Vale aclarar que el Proyecto de Ley Marco de Autonomías que hoy se debate fue elaborado por el oficialismo y específicamente por el órgano Ejecutivo, y que como el pueblo de Bolivia definió por su voto que el presidente Evo Morales tenga una segunda gestión, ha dejado en manos de su gobierno la implementación de las autonomías que por esta razón se cocinan por supuesto con la visión centralista del partido que hoy por hoy rige nuestro destino.

Hace unos días en un foro en el que pude hacer uso de la palabra, planteé que las autonomías que se incubarán en la matriz de la Ley Marco que en el presente se debate en la Comisión mixta, no tienen mucho que ver con aquella idea de cambio que enardeció los espíritu de los pueblos impulsores de este proyecto, los pueblos que por soñarla y buscar hacerla realidad han sufrido y sufren hoy graves persecuciones, violencia y represión. Hablamos de Pando que tiene un prefecto encarcelado sin gozar de un debido proceso y cientos de refugiados políticos, Tarija que ha padecido también algunos embates al igual que el Beni, y Santa Cruz que se ha convertido en escarnio público, en reguero de violentas embestidas de baja intensidad y que tiene que tolerar que un fiscal venga a elegir la presa que le interesa llevarse a la ciudad de La Paz: con algunas juega al gato y el ratón, las asusta, las despluma haciéndolas sentir el régimen del terror y luego las regresa aterrorizadas. A otras las atrapa en la jaula del penal de San Pedro, para que todos los que contemplan el espectáculo macabro del control político se queden asfixiados con la pregunta si serán o no los próximos a ser citados. Esto es lo que nos dejó la lucha autonómica.

El proceso que abrió el candado del centralismo no puede caber hoy en la Ley Marco concebida por el oficialismo, que evidentemente es una ley que conserva un espíritu altamente centralizador, verticalista y dominante, con tintes de legislación represiva y que está concebida en forma laberíntica para un poco más y un poco menos llegar al mismo punto del que arrancó, vale decir de la ruta en la que el gobierno ha legislado cinco leyes estructurales con la visión y el espíritu de concentrar el poder en manos del Ejecutivo.

En contra ruta siguen los ideales de consolidar las autonomías con las que los pueblos impulsores de esta visión soñaron, en contra ruta se debaten las autonomías que pudieron ser una realidad pero que ahora seguirán como un horizonte por el que se debe seguir trabajando y se debe seguir luchando paso a paso.

En el momento presente se aprobará el proyecto que ha sido diseñado por el Mas por la correlación de fuerzas que existe en el parlamento- Asamblea Plurinacional, y esta situación es por supuesto el resultado de los “errores” cometidos por los opositores al régimen del presidente Evo Morales: el alargue de la asamblea constituyente, el Referéndum Revocatorio y la atomización y fragmentación del que debería ser el bloque opositor que en vez de unirse se confronta, generando una oposición intestina que lleva a un proceso de profundización del fraccionamiento sin posibilidad de hacer sinergia y consolidar un frente.

En la presente circunstancia la oposición parlamentaria está huérfana de apoyo, se debate en una situación de abandono, sin recursos humanos y profesionales de asesoramiento, sin un frente político que unifique esfuerzos para llevar adelante un proyecto alternativo de manera coordinada y coherente. Dadas estas situaciones el aporte que la fuerza política de oposición está haciendo a la Ley Marco, ha quedado definido por generar un debate y una posición de objeciones sobre temas estructurales que hacen a la Ley Oficialista, pero a sabiendas de que su propio proyecto visión de autonomías tiene que esperar, tiene que volver a ser luchado.

En la circunstancia en la que se trabaja bajo el paraguas del proyecto oficialista, con la actual correlación de fuerzas, no es posible hacer otra cosa que tratar de disminuir los efectos lesivos de esta ley que se está inaugurando y que irremediablemente darán inicio a gobiernos subnacionales bajo su Marco.

Las coordenadas están definidas por el momento político y bajo los ejes que hoy están trazados la tarea se concreta a buscar mínimos equilibrios dentro de un proyecto que tiene una visión hegemónica y que sin mayores pruritos se aparta del estado de derecho olvidando las garantías y libertades que se deben brindar a los ciudadanos y planteando su decisión de seguir transitando la ruta de la centralidad.

El proyecto político alternativo tiene que nacer todavía y este es el paso que puede darnos la posibilidad de hacer una nueva correlación de fuerzas. Todo lo demás, los embates, críticas y enfrentamientos intestinos, no son otra cosa que el forcejeo que surge de quienes todavía no pueden gozar reconstruyendo el bosque y sólo pueden ver la rama centralista.

* Senadora de Convergencia Nacional por Santa Cruz.