Nos dice Eduardo Galeano que estamos viviendo el mundo al revés. Su pluma genial nos muestra en forma brillante la sin-razón de una contemporaneidad que todos sufrimos y que continúa tornándose crecientemente despiadada en su absurdidad.

Quienes trabajamos en la comunicación social alternativa tenemos esto bien claro. Y sabemos que la entretejida red de medios corporativos transnacionales que monopolizan los contenidos comunicacionales, es la herramienta más efectiva para cautivar las mentes de las mayorías e intentar imbuirlos en la legitimidad de los postulados del mundo al revés, naturalizándolos. Y que esta herramienta trabaja sin descanso, minuto a minuto a nivel globalizado, en la realización de tan innoble tarea.

No deberíamos entonces asombrarnos de nada. Sin embargo, como es muy difícil convertirse en unos cínicos completos, hay períodos donde la mera enumeración de sucesos reseñados por los medios nos golpea el estómago con el grueso de lo dramáticamente sin sentido de esa realidad que nos quieren imponer.

En pocos días y como muestra veamos:

1) La CNN en español anuncia con bombos y platillos que “se terminó el problema en el Golfo de México, la BP logró detener la fuga de petróleo.” Nada dice de los miles de millones de litros ya derramados, ni de que gran parte de ellos no podrán ser recogidos porque no suben a la superficie y están emulsionados en el agua, gracias a que la compañía agregó (en colaboración con el servicio de guardacostas de los EE.UU) cantidades ingentes de un químico dispersante llamado Codexit. No se habla de esto en el titular, y habrá en adelante un silencio cómplice sobre las graves consecuencias de todo este episodio para la ecología y la humanidad entera. Se producirá el mismo vacío informativo que silenció durante años los efectos posteriores del derrame en Alaska del Exxon-Valdés. Y sobre todo, nadie dice ni dirá que en verdad el problema no terminó, sino que apenas está comenzando.

2) El inefable Álvaro Uribe Vélez, presidente saliente de Colombia, realiza unas declaraciones que si no implicaran tanta tragedia, sonarían a un chiste de mal gusto. Dice que los dos mil cadáveres encontrados en una fosa común en La Macarena, la más grande hallada desde los tiempos del genocidio nazi, no son ni de desaparecidos ni de asesinados, que simplemente se trata de un cementerio que no tiene sus lápidas. A los pocos días nos enteramos que este mismo personaje de larga y oscura trayectoria, acaba de ser nombrado (¿realmente por quién?) vicepresidente de la comisión internacional que investigará la masacre realizada por el Ejército Israelí en un convoy de barcos de ayuda humanitaria con rumbo a Gaza. ¿Qué tal?

3) El Comandante del Estado Mayor Conjunto de las fuerzas armadas norteamericanas declara con absoluta tranquilidad a una cadena televisiva, que no sólo ya está elaborado el plan de ataque a Irán, sino que está concretándose su preparación. Redondea gloriosamente su declaración, diciendo que sería muy lamentable poner el plan en acción, pero que si es necesario… Unos pocos días después, el teóricamente comandante en jefe de esas mismas fuerzas armadas, el presidente Barak Obama declara que, tal como lo prometiera, a fines de agosto retirará un número importante de soldados de Irak. No aclara cuantos “contratistas” (mercenarios pagados) quedarán en su lugar, ni en cuánto seguirá incrementando (posiblemente hasta con esos mismos soldados que retira) el número de efectivos regulares en Afganistán. Al mismo tiempo, la cámara de representantes norteamericana aprueba al poder ejecutivo que dirige Obama, la friolera de 33.000 millones de dólares adicionales para “invertir” en la guerra agfana.

4) A través de un portal Web y algunos periódicos importantes se develan algo así como 90.000 archivos militares norteamericanos secretos, referidos a la guerra en Afganistán, que muestran no sólo los horrores cotidianos de esa guerra, sino la existencia de errores operacionales que costaron muchas vidas inocentes, la existencia de cuerpos militares asesinos, los pagos realizados por “protección” a los propios Talibanes que se supone que están combatiendo, y otras monstruosidades por el estilo. El Departamento de Estado se queja amargamente por la “desconsideración” del acto de hacer públicos estos documentos, y pide a quienes los publicaron que reconsideren su actitud, mientras que organiza una salvaje persecución, para encontrar y castigar ejemplarmente a los responsables de la filtración. Obama declara muy orondo que después de todo la noticia no es tan importante, porque esos archivos son viejos.

5) Alan Greenspan, el anterior y por muchos años presidente de la Reserva Federal estadounidense, y su sucesor Ben Shalom Bernanke, declaran a la vez que el anuncio muy publicitado del leve ascenso en el Producto Bruto Interno de los Estados Unidos, no solamente no significa una mejora de la crisis económica que estallara en 2006, sino que estamos al borde de la explosión de una nueva “burbuja” financiera que la agravará aún más profundamente. Un anuncio de esta magnitud por parte de estos gurúes de la economía capitalista, es difundido en forma marginal y sin mayor seguimiento por los medios corporativos (es mejor no mover el bote).

Anti-valores o sin-valores

Que la mera percepción conjunta de todos estos hechos que se han dado en forma casi simultánea en la realidad global que generan los medios de comunicación corporativos, no produzca una reacción masiva por lo menos de sorpresa, aunque no sea de rechazo, es la mejor prueba de hasta que punto ese mundo del revés está institucionalizado y aceptado en grandes mayorías, sobre todo las clases medias y medias altas de los países centrales.

En principio este mundo al revés parece estar regido por anti-valores. Inclusive llega a cambiar el significado de las palabras por su contrario (terrorismo por resistencia, democracia por autoritarismo, libertad por dominación, etc.). Parecería que gobiernan las almas de las gentes los valores opuestos a los anunciados.

Sin embargo, cuando comenzamos a hilar más fino, vemos que tampoco existe una verdadera institucionalización de esos anti-valores. Que ellos van cambiando y tornándose unos en otros según las circunstancias, conveniencias e intereses de aquellos que tienen la sartén por el mango.

Todas las sociedades conocidas, aún nuestra Civilización Occidental y Cristiana han crecido y se han desarrollado porque sus mayorías compartían valores e ideas trascendentes comunes. Los antropólogos han descubierto recientemente, que los cientos de miles de egipcios que erigieron con su esfuerzo físico personal las pirámides, no eran los esclavos que se creían tradicionalmente, eran trabajadores profesionales. La culminación de esos colosales esfuerzos colectivos solo es comprensible si cada uno de los que participó compartía con los demás, valores y objetivos trascendentes comunes, única forma de crear los que Lewis Mumford llamó las “maquinarias invisibles”, los sistemas sociales de coordinación humana que explican la realización de proezas históricas colectivas.

Hasta la Edad Media (esa época que la Modernidad nos disfrazó de oscurantismo) la Cultura Occidental compartía valores y objetivos trascendentes. Nuestros últimos quinientos años, a partir de la progresiva secularización (perdida de visiones trascendentes) y del progresivo ascenso del materialismo individualista y la evolución de un mercantilismo que se transformó primero en capitalismo industrial y luego en el neocapitalismo corporativo que estamos viviendo, fueron despojando paulatinamente a nuestra cultura de sus valores (los últimos propuestos y progresivamente abandonados fueron los del iluminismo y el liberalismo), hasta convertirnos en la sociedad absolutamente pragmática y materialista en que vivimos, cuyo único valor discernible es la posesión de los bienes materiales, desde el logro individual.

Este proceso nos condujo a una contemporaneidad que no sólo maneja anti-valores, sino que en realidad no se aferra a ninguno, excepto quizás el del lucro y la acumulación de posesiones (o el consumo de ellas).

El arte siempre se adelanta a los hechos. Las posturas dadaístas o aquello tan claramente cantado por el tango “Cambalache”, en las primeras décadas del siglo XX, ya estaban anunciando la realidad de una posmodernidad para la cual todo da igual. No es realmente entonces que nos propongan los antivalores como sistema, es que van alternando los que sean, sin importar cuáles, en función de logros inmediatistas para el beneficio directo de las minorías dominantes. Y ese es el pantano en el cual nos encontramos como cultura. Ya lo decía mucho tiempo atrás Confucio: “Es más fácil salir del error que de la confusión”

Los sistemas de valores nuevos, los nuestros

La única forma que tenemos de pelear colectivamente por salir de ese pantano, es tratar de re-institucionalizar un nuevo sistema de valores para todos. Tenemos que rescatar desde nuestro propio ámbito, costumbres, aspiraciones, formas de vida que nos re-ubiquen colectivamente en el mundo y nos den una perspectiva de futuro. Vayamos hacia la búsqueda de crear ese hombre nuevo del cual hablaba el Che, es la única respuesta posible al sistema que nos proponen.

Y sería muy atrevido tratar de enunciar aquí cuales deben ser estos nuevos valores, ya que su creación promoción e institucionalización sólo pueden ser fruto de un esfuerzo compartido por todos. Sin embargo, sí podemos decir que estos nuevos valores tienen que ver con el rescate del sentimiento de lo colectivo (el “nosotros” antes que el “yo”), el desarrollo del sentido del otro (el alter), la reconfiguración y la revalorización de sentimientos motores como la pertenencia, la solidaridad, la fraternidad o la lealtad.

Y tenemos de dónde sacarlos. Basta con que nosotros latinoamericanos, comencemos a vernos, como dice Aram Aharonian, con nuestros propios ojos. Nuestra tarea hoy es rescatar y reubicar aquellas formas de vida y aspiraciones que quinientos años de dominación han intentado ocultar, deformar e impedir que generemos y propongamos.

Esta es la hora de crear nuestras propias respuestas a ese absurdo mundo al revés que tratan de seguirnos imponiendo, y descubrir por nosotros mismos nuestro camino.

* Tomado de barometrointernacional@gmail.com –

miguelguaglianone@gmail.com