¿Cómo explicar el carácter salvaje de la crisis potosina? ¿Por el resentimiento acumulado de los potocos frente a la catastrófica situación de la ciudad y del Departamento, por las promesas no cumplidas, por el abandono y la arrogancia del poder central?

Así, la crisis sería el fruto de la exasperación del pueblo, y, en consecuencia, los dirigentes no estarían haciendo otra cosa que canalizar el furor del pueblo; o bien, la crisis ¿ha sido pensada, calculada, programada por cierta gente que tenía y tiene objetivos bien precisos?.

Los dirigentes, como siempre, dirán que sólo obedecen al mandato de las bases. Con ese cuento no engañan a nadie. El análisis de los hechos demuestra que se ha buscado deliberadamente una crisis dura, agresiva, dramática. ¿Pretenden los recalcitrantes del federalismo empujar al gobierno a declarar el estado de sitio, quieren obligarle quizás aincitar alos campesinos a bloqueara su vez a los bloqueadores? O, peor todavía, ¿quieren llegar a un desenlace trágico, una gran Calancha que les daría sus mártires y les lavaría de toda culpa?

Lo cierto es que estamos frente a una movida estratégica de tal envergadura que hasta los enemigos del régimen no se atreven a participar abiertamente. El silencio de la prensa lo confirma, todos buscan un desgaste del Gobierno, pero nadie está preparado para un choque frontal.

Una solución militar es imposible, sería una masacre espantosa, al mismo tiempo una solución negociada parece inaccesible, los responsables de la crisisla rechazan,temen quedarse completamente desprestigiados frente a la población que hace tantos sacrificios y sufre tanta barbarie. Sería el fin del trotzkismo en Potosí.

¿Cómo es posible que la masa del pueblo se haya lanzado en una aventura tan temeraria? Desde siempre, Potosí ha tenido un gran potencial revolucionario, que mucho tiempo quedó marginado por el protagonismo de Catavingrado, como sesolía decir, y por el interregno de los regímenes militares.

Si admitimos una lectura étnica del proceso boliviano, la crisis potoca sería la prolongación normal del proceso revolucionario iniciado con la caída del Goni. En efecto, el grado de miseria y abandono en que vive la ciudad la convierte en una barrio miseria gigante, comparable a El Alto.

Por otra parte, Potosí es, sin la menor duda, la capital de los quechuas (hace unos 50 años casi todo el mundo era bilingüe y lo es todavía en gran parte). Breve, si queremos dar una significación histórica a la crisis, ésta vendría a marcar de una manera impresionante, en respuesta al heroísmo aymara, la emergencia del mundo quechua en el concierto nacional.

Esto explica mejor por qué el trotzkismo, enemigo jurado de las corrientes kataristas, arrastrando a su paso toda suerte de extremismos e intereses de origen dudoso, intenta capitalizar el resentimiento popular y procura dirigirlo hacia su objetivo principal: la caída del execrable régimen masista al que acusa de tener un carácter reaccionario, vendido, fetichista, telúrico. Milenarista.

Movidos por la energía que da el dogmatismo los grupos radicales (trotzkistas y aliados interesados) no se detienen ni delante la traición nacional al alentar abiertamente una corriente secesionista.

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F. Chumacero [qolqechaka@gmail.com]