Un día allá por el 2005, viajé con un aborigen estadounidense. Parecía un gringo cualquiera. Como los rubios que conozco de origen de la nobleza aymara, la misma que gozó de privilegios de sus conquistadores y llegaron a mezclarse con europeos.

Dijo que sus congéneres en los USA tenían territorio y de acuerdo a ley federal disponían de estatuto político único, por lo que legalmente podían ser tratados de forma diferente y no en función de su raza. Para ser aborigen (indio), dependía de cada tribu con autoridad soberana para decidirlo. Algunas tribus exigen el ¼ de sangre indígena, otras que sus ancestros hayan figurado en la lista de miembros de una tribu o simplemente, la decisión de aceptación de una tribu. Existen las reservas indígenas o las tierras que son del gobierno federal, pero utilizadas por una tribu o miembro de una tribu. Por lo que no me extrañó la noticia de finales de junio 2010 referida a que la British Petroleum tenía que pagar una multa de 5,2 millones a tribu de los indios Ute en USA.

En efecto, “en la década de 1970, luego de políticas fallidas, Nixon proclamó la “auto determinación”, permitiendo a los gobiernos de las tribus indias más control sobre sus asuntos, inclusive contratar servicios y establecer pactos. Hoy, algunas tribus que vivían en lo que parecían tierras inhabitables poseen recursos naturales, entre ellos petróleo y gas. Otras tribus en reservaciones cercanas a áreas urbanas, carreteras inter estatales, o lugares turísticos, manejan exitosamente operaciones legales de juego. Los indígenas ahora superan los dos millones de personas… Evidentemente, no todo va bien en los territorios indígenas estadounidenses; el éxito económico ha sido solamente para un 10% de su población. El otro 90 es desempleado entre 50 y 80 y muchos consumen drogas, alcohol y son diabéticos”. Continua el texto de donde extraigo estos datos ” Una vez fueron 100 millones de indígenas soberanos en 100% de lo que hoy es Estados Unidos. Actualmente 2 millones de indígenas son soberanos en más de 2% de la tierra.

Por lo tanto, las autonomías indígenas del Estado Plurinacional de Bolivia no son las primeras, con la gran diferencia, que en nuestro país las 36 naciones de aborígenes son mayoría (algunas con 31 habitantes como los Charasugwe, 63 los Tapietes, 101 los Morés, 155 los Machineris 112 Aaraonas, 188 Yaminahuas) o para los que pretenden que Bolivia es más un país de mestizos sin nación específica, representan un muy importante número de habitantes, ya que el término de ciudadanos corresponde más a una República. Este punto debe ser tomado en cuenta en el debate existente sobre las autonomías departamentales, indígenas, municipales, lo que al final es un problema de territorios y definición de poderes sobre los mismos, sin dejar de lado al Estado. Lo que de suceder, estaría creando muchas susceptibilidades sobre una posible división de Bolivia, aspecto sumamente preocupante.