(PL y Bolpress).- Varios Presidentes, dirigentes políticos y representantes de organizaciones internacionales sospechan que la innecesaria e inconveniente ruptura de relaciones diplomáticas entre Venezuela y Colombia fue el último servicio que prestó el presidente Álvaro Uribe a Washington, a escasos 15 días de la conclusión de su mandato. El secretario general de la OEA José Miguel Insulza aparece como uno de los principales responsables de la grave crisis diplomática que podría degenerar en un conflicto armado.

En una sesión extraordinaria celebrada el jueves en la Organización de Estados Americanos (OEA), el embajador de Bogotá Luis Alfonso Hoyos presentó pruebas de la presencia de líderes guerrilleros en Venezuela y solicitó a la OEA que envíe una comisión internacional para que visite los campamentos insurgentes en un plazo no mayor a 30 días.

Tras la presentación de fotos y videos en Washington, que según la administración de Uribe ilustran la complacencia de Caracas con los insurgentes, el Presidente de Venezuela Hugo Chávez anunció en el Palacio de Miraflores: “No nos queda a nosotros por dignidad más que romper totalmente las relaciones diplomáticas con el hermano país, lo anuncio con una lágrima en el corazón”.

Chávez ordenó al ejército de su país que resguarde la frontera binacional de 2.300 kilómetros, mientras que el canciller Nicolás Maduro dio a los diplomáticos colombianos 72 horas de plazo para abandonar Venezuela.

En Venezuela, la Asamblea Nacional, el Consejo Nacional Electoral, la Fiscalía, políticos y diputados socialistas y comunistas, trabajadores y ciudadanos defendieron la medida. El alcalde metropolitano de Caracas Antonio Ledezma criticó la “insólita” decisión de Miraflores, mientras que otros opositores dieron por válidas las supuestas pruebas de Bogotá en torno a la existencia de campamentos guerrilleros bien adentrados en la geografía venezolana.

La arremetida del gobierno de Uribe fue duramente cuestionada en Bogotá por varios sectores políticos y sociales, que tildaron de desafortunado el manejo diplomático en la Casa de Nariño.

El presidente del Congreso colombiano Armando Benedetti llamó a la prudencia luego de que se formalizó en el papel la crisis diplomática que venían afrontando ambos países desde 2009. El pasado año Venezuela congeló las relaciones con Colombia luego de este país firmó un polémico acuerdo militar con Estados Unidos, considerado una seria amenaza para la soberanía e independencia venezolana, así como para la paz y estabilidad en el hemisferio.

El ex presidente Ernesto Samper dijo estar preocupado por el hecho de que la administración saliente deja rotas las relaciones con Venezuela, 15 días antes de entregar el poder al mandatario electo Juan Manuel Santos, quien hasta el momento ha mostrado prudencia.

Qué sentido tiene agravar la crisis cuando estaba prácticamente confirmada la presencia del presidente venezolano Hugo Chávez en la toma de posesión de Santos, se preguntó el ex gobernante (1994-1998). Comentó que la ruptura era innecesaria e inconveniente y que el tema se hubiera podido manejar por canales diplomáticos.

El secretario general del Partido Comunista de Colombia Jaime Caicedo calificó de insidioso y provocador al embajador de su país ante la OEA, y dijo que la ruptura de relaciones le permite al presidente Uribe tapar el escándalo por una fosa común encontrada en su país con más de dos mil cadáveres.

La presidenta del partido opositor Polo Democrático Alternativo (PDA) Clara López lamentó la ruptura de las relaciones y consideró pertinente que la crisis binacional se maneje por los canales diplomáticos. Sostuvo que “son los pueblos los que terminan siendo los más afectados por estas decisiones ajenas a los intereses de miles de colombianos que dependen de una estabilidad económica con el vecino país”.

La dirigente partidista indicó que confía que el nuevo gobierno de Juan Manuel Santos, por medio de la designada canciller María Ángela Holguín, restablezca el dialogo interrumpido por la proyección que ha hecho el saliente mandatario Álvaro Uribe de su política a las relaciones con Venezuela.

El presidente Hugo Chávez pidió a Santos tomar distancia del mandatario saliente, en aras de superar la actual crisis, particularmente negativa para Colombia, que perdió un mercado de al menos seis mil millones de dólares para sus productos.

La embajadora venezolana en Bolivia Cris González recordó que la guerra civil en Colombia data de hace unos 60 años, luego del asesinato del líder progresista Jorge Eliécer Gaitán, cuando surgieron las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC). No somos responsables de ese conflicto que no tienen por qué traspasarnos; sin embargo, nos han sembrado 300 paramilitares en nuestro suelo, agregó.

El presidente venezolano pidió a los grupos insurgentes colombianos a reconsiderar sus estrategias de lucha y adaptarse a los tiempos actuales, en los que la izquierda llega al poder por vía electoral en varios países de la región. El mundo de hoy no es igual que el de la década de 1960, ahí esta (José) Mujica, Evo (Morales), (Luiz Inácio) Lula, y estará Dilma (Rouseff), (Rafael) Correa, Daniel (Ortega) que retornó de nuevo enfrentando al imperialismo, recordó.

Chávez reiteró que su gobierno es muy respetuoso de la soberanía colombiana, y al contrario de las acusaciones lanzadas por el gobierno de Uribe, no ha apoyado a ningún movimiento de ese país, aunque pudiera hacerlo.

Riesgo de guerra

El Presidente Evo Morales acusó al gobierno de Álvaro Uribe de desestabilizar la región con la instalación de bases militares de Estados Unidos en su territorio. “¿Bases militares en Colombia para qué?, para provocar confrontación, guerra, con Ecuador, Venezuela y Nicaragua”, denunció.

Según Hugo Chávez, el gobierno colombiano, por mandato de Estados Unidos, busca crear un escenario propicio para acciones que van más allá del terreno diplomático. “Por la gravedad del caso estamos obligados a considerar la posibilidad de invasión”, advirtió.

De acuerdo con el mandatario venezolano, las bases militares del Pentágono en la región y el despliegue de un fuerte contingente en Costa Rica (46 buques y más de siete mil marines) forman parte de los proyectos bélicos organizados en Washington.

Chávez hizo público un documento recibido de una fuente norteamericana, la cual alerta sobre intenciones de magnicidio y de destruir el proceso de cambio iniciado en 1999 con su llegada al Palacio de Miraflores. El mandatario dio crédito a su fuente, recordando anteriores advertencias que coincidieron con el golpe de Estado de 2002 y con varias conspiraciones de paramilitares colombianos que intentaron asesinarlo.

En la carta leída por el estadista se menciona la posibilidad de un conflicto generado en el occidente (frontera colombiana) con respaldo norteamericano. También asegura que los recientes acontecimientos que motivaron la ruptura de relaciones con Bogotá no son aislados sino que forman parte de la fase de preparación para un ataque militar.

Podemos poner en contexto la reciente captura en Maiquetía del terrorista salvadoreño Francisco Chávez Abarca, dijo el líder socialista, quien en reiteradas ocasiones ha manifestado su certeza de que el autor de atentados con bomba en La Habana quería asesinarlo.

“Cuidado con la reacción allá del pueblo colombiano, si se les ocurre agredirnos como hicieron con Ecuador. Cuidado con la reacción allá de corrientes militares bolivarianas que conozco de hace tiempo”, advirtió Chávez.

Movidas diplomáticas

El canciller David Choquehuanca, presidente Pro Témpore de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), expresó la preocupación de ese bloque por la ruptura de las relaciones entre Venezuela y Colombia.

El presidente de Ecuador Rafael Correa aseveró que el mayor culpable por el agravamiento de la crisis es el secretario general de la OEA José Miguel Insulza, quien insistió en la convocatoria a una reunión extraordinaria pedida por Colombia para presentar acusaciones contra Venezuela. El mandatario se preguntó por qué a 15 días de la asunción de un nuevo gobierno en Colombia se presentaron las mismas acusaciones hechas en el pasado contra Ecuador.

El canciller ecuatoriano Ricardo Patiño acusó Insulza de incendiar la región con su irresponsable actuación, pese a que se le había solicitado repetidas veces que pospusiera la cita. El secretario general de la OEA siempre se negó a ello pese a que su obligación era, de acuerdo con los estatutos de la Organización, afianzar la paz y la seguridad en el área.

El Presidente Morales solicitó al presidente pro témpore de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), el presidente Correa, que convoque a una reunión presidencial de emergencia para resolver de inmediato la crisis diplomática. “Quiere gestarse una confrontación bélica y no lo podemos permitir, ni como Bolivia ni como presidentes de UNASUR ni como pueblos de Sudamérica”, dijo.

Venezuela solicitó a Correa que llame a una reunión de ministros de Relaciones Exteriores para denunciar la agresividad de Bogotá, cita programada para la próxima semana en Quito. Será el primer paso en la mediación de UNASUR, mientras el presidente Correa realiza consultas para definir la fecha y el lugar de la sesión extraordinaria de mandatarios de los 12 países miembros del bloque.

El secretario general de la UNASUR Néstor Kirchner en diálogo con los presidentes Correa y Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil prometió hacer todos los esfuerzos posibles para superar la crisis entre los gobiernos de Bogotá y Caracas. El ex mandatario argentino colaborará en la mediación encabezada por Correa.

La embajadora venezolana en Bolivia Cris González hizo un llamado a la paz para resolver el nuevo conflicto político que pudiera desencadenar una guerra en la región. Tenemos que detener esta guerra, Suramérica no puede ser un territorio de guerra, sino de paz, y no podemos quedar impávidos ante estos acontecimientos, las voces más lúcidas de Latinoamérica deben exigir la paz, exhortó.