considerado el incremento más brusco jamás registrado. Actualmente ese índice supera el 21 por ciento como término medio en países con datos disponibles.

En total, las personas de entre 15 y 24 años constituyen más del 22 por ciento dentro del incremento de desempleados desde comienzos de 2007, y ahora representan cerca del triple del nivel promedio de los adultos mayores de 24 años.

El desempleo juvenil, que aumentó en 7,8 millones de personas desde 2007, podría producir una generación perdida de jóvenes que salieron del mercado laboral y abandonaron toda esperanza de conseguir un trabajo para garantizarse una vida decente, advirtió el director general de la OIT Juan Somavía.

Los economistas autores del informe de la OIT indicaron que en los países emergentes, que suman el 90 por ciento de la población de entre 15 y 24 años, la recesión obligó a una reducción de los horarios laborales y de los salarios para los empleados. En 2008 unos 152 millones de jóvenes, el 28 por ciento de la población activa de ese rango de edad, no lograron salir de la pobreza pese a su empleo y ganaron menos de 1,25 dólares diarios.

Cerca del 45 por ciento de los jóvenes desocupados se ubica en los países industrializados, principalmente de Europa y otros en Estonia, Letonia, Irlanda e Islandia. En España el paro general supera el 20 por ciento de la población económica activa, y entre los jóvenes es del 41,3 por ciento, lo que la sitúa a la cabeza de esa problemática a nivel mundial, junto a Estados Unidos, donde el índice aumentó hasta 18 por ciento.

En la Unión Europea el desempleo de los menores de 25 años es del 20,9 por ciento, mientras la desocupación general alcanza al 9,9 por ciento. En países con un nivel de formación elevado como Noruega y Suecia, ese ratio supera ampliamente el doble hasta acercarse al triple.

En América Latina, de los más de 104 millones de jóvenes que hay en la región, 34 por ciento sólo estudia, 33 por ciento sólo trabaja, 13 por ciento estudia y trabaja y 20 por ciento ni estudia ni trabaja. En Latinoamérica y el Caribe hay en total cerca de 18 millones de personas sin empleo.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) el paro juvenil seguirá en aumento en los próximos meses y permanecerá en un nivel alto a fines de 2011. Somavía afirmó que los jóvenes son el motor de desarrollo económico y no se puede renunciar a su potencial, porque sería un derroche económico que puede sabotear la estabilidad de la sociedad.

Los jóvenes, que carecen de educación general o profesional y de experiencia laboral, son especialmente vulnerables a la crisis, lo que genera una sensación de desaliento y precariedad que se expande con rapidez por todo el mundo. Según los expertos, mientras más tiempo permanecen los jóvenes desvinculados del mercado laboral, más difícil y costoso es regresarlos al empleo productivo. Existe además una serie de implicaciones sociales importantes relacionadas con la exclusión, incluyendo la vulnerabilidad a conductas antisociales, como la delincuencia juvenil y la tensión social.

* Con información de la periodista Cira Rodríguez César de Prensa Latina.