Johannesburgo, (PL).- España escribió su nombre en la historia de las Copas Mundiales de fútbol por primera vez, tras derrotar 1-0 a Holanda en la final de Suráfrica-2010. La selección española sólo marcó ocho goles en la Copa Mundial de Suráfrica-2010 para convertirse en el campeón con menos dianas anotadas de la historia. Hasta el domingo, los dos equipos que habían obtenido el trofeo de la forma más “económica” habían sido Inglaterra en 1966 y Brasil en 1994, con once tantos en ambos casos.

Los ibéricos dirigidos por el laureado Vicente del Bosque conquistaron con justeza el trofeo, gracias a un gol de Andrés Iniesta en la prórroga a los 118 minutos, en el estadio Soccer City. La Furia Roja controló la Jabulani desde los primeros compases del partido y llegaron con peligro bien rápido (m. cinco), saque de falta que cabeceó Sergio Ramos y el portero Maarten Stekelenburg la despejó al tirarse hacia su derecha.

A los 11, Ramos creo una buena jugada dentro del área y sacó un centrochut sacado por un defensa y un minuto más tarde lo intentó David Villa, con un balón colgado desde la derecha, que empalmó de zurda, pero la pelota ni siquiera acarició la puerta rival.

Holanda también probó suerte en el 18, con un tiro libre de Wesley Sneijder, tras falta de Carles Puyol, bien atrapado por Iker Casillas, quien no dio lugar a un rechace buscado por Robin Van Persie.

La Naranja Mecánica se sacudió el nerviosismo inicial y mejoró su trabajo en la zaga para trabar el juego español y equilibrar las acciones de un encuentro muy trabado y cargado de faltas. Los hombres de Bert Van Marwijk inquietaron de nuevo la meta ibérica en el 37, al aprovechar un error defensivo, pero Joris Mathijsen no remató solo en el segundo palo.

Ya en el descuento y ante las muchas imprecisiones en el toque español, los holandeses estuvieron a punto de abrir el marcador, pero una excelente atajada de Casillas a disparo de Arjen Robben desde el pico del área les ahogó el grito de gol.

Primera parte bien deslucida y con pocas llegadas, signada por un fútbol bien pobre y creativo no digno de una final mundialista. En la segunda mitad los ibéricos armaron la primera ocasión clara a los 48 minutos, con un remate de Puyol desviado, que Joan Capdevila no enganchó en el segundo palo.

Los holandeses, subtitulares del orbe en 1974 y 1978, replicaron en el 51 con un buena jugada de Robben, quien recortó hacia dentro y disparo raso al palo corto para una magnífica atrapada de Casillas.

Robben desperdició una oportunidad inmejorable 11 minutos más tarde al recibir un brillante pase de Sneijder, pero sólo ante Casillas no pudo batir al guardameta español, quien en el último momento despejó con el pie derecho su tiro al arco.

España la tuvo en el 69, cuando el balón le llegó a Villa y solo en el segundo palo, el portero holandés despejó a córner un riflazo a boca de jarro.

Los monarcas europeos, envueltos en su primera final mundialista, perdonaron de nuevo en el 77, con un remate alto de Ramos, pese a estar totalmente solo.

A siete minutos del final del tiempo reglamentario, Casillas salvó otra vez a España al arrebartarle la Jabulani a Robben delante de sus pies, cuando el zurdo se plantaba ante el arquero.

Esa constituyó la última opción clara en la parte complementaria, de nueva marcada por las numerosas faltas y la necesidad de mayor creatividad para poder definir.

Ya en el tiempo extra, Stekelenberg sacó un tiro cruzado de Cesc Fábregas a los 95 minutos, pese a estar sólo en el área, y luego la defensa holandesa rechazó un remate de Jesús Navas (m. 101). Cuando España estaba presionada John Heitinga vio la tarjeta roja a los 109 por agarrar a Andrés Iniesta.

Los españoles mantuvieron el empuje y aprovecharon un contragolpe para marcar el gol de la corona mundial en el 118, Cesc habilitó a Iniesta solo dentro del área y éste fusiló con un riflazo cruzado a Stekelenberg.

Iker Casillas, capitán del equipo, levantó la Copa al cielo, apenas pararse el avión frente al antiguo Pabellón de Estado en el aeropuerto de Barajas, donde varios centenares de trabajadores de la instalación y los bomberos recibieron a los jugadores.

Nada más llegar la aeronave, el comandante asomó sendas banderas de España por la ventanilla del aparato, que mostró el lema: “Orgullosos de nuestra selección. Campeones”.

Casillas fue el primero en pisar la escalerilla con la Copa, junto al seleccionador, Vicente del Bosque, y el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Angel María Villar.

Luego de elevar el lauro y cedérsela a Del Bosque, Casillas descendió por la escalerilla del avión con el trofeo conquistado, volviéndolo a levantar en varias ocasiones y seguido por el resto de integrantes del conjunto. Acto seguido, la selección se acercó a la zona donde estaban los medios informativos para tomarse las fotos.

Con banderas y camisetas de la selección española, empleados de las compañías aéreas y de las Fuerzas de Seguridad del Estado, entre otros, coreaban distintas consignas para celebrar la victoria, acompañados por el ruido de las vuvuzelas.

Una decena de periodistas que, desde primera hora de la mañana, esperaban en el antiguo Pabellón de Estado del aeropuerto de Barajas la llegada del vuelo, se unieron al festejo. Los futbolistas han sido recibidos por dos grandes carteles de 42 metros con el lema: “Bienvenidos a un país más feliz. Gracias”.

Según las previsiones, los jugadores se han trasladado en un autobús a un hotel cercano al aeropuerto, donde descansarán antes de desplazarse al Palacio Real, para ser recibidos por el Rey Juan Carlos.

Una hora más tarde, será el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el que felicite a los campeones en el Palacio de la Moncloa, luego recorrerán las calles de esta capital en un autobús.

El título mundial de fútbol conquistado por los españoles se logró a base de principios y valores que valen para la nacion ibérica, destacó el DT Vicente del Bosque. No es sólo ganar, dijo a un grupo de periodistas tras finalizar el partido que le ganó a Holanda 1-0 en la gran final de Suráfrica-2010. Esto tiene principios y valores muy importantes para España, enfatizó.

Del Bosque destacó que la corona, conquistada por vez primera en la historia española en copas mundiales, se la debían a todos los jugadores. El laureado preparador añadió notablemente sereno, el buen ambiente reinante en su equipo: “Hemos trabajado 50 días sin ningún incidente”.

Sobre el desafío ante los holandeses, el entrenador elogió el trabajo de “unos jugadores fantásticos” que pudieron “sobreponerse al primer tiempo”. En el segundo hemos merecido el triunfo, pero también ellos han podido marcar, refirió el seleccionador campeón del mundo.

Iberoamérica y su cultura latiendo en el triunfo

El Mundial de Futbol dejó tras sí un fuerte aroma latino, que perdurará en el tiempo, con la Copa de oro de España y un plantel uruguayo de espíritu indoblegable brillando entre los cuatro mejores del orbe. Es la misma cultura fluyendo, permeada en su raíz por el mestizaje. La de España con su herencia moruna y el acervo de este costado del mundo, al que los colonizadores hispanos entraron a espada y fuego, dispuestos a arrasarlo todo, y terminaron influidos por una raza de hombres y mujeres que batallaron sin tregua en un Nuevo Mundo deslumbrante.

La América de mestizaje profundo, enriquecida por la sangre africana, aun en países con una población de ascendencia aborigen predominante, como en Bolivia en varias de cuyas regiones se rinde culto al ekeko, una variante del Eleggua del panteón yoruba, el orisha que abre y cierra los caminos. O en Uruguay donde la murga vibra con su percusión trepidante y el candombe impregna su fuego a los carnavales.

Una América de idiosincrasia y cultura enriquecidas a la par por constantes migraciones venidas de casi todas las latitudes. España y el Nuevo Mundo inscritos en una misma franja de vasos comunicantes. Iberoamérica triunfando en el Mundial de Suráfrica, un continente del que es deudor en más de un sentido.

La Copa de Futbol, y sus resultados finales, son a la postre el reflejo de una cultura alimentada por un sístoles y diástoles común. España latiendo con una impronta latinoamericana de la que no puede desprenderse y América Latina con su huella española, sostenida por un idioma común.

Ese español impuesto en un inicio a la fuerza y al que el aporte de América imprimió una fuerza distinta, injertándole sus voces, una cantera inagotable de palabras nacidas de la imaginación y las necesidades expresivas de un mundo nuevo que empezaba a reconocerse a sí mismo y necesitaba nombrarse.

Una y otra retroalimentándose en un proceso continuo. Una historia, la de acá, de lucha y resistencia en defensa de sus raíces, de libertad e independencia. La originalidad de una raza transmutada en conquistas del conocimiento como las aztecas y mayas.

Detrás del espectáculo visual de desbordante belleza que el futbol aportó, fluyó como una corriente viva la cultura, perceptible en la manera de proyectar cada equipo su idiosincrasia e identidad, en la gestualidad y reacciones de sus jugadores, en las variadas formas de su entrega.

Suráfrica fue un escenario propicio en que el arte tuvo cabida en un maridaje perfecto con el deporte. Uno y otro apuntando directo a las emociones, sólo que en este caso derramándolas simultáneamente sobre millones de espectadores en todo el planeta.

Los más apasionados sintieron, por momentos, el mismo efecto perturbador que provoca una obra literaria de alto vuelo, una de esas películas en que la historia contada se parece tanto a la vida que llega a ser más real que la vida diaria, y por eso conmueve con idéntica fuerza y no nos abandona. Como no nos abandonará el recuerdo de este Mundial Surafricano, que fue casi como una partitura de Mozart y, por qué no, como un legendario bolero.

El Mundial concluye con 145 goles

La Copa Mundial de Suráfrica-2010 concluyó con 145 goles marcados y cuatro futbolistas empatados a cinco tantos como máximos artilleros del torneo. David Villa, de España, Diego Forlán (Uruguay), Thomas Mueller (Alemania) y Wesley Sneijder (Holanda) encabezaron la lista de los anotadores, todos con cinco.

La media de dianas en este Mundial finalizó con un promedio 2,29 por partido, frente a los 2,30 del anterior (Alemania-2006) para ser una de las más bajas de la historia.

En Italia-1990 se registró, con 2,21 tantos por encuentro, la más baja por compromiso de un certamen mundialista, mientras que en Suiza-1954, con 5,38 perforaciones por encuentro, se logró la más alta. El torneo de Suráfrica también ha sido el más pobre en conquistas desde que el Mundial empezó a contar con 32 selecciones en Francia-1998.

La máxima goleada del Mundial la obtuvo Portugal, que batió en la primera fase a la República Popular Democrática de Corea por 7-0. Con los que se han marcado en la cita africana la competición acumula un total de dos mil 208 goles en los 771 partidos de la historia de la competición y se da la circunstancia de que en este se marcaron los goles dos mil 100 y dos mil 200.

* Con información del periodista Anubis Galardy de Prensa Latina.