La Habana, (PL).- El sueño de escuelas y maestros, aspiración en la República neocolonial, se plasma en realizaciones excepcionales a medio siglo de revolución educacional con los mayores retos y logros del proceso revolucionario cubano.

Llegar a estos resultados significó una labor muy difícil para este pequeño país, carente de suficientes recursos económicos, al triunfar la Revolución en 1959. En esa fecha solo había 25 mil titulados y tres centros superiores oficiales, fundados uno en la etapa colonial y dos durante la neocolonia: Universidad de la Habana (1728), la de Oriente (1947) y la Central de Las Villas (1952). Faltaban escuelas para más de medio millón de niños y, al mismo tiempo, 10 mil maestros estaban sin trabajo; Era casi inexistente la enseñanza media y, peor aún, un 30 por ciento de los cubanos sufría el analfabetismo. Grandes retos enfrentó y venció la Revolución Cubana en este campo antes de establecer en la Constitución de la República, ya en 1976, el principio de que todos tienen derecho a la educación y la promoción de la misma por el estado. La Campaña Nacional de Alfabetización, en 1961, representó un primer éxito, en medio de las agresiones armadas de Estados Unidos. Las enseñanzas primaria, secundaria y preuniversitaria que constituyen canteras de los estudios superiores, tuvieron prioridad absoluta en la política educacional trazada por el líder de la Revolución Fidel Castro. Uno de los objetivos del programa anunciado en su alegato La Historia me Absolverá por el líder de la revolución, Fidel Castro, durante el juicio donde fueron condenados los asaltantes al Cuartel Moncada (1952), era resolver, entre otros, el problema de la educación. A partir del triunfo de la rebelión en 1959 y en 51 años de poder revolucionario transcurridos desde entonces, la enseñanza superior ha graduado a más de 989 mil 900 profesionales. La capacitación de los recursos humanos se convirtió en el gran reto de la revolución y su formación integral humanista, científico-técnica y con alta profesionalidad. Se estableció, peldaño a peldaño, un amplio y gratuito sistema de escuelas, seminternados, internados y becas, en todos los tipos y niveles de enseñanza, incluidos la de adultos, técnica y profesional, así como la capacitación laboral y la gratuidad de los materiales escolares. Ninguna escuela o universidad cerró sus puertas en los días y años difíciles de la década del 90 cuando Cuba perdió sus mercados tradicionales por la desintegración de la Unión Soviética y la desaparición del campo socialista. La recuperación económica posterior tuvo en cuenta restablecer el desarrollo de los centros docentes, elevar su eficiencia y la calidad de todo el sistema. A la creciente informatización de la sociedad corresponde la iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro de fundar, en el Oeste de La Habana, la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), de la que han egresado seis mil 473 ingenieros informáticos; de ellos mil 855 en el 2010 (329 con Título de Oro). Resulta significativo este dato: el 56 por ciento de los profesores del Ministerio de Educación Superior poseen grados científicos, y Cuba marcha a la cabeza del Tercer Mundo por el número de graduados universitarios. Al cerrar el curso escolar 2009-2010, el país completa la graduación de su primer millón de universitarios -más de 30 mil de 129 países del mundo-, de muy diversas ramas, hecho que confirma la justeza de la política precedente encaminada a potenciar los distintos niveles de la educación. En este último período, 606 mil 863 estudiantes asistieron a las aulas de las 69 universidades del país; de ellos el 60 por ciento de los jóvenes de 18 a 24 años y más de 50 mil en Maestrías y especialidades. Otros datos de interés: Las Facultades de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana graduaron más de tres mil 500 estudiantes de las carreras de Medicina y Estomatología y Licenciaturas en Enfermería, Psicología y Tecnología de la Salud. Del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría, de La Habana, egresaron alrededor de mil 200 ingenieros y arquitectos; 46 fueron becarios extranjeros de 29 naciones de América Latina, África y Asia. En el otro extremo del país, el Instituto Superior Minero Metalúrgico Doctor Antonio Núñez Jiménez de Moa, emitió los títulos a cerca de 900 profesionales, 48 de oro por su rendimiento excelente. En casi tres décadas y media, esa entidad graduó a más de ocho mil 200 profesionales de toda Cuba, y unos 500 de más de 30 naciones tercermundistas. Esta última promoción, la segunda mejor del centro, comprendió ingenieros metalúrgicos, mineros, geólogos, eléctricos, mecánicos, informáticos e industriales y de otras ramas y especialidades. Graduación record de 825 estudiantes también tuvo este año la Universidad Máximo Gómez Báez, de Ciego de Ávila. La universidad Hermanos Saíz Montes de Oca, de Pinar del Río, festejó a sus 371 egresados, 84 con título de oro, y despidió a los 23 becarios extranjeros de 17 países que terminaron sus estudios

* La autora es historiadora, periodista y colaboradora de Prensa Latina.

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La educación en Cuba, Chile y Brasil

Santiago de Chile, (PL).- El experto estadounidense en educación Martin Carnoy presentó en la Universidad Católica de esta capital su libro “La ventaja académica de Cuba ¿Por qué los estudiantes cubanos rinden más?”, un estudio comparativo con los sistemas de Chile y Brasil. Según Cristián Cox, director del Centro de Estudios de Políticas y Prácticas en Educación (CEPPE), al analizar el contexto social y el carácter centralizado del manejo de la educación en Cuba, el autor plantea y responde importantes preguntas acerca de los sistemas educativos en general. Carnoy se pregunta: ¿Cómo asegurar oportunidades de aprendizaje para todos?, ¿Qué función cumple el Estado en la administración del mérito educativo? y ¿Cuáles son los factores que influyen en que un profesor cubano tenga más capacidad pedagógica que un profesor chileno? Entre muchas otras diferencias, Carnoy señala que “la formación (en Cuba) está totalmente orientada a la enseñanza del programa obligatorio, de modo que los conocimientos de las materias y de la pedagogía se enseñan aplicándolos al programa de los primeros niveles de secundaria”. Así, la práctica, y no la teoría, ocupa el centro de la educación de los futuros docentes, agrega el autor del libro, editado por el Fondo de Cultura Económica. Entre las deficiencias de la educación en Chile, advierte que “existe un gran vacío al momento de la capacitación, lo que parece tener importantes consecuencias sobre la aplicación de la reforma del programa escolar y el nivel general del aprendizaje en muchas aulas chilenas”. También apunta que en Chile “parece que en muchas escuelas de la clase media alta enseñan más matemáticas que las que se presentan en el libro de tercer año, lo cual refleja las tremendas desigualdades del contexto socioeconómico de sus alumnos”.