Las sequías, tormentas, huracanes, olas de calor y otras anomalías climáticas cada vez más frecuentes e intensas están relacionadas con el calentamiento atmosférico, terrestre y oceánico. Estudios recientes señalan que a fines de siglo podrían experimentarse condiciones climáticas desconocidas hasta en el 39 por ciento de la superficie de la Tierra; incluso podrían desaparecer los climas existentes en el 48 por ciento de la superficie del planeta.

Desde 1995 se registran temporadas ciclónicas muy activas por el número y violencia de los huracanes en la Cuenca del Caribe y el Golfo de México. Lo mismo ocurre con las perturbaciones de El Niño y La Niña en el sur del continente. En 2010 fueron catastróficas las inundaciones en Brasil, China y Paquistán y las sequías en África y Asia.

Según el IV informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) de 2007, existe una conexión entre las anomalías climáticas y el calentamiento global de origen antropogénico, causado principalmente por el aumento de las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera.

Las concentraciones atmosféricas de CO2, el más importante de los gases de efecto invernadero, oscilaron entre 200 y 300 partes por millón (ppm) durante 800 mil años, se situaron en 270 ppm en 1850 y se dispararon hasta aproximadamente 387 ppm en los últimos 150 años, debido sobre todo a la quema de combustibles fósiles.

El Protocolo de Kyoto dispuso una reducción del 5,2 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a los niveles de 1990, pero las naciones industrializadas responsables del calentamiento global hicieron todo lo contrario. Estados Unidos, la nación más contaminadora del planeta, ni siquiera ratificó el Protocolo y su consumo de hidrocarburos sigue creciendo a un ritmo de 3,4 por ciento anual, según World Wildlife.

A principios del siglo XXI, el nivel de emisiones de dióxido de carbono ha excedido la cota máxima prevista por el Intergovernmental Panel of Climate Change (IPCC) a finales de la década del 90. Las emisiones globales crecieron 1,1 por ciento al año de 1990 a 1999 y 3,5 por ciento anual entre 2000 y 2007, señala el Compendio 2009 de la Ciencia del Cambio Climático del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Como consecuencia, el decenio 1905 -2006 se ubica entre los más cálidos de los últimos 130 años, según estudios del Instituto Goddard para Estudios Espaciales de la NASA y del Centro Nacional de Información Climática de EE.UU, compilados y publicados por la Oficina Meteorológica Británica conocida como la Met.

Dicho informe indica que 2010 podría convertirse en el primer o segundo año más cálido de la historia, tomando en cuenta de 11 indicadores climáticos como la temperatura del aire sobre la tierra y sobre los océanos, el aumento del nivel de los mares, la humedad y el derretimiento de los glaciares.

Las temperaturas globales en la primera mitad de 2010 fueron las más cálidas desde que se comenzó a llevar un registro en 1880. En junio de este año la temperatura media global de 16,2 grados C superó a en unos 0,6 grados C a la temperatura media mundial de 15,5 C en el siglo XX, señala la Nacional Oceanic and Atmosfheric Administration (NOAA), que también registró unos 0,54 grados superiores a la media del pasado siglo en la superficie de los océanos.

El derretimiento de los glaciales y mantos de hielo prueban que el calentamiento global es un problema real. El manto de hielo en Groenlandia se derrite 60 por ciento más rápido que en 1998. En Europa se acelera el derretimiento de los glaciares en los Alpes y los Pirineos, en tanto que imágenes recientes revelan que los glaciares al noreste de la Patagonia retrocedieron drásticamente entre 1912 y 2002.

Entre 1987 y 2004 la superficie de los glaciares de la Cordillera Real se redujo en un 24%, lo que significa 84 kilómetros cuadrados de capa de hielo perdidos, dice el informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) “Estado de la población mundial frente a un mundo cambiante: las mujeres, la población y el clima 2009″.

En la Cordillera Real o Septentrional se encuentran los nevados Illimani, Illampu, Ancohuma, Mururata y Huayna Potosí. Casi todos los llamados “glaciares tropicales” del mundo están ubicados en los Andes, y un 20% de ellos están en Bolivia, señala el informe de 2009.

En marzo de 2010, The Indian Express reportó la desaparición del islote New Moore de 3,5 kilómetros de largo por tres de ancho en el Golfo de Bengala por la subida del nivel del mar. En la segunda semana de julio, un fragmento de siete kilómetros de diámetro se desprendió del glaciar Jakobshavn Isbrae ubicado en Groenlandia. En la segunda semana de junio, el director técnico de Zonas Costeras del Ministerio del Ambiente de Venezuela José Luis Díaz se informó que su país corre el riesgo de perder 157 kilómetros cuadrados hasta 2019.

Varios expertos atribuyen la elevación de las aguas marinas a los deshielos de los glaciales, donde se encuentra el 75 por ciento del agua dulce del planeta, pero el coordinador general del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología de la Criosfera de Brasil Jefferson Cardia Simoes cree que la principal causa del aumento del nivel del mar es el deshielo de las montañas.

“En el manto de hielo de la Antártida el deshielo es muy pobre (menos del uno por ciento de ese continente) y está ocurriendo en las periferias de las regiones polares. Es en las montañas donde ocurre la mayor parte del deshielo, tanto en zonas templadas como en tropicales”, explicó Simoes en 62 Reunión anual de la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia (SBPC).

Un estudio publicado a principios de 2009 por el Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD) indica que Vietnam es uno de los cinco países más afectados por la elevación del nivel del mar. Si la temperatura mundial aumenta dos grados centígrados y el mar sube un metro, se inundará un 90 por ciento de la extensión agrícola del Delta del Río Mekong.

Desastres humanos y ambientales

En 2008, algunas regiones de Argentina, Paraguay, Uruguay y Chile sufrieron la peor sequía en más de 50 años, mientras que Ecuador padeció la peor inundación en febrero de ese año. En abril de 2009, cayó en la zona nororiental de Brasil la precipitación pluvial más fuerte de los últimos 20 años y en junio de 2010 las intensas lluvias fueron tan destructivas como el tsunami de 2004 en Indonesia.

De 2008 a junio de 2010 se registraron 55 eventos climáticos extremos en Sudamérica: 33 inundaciones, ocho aludes, siete sequías y cinco tormentas extremas, registra el Centro para la Investigación sobre la Epide­miología de los Desastres (CRED en inglés).

El costo de los desastres naturales en América del sur en 2009 supera los 10 mil millones de dólares, por encima del promedio de los años anteriores, indica el informe Tendencias en ambiente y desarrollo en América del Sur, publicado por el Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES) de Montevideo en 2010.

En el primer semestre de 2010 el fenómeno climatológico El Niño causó pérdidas agrícolas por casi 70 millones de dólares en Centroamérica, informó el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA). hasta la primera semana de abril unos 550 incendios dañaron 24.500 hectáreas de bosques en Venezuela, atribuidos a una larga sequía como consecuencia del fenómeno El Niño.

En la primera mitad de 2010, los países más afectados por las lluvias fueron Colombia, Uruguay y Brasil. En la última semana de junio intensas lluvias en los estados brasileños de Alagoas y Pernambuco desbordaron el Río Mundaú causando daños semejantes a los del tsunami de 2004 en Indonesia. La Comisión Permanente de Contingencias (COPECO) de Honduras decretó alerta roja en el Valle de Sula por el desborde del río Ulúa.

Argentina decretó estado de emergencia agropecuaria en 11 provincias afectadas por inundaciones, sequías y heladas. Bolivia declaró emergencia nacional por la sequía que afectó a 19.595 familias desde octubre de 2009 hasta mayo de 2010.

En el primer semestre del año también se registraron temperaturas extremas en diversos lugares del planeta: Olas de calor sin precedentes en Perú, en el centro y este de Estados Unidos y en el este y oeste de Asia; y excepcionales tormentas de nieve y temperaturas bajas en zonas de Europa, China y Sudamérica.

A fines de diciembre de 2009, una descomunal nevada inmovilizó cinco trenes de Eurostar en un túnel bajo el Canal de la Mancha. A mediados de enero de 2010 se congelaron los mares del este de China. En febrero varias ciudades estadounidenses quedaron paralizadas por las tormentas de nieve más importantes desde 1884. Desde mayo hasta principios de agosto de 2010 una ola de frío polar procedente del extremo sur de la Patagonia golpeó a varios países de Sudamérica con temperaturas por debajo de cero grados.

A mediados de julio se contabilizaban ocho muertos por hipotermia en Paraguay; en Argentina al menos 14 personas habían fallecido como consecuencia de la ola de frío polar que cubrió de nieve a la mitad del país: en Uruguay el frío cobró su segunda víctima. En Bolivia 18 personas habían perdido la vida como consecuencia directa o indirecta de las bajas temperaturas.

Las tormentas en el Atlántico Medio están vinculadas con el calentamiento global, aseguró la experta en clima y miembro de la Union of Concerned Scientists Brenda Ekwurzel en una entrevista con Democracy Now.

Al otro lado del mundo, en Laos una insólita oleada de calor en abril provocó un descenso sin precedentes del caudal del Mekong, el río más emblemático del sudeste asiático. El 13 de mayo la capital India Nueva Delhi vivió el día más caluroso del año con 44,4 grados Celsius, y el 18 de julio los termómetros registraron cerca de 40 grados centígrados en algunas regiones de España.

En la primera semana de abril, 51 millones de pobladores del sur de China experimentaban la peor sequía en casi 60 años, y en los primeros 10 días de julio Beijing registró una temperatura promedio de entre 40,3 grados y 42,9 grados Celsius, la mayor desde 1951.

Entre la primera semana de julio y la primera semana de agosto de 2010 una ola de calor con temperaturas de más de 37,7 grados Celsius batió en 18 estados norteamericanos. En Boston colapsó la planta Connecticut Light of Stamford por la sobrecargada demanda. Nueve personas murieron por infartos cardiacos, la mayoría ancianos y gente de clase media baja o de familias pobres, en Misuri, Tennesse, Misisipi y Alabam.

En Rusia, el verano más caluroso en la historia fue una catástrofe nacional sin precedentes, agravada por la peor sequía en 50 años e incendios de magnitud, que en conjunto ocasionaron pérdidas por 15 mil millones de dólares.

Hasta el 6 agosto se registraron incendios forestales en 16 regiones y una nube de humo de unos 12 kilómetros de alto y casi 3 mil de extensión. La espesa niebla de humo tiene una concentración de monóxido de carbono 6,6 veces superior a la norma admisible, según el centro ambiental Moscomonitoring. Los siniestros forestales en Rusia dejaron un saldo de al menos 52 muertos y unos 3.500 afectados.

Sólo en julio, la falta de agua afectó a 10 millones de hectáreas; se prevé que la producción de trigo y otros cereales caerá de más de 97 millones toneladas en 2009 a 70-75 millones de toneladas en 2010, estimó el viceministro de Agricultura Alexandr Beláyev. Expertos de la firma HSBC estimaron que se perderán unos tres mil millones de dólares por la suspensión de las exportaciones de trigo hasta diciembre.

Por otro lado, en la última semana de junio la nación africana de Ghana padeció los aguaceros más intensos de su historia; las peores inundaciones en 100 años ya habían matado a 175 personas en el sur y este de China. A principios de agosto, un alud de lodo y rocas sepultó a centenares de personas y no aparecía otras 1.300 en el distrito chino de Zhouqu en la provincia de Lanzhou; en Yueyuan, el pueblo más afectado, no quedó ni una estructura intacta, reportó la agencia de noticias Xinhua.

En los primeros días de agosto, Paquistán sufrió las peores inundaciones en su historia por lluvias asociadas a la temporada monzónica; la Autoridad Nacional de Administración de Desastres estimó que 15 millones de personas fueron damnificadas y 1.600 perdieron la vida en el desastre humanitario. Según el primer ministro Yousuf Raza Gilani, las inundaciones provocaron más daños que el terremoto de 2005, que mató a más de 80 mil personas y causó pérdidas directas e indirectas por un valor superior a los 440 millones de dólares.

En la India, al menos 150 personas murieron y otras 300 resultaron heridas en inundaciones en la ciudad turística de Leh en la región de Cachemira, situada a más de tres mil 500 metros de altura sobre el nivel del mar en la cordillera de los Himalayas, informó el Servicio Indo-Asiático de Noticias.

Un torrencial aguacero descargó 48 milímetros de agua en cuestión de minutos, y provocó una avalancha de lodo y piedras que destruyó viviendas, edificios públicos y una parte de la pista del aeropuerto de la ciudad a unos 425 kilómetros al norte de Sriganar. Cuatro días después, el 9 agosto, continuaban las labores de rescate en varios poblados arrasados por el aluvión, aunque eran pocas las esperanzas de encontrar con vida a los 500 desaparecidos.

El 22 de junio Francia declaró estado de catástrofe natural para todas las zonas del departamento Var al sureste, devastadas por lluvias que dejaron un saldo de al menos 25 muertos, muchos de ellos ahogados en sus casas o en sus autos o golpeados por objetos. A principios de agosto se reportaron al menos 16 muertos y miles de evacuados y damnificados por inundaciones en zonas de Europa central. Las naciones más golpeadas son República Checa, Lituania, Polonia y Alemania.

Las tendencias de las últimas décadas indican de manera inequívoca que el año 2010 será uno de los más cálidos, dice el jefe de la unidad de Modelos del Clima de la Met Peter Stott. Sin embargo, el especialista en meteorología de la BBC Paul Hudson espera que las temperaturas decaigan en el resto del año a medida que El Niño comience a debilitarse y sea reemplazado por La Niña que se caracteriza por temperaturas frías, como ya ocurrió en la segunda mitad de 1998, dando lugar a un año más templado en 1999.

* Con datos de Prensa Latina, Xinhua, BBC, Bolpress y Ecoportal.