Este 22 de julio de 2010, el Presidente Evo Morales inauguró una planta termoeléctrica en la población de Entre Ríos en el departamento de Cochabamba. Se trata del primer mega proyecto del gobierno de Morales, entregado a seis meses de iniciado su segundo mandato.

La planta comenzó a construirse en 2009 con una inversión de 86 millones de dólares; generará 100 megavatios de energía, el 10 por ciento del consumo total nacional, que serán incorporados al Sistema Integrado Nacional (SIN).

La planta fue construida por ENDE Andina SAM conformada por la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) que tiene el 60 por ciento de las acciones y la empresa Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (PDVSA) que posee el 40 por ciento. Se trata de un emprendimiento conjunto de la Alianza Bolivariana para los Países de América y el Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP).

El Presidente Morales dijo que la nueva planta es el primer resultado de la política nacional de generación de energía para abastecer el mercado interno y para la exportación. Morales comentó que en su primera gestión se concentró en la lucha política mientras que en su segundo mandato priorizará la economía.

Se entrega la primera fase de la termoeléctrica de Entre Ríos, “ya que su diseño, cálculo y distribución no está hecho sólo para 104 MW, sino que tiene una proyección para triplicar esa cantidad de generación, para que acompañe el crecimiento exponencial de la demanda eléctrica del país”, precisó el ministro de Hidrocarburos Luis Fernando Vincenti.

La empresa estatal ENDE, mediante su subsidiaria ENDE Andina, construyó la termoeléctrica de Entre Ríos en tiempo récord. ENDE pasó a manos del Estado boliviano hace dos años y en este lapso de tiempo pasó de ser una empresa residual a una Corporación con una capacidad de generación del 70 por ciento en el SIN.

ENDE estudia y ejecuta otros cuatro proyectos de generación de 1.226 megavatios: Misicuni en Cochabamba, río Tahuamanu en Pando, la termoeléctrica de Tarija y la hidroeléctrica de Cachuela Esperanza en Beni.

La represa y la central hidroeléctrica que se planea construir en Cachuela Esperanza generaría 800 MW. La canadiense Tecsult-Aecom (Tecsult International Limitée) fue contratada en agosto de 2008 para realizar los estudios de diseño final de la planta.

La termoeléctrica de Tarija generará inicialmente 120 MW, aunque podrá aumentar su capacidad hasta 300 MW. La hidroeléctrica Misicuni producirá en principio 80 MW y aumentará gradualmente hasta 120 MW. La hidroeléctrica del río Tahuamanu tendrá una potencia inicial de 6 MW.

El Ministerio de Hidrocarburos y Energía trabaja en un proyecto ambicioso de electrificación rural. “Queremos llegar con distintas formas de energía a todos los rincones del país, queremos hacer realidad el mandato constitucional de que los servicios básicos son un derecho y, por lo tanto, una obligación que el Estado debe cumplir”, expresó Vincenti.

El gobierno prevé aumentar la cobertura del servicio eléctrico hasta 210 mil hogares campesinos hasta 2015. Para ello se instalarán las líneas de transmisión Caranavi-Trinidad y Tarija-Potosí y una planta eléctrica en Cobija.

El gobierno presupuestó hasta 32 mil millones de dólares para potenciar la industrialización de recursos naturales en el próximo quinquenio. Alrededor del 75 por ciento de esa inversión se destinará a programas de explotación y exportación de materias primas mineras, agropecuarias y energéticas.

El Plan Estratégico Institucional 2010-2015 del Ministerio de Hidrocarburos es reestructurar las empresas nacionalizadas a fin de convertir a Bolivia en el “centro energético de la región”, puesto que es la segunda nación de la región con mayores reservas de gas y recursos hidráulicos. El pilar de la industrialización es la generación y exportación de energía hidroeléctrica e hidrocarburífera.

Vincenti afirmó que sin energía no es posible imaginar el crecimiento de la economía, ni la construcción del “Vivir Bien”, porque es la energía la que mueve la economía y la vida moderna, por ello el gobierno nacional sigue trabajando para encaminar por el sendero más ancho la seguridad y la soberanía energética.