(PL y Bolpress).- Científicos franceses del Instituto Nacional de la Investigación Agronómica (INRA) demostraron que el consumo de carne transformada en embutidos y jamones está directamente asociada con lesiones pre cancerosas en el colon.

Después de ensayar con ratas que consumían alimentos procesados cada día, los investigadores concluyeron que la asociación de cuatro factores que intervienen en la obtención de las charcuterías –la mezcla de la coloración, la adición de nitritos, la cocción y la oxidación– favorece la aparición de tumores colorectales.

Según los investigadores, el riesgo es mayor para quienes consumen diariamente cantidades significativas de carne (aproximadamente 60 gramos) y en las condiciones antes mencionadas.

El director del estudio, Denis Copret, señaló que la falta no es del consumidor, sino del proceso de fabricación de los embutidos y jamones, por lo cual es necesario reconsiderar su elaboración.

Se trabaja en paralelo con las industrias de elaboración de charcuterías para incitarlos a la innovación. Mientras tanto, es mejor variar las fuentes de proteínas y carnes (vaca, pollo, cordero, pescado), recomendó.

Varios estudios realizados en la última década demuestran que millones de personas enferman cada año por consumir comida industrial de baja calidad fabricada con soya transgénica y carnes con hormonas, dioxinas y antibióticos. El mayor consumo de proteínas de origen animal aumentó la tasa de enfermedades crónicas como la obesidad, dolencias cardíacas, diabetes, accidentes cerebrovasculares y algunas formas de cáncer.

Estas enfermedades crónicas corresponden a prácticamente la mitad de la carga de morbilidad de todo el mundo. (Evaluación internacional del conocimiento, ciencia y tecnología en el desarrollo agrícola – IAASTD 2009). Se estima que para 2020, el 60% de la carga de morbilidad de los países en desarrollo se deberá a enfermedades no transmisibles exacerbadas por la obesidad.

Al mismo tiempo, también aumentan el número de patógenos transmitidos por alimentos, los problemas sanitarios y fitosanitarios como los brotes de EEB, aftosa, gripe aviar, salmonela y Escherichia coli, y las intoxicaciones agudas asociadas al consumo de alimentos con residuos de plaguicidas.

Según estimados conservadores, más de 200 enfermedades transmitidas por alimentos afectan cada año al 30% de la población de los países industrializados y provocan la muerte de aproximadamente 2,1 millones de personas en países en desarrollo.

Se calcula que 76 millones de personas enferman todos los años en Estados Unidos, 325 mil quedan hospitalizadas y 5 mil mueren por situaciones originadas en los alimentos. (Caroline S. DeWaal, y David W. Plunkett, “Building a Modern Food Safety System: For FDA Regulated Foods,” Center for Science in the Public Interest White Paper, octubre de 2007).

Se prevé que en el año 2050 la demanda de productos derivados del ganado se duplicará en África y Asia meridional, y aumentará en América del Sur y en los países de la ex Unión Soviética hasta alcanzar los niveles de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).