Kabul y Washington (PL).- Desde 2005, la resistencia afgana intensificó su insurrección de forma significativa y cada año acaba con un nuevo récord de muertes de las tropas ocupantes de Estados Unidos y la OTAN. Perdieron la vida 520 soldados extranjeros en Afganistán en 2009 y en lo que va de 2010 ya murieron 367 militares de Estados Unidos y la ISAF, de acuerdo con estadísticas diarias del sitio icasualties.org.

Un comunicado de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) precisa que cuatro efectivos del Pentágono perdieron la vida en las últimas horas por el estallido de una bomba al paso de su vehículo por el sur. El quinto pereció por disparos de los rebeldes. Otros tres resultaron bajas fatales cuando un coche bomba impactó en la entrada del cuartel de la Policía Nacional Afgana de Orden Civil (PNAOC) en Mirwais Miana y luego un comando insurgente atacó con armas automáticas y lanzacohetes a la guarnición.

Según esa versión, los policías y soldados de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) rechazaron a los atacantes, pero tres soldados de Estados Unidos, un policía afgano y otros cinco empleados perdieron la vida en esa acción. El portavoz de la insurgencia afgana, Qari Yusef Ahmadi, se adjudicó ese ataque vía telefónica y dijo que 13 militares extranjeros y ocho efectivos afganos perecieron en el suceso.

La PNAOC constituye una sección de la policía afgana que se encarga de preservar el orden civil en núcleos urbanos, y cuenta con brigadas en Kabul, Paktya, Kandahar y Herat. Kandahar representa la ciudad más importante del sur afgano y los antigubernamentales aumentan sus ataques a medida que llegan refuerzos de la policía y miles de soldados de la OTAN.

Otros tres soldados británicos fallecieron por disparo de un cohete de un soldado afgano en una base militar de la conflictiva provincia sureña afgana de Helmand. La mayoría de los soldados emplazados en el sur son estadounidenses, británicos, canadienses y holandeses.

Estados Unidos invadió Afganistán el 7 de octubre de 2001, menos de un mes después del colapso de las Torres Gemelas de Nueva York. Después de priorizar la guerra en Irak, invadido en marzo de 2003, ahora el imperio envía más hombres y armamento a Afganistán, donde dice haber descubierto litio, oro, hierro, cobre, cobalto y otros minerales importantes.

El incremento de muertes viene aparejado al aumento de contratistas y militares en la región, debido a los intentos de la Casa Blanca de apaciguar el país con más hombres. En la actualidad, en el suelo afgano se encuentran unos 130 mil soldados extranjeros, y se prevé que esa cifra aumente hasta 150 mil cuando arriben los últimos refuerzos.

La invasión costó hasta la primera quincena de julio de este año 1.055 vidas de soldados estadounidenses, según estadísticas del portal http://www.icasualties.org, especializado en recoger el número de militares muertos y heridos en Afganistán.

Luego se ubica el Reino Unido con más de 70 bajas mortales este año y más de 342 en total y Canadá con 145 hombres menos, de acuerdo con los ministerios de Defensa de esos países.

Los decesos militares de las tropas extranjeras no dejan de aumentar desde 2004, cuando perdieron la vida 60 soldados, 131 murieron en 2005, 191 en 2006, 232 en 2007 y 295 en 2008. El año más sangriento desde la invasión iniciada en octubre de 2001 fue 2009 en el cual perdieron la vida 521 soldados.

En 2009 cayeron en la nación centroasiática 311 soldados norteamericanos. Hasta el presente, el mes con más muertes de estadounidenses resultó octubre de 2009, cuando perecieron 59 militares. Para las fuerzas de la OTAN en su totalidad, el peor fue julio del pasado año, cuando perdieron 75 efectivos.

Y partir de 2007 más de 20 mil padecen de lesiones cerebrales con síntomas de dolores de cabezas y dificultades en sus concentraciones, heridas invisibles (psicológicas) como arrebatos y furias.

Irak sigue siendo un lugar mortífero para los extranjeros que trabajan para Estados Unidos, pues en sus predios fallecieron 146 en el último año. Los contratistas civiles prestan una amplia gama de servicios a Washington en Irak y Afganistán, desde tareas de reconstrucción, hasta el resguardo de instalaciones, funcionarios y avituallamientos.

Si antes Afganistán era visto por el personal civil como un lugar para vacacionar comparado con Irak, ahora resulta a la inversa, manifestó el presidente de la Internacional Peace Operation Association Doug Brooks.

Las muertes de contratistas estadounidenses en Afganistán se duplicaron en el último año debido a la creciente violencia e inestabilidad en la región. Según el diario USA Today, el departamento de Trabajo recibió 141 demandas de seguro por personas contratadas por el gobierno que murieron en Afganistán en 2009, frente a 55 registradas en 2008.

Cerca de 200 millones de dólares de los contribuyentes fueron destinados el último año a compensar a familiares de civiles muertos, o a aquellos que sufrieron lesiones mientras servían a Washington. También el Ejército, que aumentó sus tropas en la región para frenar el auge de la insurgencia, vio perder en mayor número a sus hombres.

El 4 de julio, la Secretaria de Estado Hillary Clinton visitó Azerbaiján, una rica y vasta región donde confluyen las fronteras de Rusia, Irán y Turquía, dividida por dos grandes cadenas montañosas infranqueables para el movimiento de grandes contingentes militares. Los musulmanes de Azerbaiján mantienen una estrecha relación con Estados Unidos y con Israel, por lo que han apoyado desde el punto de vista logístico toda la campaña aliada en Afganistán.

El diario The Washington Post reveló hace unos días que aumentó de 60 a 75 el número de países en los cuales operan las fuerzas especiales estadounidenses. Miles de militares y mercenarios civiles fueron desplegados en Irán, Georgia, Ucrania, Bolivia, Paraguay, Ecuador, Perú, Yemen, Paquistán, Filipinas, Venezuela, Colombia y México.

* Con información de Manuel Navarro Escobedo, Jefe de la Redacción Asia de Prensa Latina y ex corresponsal en China, Corea, Japón, La India y Vietnam.