Washington, Beijing, Nueva Delhi y Ciudad de México (PL y Bolpress).- Un fragmento de siete kilómetros de diámetro se desprendió del glaciar Jakobshavn Isbrae ubicado en Groenlandia, informó la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA). De mantenerse la tendencia del calentamiento global, Groenlandia comenzará a derretirse en 30 o 40 años, amenazando la vida de 1.200 millones de personas, alertaron científicos de la Sociedad Meteorológica y de la Unión de Geofísica de Estados Unidos.

En 160 años, el glaciar Jakobshavn Isbrae ha disminuido su tamaño en más de 45 kilómetros, y 10 kilómetros en la última década. Aunque ya se han producido varios desprendimientos de hielo en la región, el caso actual es inusual pues se produjo en muy pocas horas y tras un cálido invierno, asegura Thomas Wagner, del “Cryospheric program scientist” de la NASA.

Los científicos consideran que el Jakobshayn es el mayor contribuidor del aumento del nivel del mar en Groenlandia, pues el 10 por ciento de desprendimientos de los icebergs proceden de dicho glaciar. Varios equipos de investigación supervisan los nuevos cambios en las capas de hielo de Groenlandia y los glaciares resultantes, mediante los satélites Landsat, Terra, y Aqua.

Todavía se investigan las causas del acontecimiento, pero se piensa que el calentamiento de los océanos es el principal responsable.

Según el Cuarto informe de evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), “el calentamiento del sistema climático es inequívoco”, ya que la temperatura media de la Tierra subió ya casi 1°C desde comienzos del período industrial.

Las concentraciones atmosféricas mundiales de CO2, el más importante de los gases de efecto invernadero, oscilaron entre 200 y 300 partes por millón (ppm) durante 800 mil años, pero se dispararon hasta aproximadamente 387 ppm en los últimos 150 años, debido sobre todo a la quema de combustibles fósiles y, en menor medida, a la agricultura y al cambio del uso de la tierra.

Un decenio después de que el Protocolo de Kyoto fijara límites a las emisiones internacionales de carbono, los gases de efecto invernadero en la atmósfera siguen aumentando a un ritmo acelerado, señala el Informe sobre el desarrollo mundial 2010: Desarrollo y cambio climático, elaborado por el Banco Mundial.

Los países firmantes del protocolo de Kyoto de 1997 se comprometieron a disminuir en un 5,2 por ciento anual el consumo de hidrocarburos entre 2008 y 2012. Pero han hecho todo lo contrario, ya que el consumo de hidrocarburos en EE.UU. sigue creciendo a un ritmo de 3,4 por ciento anual, según el grupo ecologista World Wildlife.

Los efectos del cambio climático se hacen ya patentes en las temperaturas medias más elevadas del aire y del océano, en el derretimiento generalizado de la nieve y el hielo y en la subida del nivel del mar. Los días fríos, las noches frías y las heladas son ahora menos frecuentes, lo contrario que las olas de calor.

Ola de calor en el mundo

En la primera semana de julio, una intensa ola de calor continuaba batiendo en ocho ciudades de la costa este estadounidense. La contingencia causó cortes eléctricos, varios hospitalizados y la muerte de una mujer de 92 años en Philadelphia. Testigos relatan que la anciana intentó abrir una ventanilla alta en su casa, carente de aire acondicionado.

Un reporte del Servicio Nacional de Meteorología reportó que las temperaturas podrían superar los 100 grados fahrenheit (38 celsius) sobre todo en Baltimore y Washington. Otros territorios que encararon altas temperaturas fueron Philadelphia, Trenton, Delaware, Richmond y Nueva York.

Expertos recomendaron a la población permanecer dentro de las casas porque la combinación de altas temperaturas con prolongada humedad puede ocasionar condiciones climatológicas peligrosas.

En Boston, Massachusetts, autoridades reportaron interrupciones en el servicio energético luego que la planta Connecticut Light of Stamford colapsó por sobrecarga en la demanda eléctrica.

En la misma semana, varias zonas de China registraron altas temperaturas que obligaron a las autoridades a decretar alertas por el ascenso del mercurio. En la capital china se registró una temperatura promedio de entre 40,3 grados y 42,9 grados Celsius, la temperatura más alta en los primeros 10 días de julio registrada por Beijing desde 1951.

La adversidad abarcó buena parte del país. En al menos 16 provincias, regiones autónomas y municipios, el termómetro sobrepasó los 35 grados. Las máximas oscilaron entre 38 y 40 en algunas áreas, según precisó el Centro Nacional de Meteorología. Con más o menos fuerza, la ola de calor estuvo presente prácticamente en toda China.

Entre los efectos de las altas temperaturas se mencionó un incremento en las ventas de equipos de aire acondicionado y ventiladores, con un consecuente mayor consumo de electricidad y cifras históricas en muchas regiones hasta poner a la industria en tensión.

Por esos días, ese indicador subió 10 por ciento respecto al año pasado en Guangzhou, la capital de la sureña provincia de Guangdong, y no fue la única con alzas notables.

Semanas antes, el 13 de mayo, Nueva Delhi, capital de India, vivió el día más caluroso del año, luego de que los termómetros marcaron 44,4 grados Celsius. Fuentes del departamento de Meteorología de la ciudad indicaron que fue la temperatura más alta de los últimos cuatro años para un mes de mayo en esa ciudad.

Las mínimas rondaron los 25,9 grados Celsius, mientras la humedad relativa osciló entre un 13 y un 53 por ciento. Abril también fue de records para la capital india en lo que a calor se refiere, pues los termómetros marcaron 43,7 grados Celsius.

En la segunda semana de junio se informó que Venezuela enfrenta el peligro de perder 157 kilómetros cuadrados hasta 2019 por efectos del calentamiento global. En un encuentro con motivo del Día de los Océanos José Luis Díaz, director técnico de Zonas Costeras del Ministerio del Ambiente informó que se trabaja en la protección, fortalecimiento, recuperación y saneamiento de zonas sujetas a daños e inundaciones.

Según previsiones de los expertos venezolanos, el aumento en el nivel del mar tendría en el país suramericano, de casi un millón de kilómetros cuadrados, efectos de cero a 50 centímetros de elevación del mar.

La atención de los científicos se centra en actividades que ocasionan contaminación en los mares, así como los cambios climáticos en los espacios marítimos venezolanos, según nota de prensa del Ministerio del Ambiente.

Escépticos

Las pruebas de que el calentamiento derretirá los casquetes polares, con todas las consecuencias que de ello se derivan, son abrumadoras y reales, aseguran varios expertos. Los deshielos de los glaciales, donde se encuentra el 75 por ciento del agua dulce del Planeta, ocasionarán una elevación de las aguas marinas con severos impactos por el hundimiento y desaparición de costas y manglares.

A pesar de ello, el 48 por ciento de los estadounidenses consideran que la gravedad del calentamiento global es exagerada, reveló un sondeo de Gallup elaborado entre el 4 y el 7 de marzo. La cifra registrada es siete puntos mayor que el año pasado y 17 más que en 1997, cuando se realizó el sondeo por primera vez.

Según Gallup, el 35 por ciento cree que los efectos del calentamiento no se producirán nunca (19 por ciento, más del doble de la cifra de 1997) o no se producirán en vida de ellos (16 por ciento). Los especialistas hicieron notar que tales dudas crecen simultáneamente con las presiones del presidente Barack Obama para que el Congreso apruebe una ley de recortes a las emisiones de gases de efecto invernadero.

Algunos legisladores norteamericanos descalificaron los preocupantes estudios realizados por los científicos sobre el calentamiento global, reacios a adoptar la controvertida propuesta energética y ambiental.

En ese contexto, varios especialistas y presidentes auguran un futuro poco promisorio a la Cumbre Mundial sobre Cambio Climático que se celebra a fines de este año en Cancún, México, especialmente por el incumplimiento de las potencias desarrolladas en cuanto a la reducción de emisiones de dióxido de carbono.