La mentira que tiene "Costas"

Carlos F Toranzos

julio 9, 2010Publicado el: 3 min. + -

Leer las acusaciones que van como una pelota de frontón, con sus onomatopeyas incluidas, lac’kaj, ch’ack, una y otra vez, han llegado a convertir el insulto en una partida desagradable de este deporte.

El gobernador de Santa Cruz se atribuye las veces de juez y de fiscal, sin ser ni lo uno ni lo otro. El Vicepresidente responde como corresponde a cualquier ciudadano común. Toda acusación debe estar acompañada de pruebas y si no las hubiera fehacientes develarlas en un juzgado, el acusado debe estar sujeto a juicio por difamación y disminución de credibilidad de la persona acusada.

Costas, no puede soltar barrabasadas tan graves como si de crítica constructiva se tratase, si tiene pruebas que las divulgue y las presente como corresponde a un juzgado para que éste, en uso de sus facultades, acuse formalmente al inculpado. Si no hay pruebas el Gobernador debe ahora sufrir las consecuencias de su tan prodigiosa lengua larga.

Soy un ciudadano de la calle y leer acusaciones como las que he leído, me obligan a exigir al demandante que pruebe lo denunciado y lo haga en el plazo mínimo. Yo no quiero ser gobernado por alguíen que está recibiendo dinero de nadie, llámese narcotráfico u ONGs. Basta ya de soltar acusaciones sin fundamento, solo por ganar titulares de periódicos.

Ya el candidato a la vicepresidencia para las elecciones lazó acusación absurda y no fue capaz ni de probar ni de valientemente reconocer su metida de pata. De la misma manera el Gobernador debe asumir el coste por sus acusaciones. Señor gobernador quien mete la pata la paga y si usted no produce pruebas discúlpese como corresponde a una a una autoridad.

Don Álvaro García Linera sea usted consecuente y no deje de seguir un juicio por difamación es ya hora que en el paÍs seamos serios y asumamos la responsabilidad de nuestras palabras o juicios acelerados. La mentira debe costar dinero.

Mi nombre no puede ser utilizado para vejámenes ni mucho menos el nombre de las autoridades que supuestamente tienen que dar ejemplo de virtud y de defensa de su integridad.

Las acusaciones por conexión con el narcotráfico se han convertido en el recurso de los insignificantes, de la misma manera que la acusación de pertenecer a una tendencia u otra gratuitamente no puede funcionar más. Los hechos demuestran que los miembros del CIDOB han reaccionado sabiamente exigiendo la expulsión de la institución de las que se les acusa ser parte. Es el momento clave. No dejemos que las habladurías y rumores sean el recurso fácil de nadie. Acusaciones sin fundamento deben ser desterradas.

El recurrir a los estratos internacionales parece una broma, ¿quién puede en esas instituciones investigar rumores? y si hubiera una instancia de esa naturaleza, que por favor el Sr. Costas me diga para enviarles un rumor de que “él y su grupo beben sangre por las noches en los trece del mes”.

Atrás