Santiago de Compostela.– En el siglo XII, por decisión del Papa Calixto II, se estableció como Año Santo Xacobeo, aquel en que la festividad del Apostol Santiago, 25 de Julio, coincidiese en domingo. Por lo tanto este año es un año Jubilar.

La historia de Santiago Apostol comenzó mucho antes, su sepulcro descubieto a comienzos del siglo IX por el Obispo de Iria, Tolomeo, determinó el inicio de las peregrinaciones a tierras de Compostela que a lo largo de los años se convirtieron en meta de penitentes, enfermos, comerciantes y trovadores, llegando a superar el número de peregrinos que iban a Jerusalem y Roma.

A través de los siglos siguientes, la peregrinación creó sobre la geografia de Europa, una tupida red de rutas que al final confluían en Compostela, constituyendo en su conjunto el Camino de Santiago.

La ruta más seguida es el Camino Francés o de los francos que concentra los itinerarios que se inician en los más alejados puntos de Europa, atraviesa en España las comunidades autónomas de Aragón, Navarra, La Rioja, Castilla-León y finalmente Galicia. Los otros caminos tradicionales son en el Norte, el Portugués, el Inglés, el de Finisterre, el de Fonsagrada, la Ruta del Mar de Arousa y Río Ulla y la Vía de la Plata..

El Camino generó una extraordinaria vitalidad espiritual, cultural y económica. Engendró literatura, música, arte e historia. Por su causa nacieron ciudades y pueblos, se edificaron hospitales y albergues, surgieron vías comerciales y mercados, se trazaron vías y puentes, se edificaron catedrales e iglesias que elevaron el arte románico a un esplendor único, que culmina en la propia ciudad de Santiago en el iniguable Pórtico de la Gloria.

La Ruta Xacobea fue, en definitiva, crisol de culturas, trasmisor de corrientes e ideas por todo el Continente, encuentro de pueblos y lenguas y eje vertebrador de la conciencia y personalidad de Europa.

Santiago de Compostela irradió su influencia a todo el mundo, y bajo la advocación de su Patrón, se encuentran infinidad de iglesias, ciudades y pueblos en todos los continentes que llevan su nombre.

Doce siglos después, el Camino de Santiago sigue concitando la atención general, renovando su poder de atracción, siendo ejemplo de diversidad y convivencia, de avance y cultura.

El autor agradece la Xunta de Galicia.