(Granma).- El presidente de Venezuela Hugo Chávez anunció este viernes 2 de julio desde el Palacio de Miraflores la captura del terrorista salvadoreño Francisco Chávez Abarca, que actuó de brazo derecho de Luis Posada Carriles en su campaña terrorista que desencadenó en Cuba de 1997.

El delincuente salvadoreño apodado “El Panzón” no sólo organizó la serie de explosiones que provocaron la muerte del joven turista Fabio di Celmo, sino que reclutó, entrenó y mandó a La Habana a varios otros mercenarios, además de haber realizado personalmente tres viajes a la Isla para realizar varios atentados.

El presidente Chávez reveló que el arresto del “Panzón” se efectuó durante una operación de inteligencia la noche de este jueves 1ro de julio cuando el criminal intentó ingresar a Venezuela.

Reporta TeleSur que el mandatario explicó que Abarca fue detenido en el aeropuerto de Maiquetía y fue de inmediato trasladado a la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin).

“¿Qué quería Chávez Abarca en Venezuela? ¿Quién estaba esperándolo?”, se preguntó el Presidente Chávez antes de anunciar que el terrorista será entregado a la Interpol para que sea enviado a Cuba que solicitó su captura.

“Este caballero vino para acá a matarme, me lo dice el corazón”, dijo el mandatario al pedirle que colabore para que se conozca la “misión especial que vino a cumplir a Venezuela”.

“Posada Carriles debe estar bien nervioso porque agarramos a uno de los suyos”, añadió el líder venezolano.

El bandolero salvadoreño que Luis Posada Carriles contrató de hombre de confianza para sus planes asesinos es un conocido jefe de pandilla criminal que durante años hizo los titulares de la prensa de El Salvador por sus actividades sin que las autoridades judiciales le pidieran cuentas por su pasado terrorista.

Mientras Posada, el terrorista más conocido del continente, se encuentra en Estados Unidos, bajo protección de la Administración Obama – con un juicio que nunca llega a arrancar – y convertido en héroe de la Miami mafiosa, Chávez Abarca fue preso durante dos años en El Salvador, no por terrorista, sino por ser jefe de una red centroamericana de ladrones de carros.

Participó en reuniones del grupo paramilitar FNCA

A principios de los años 90, Francisco “El Panzón” Chávez Abarca se dedicaba al narcotráfico así cómo a la venta de armas y de dinero falsificado en Guatemala. A través de estos negocios se relacionó con Posada para convertirse poco a poco en su hombre de confianza.

“El Panzón” se vinculó en los años 90 con Posada Carriles por su padre, el traficante de armas Antonio Chávez Díaz, que se dedicaba —en los años 80— a comprar armas capturadas por el ejército salvadoreño en operaciones de contrainsurgencia mientras Posada, su cliente, “administraba” entonces las operaciones de droga por armas desarrolladas a favor de la Contra nicaragüense.

Utilizando sucesivamente los alias Manuel González, Roberto Solórzano y William González, Chávez Abarca cumplía una infinidad de tareas por cuenta del delincuente internacional y sus patrocinadores, hasta el punto de participar, en Guatemala, en reuniones secretas con el fallecido director de la Fundación Cubano Americana, Armando Monzón Plasencia.

La conspiración de 1997 para sembrar el terror en Cuba se genera, en las oficinas de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) fundada en septiembre de 1981 bajo orientación del dúo Reagan-Bush por el agente CIA Jorge Mas Canosa, alumno al igual que Posada de la academia del crimen de Fort Benning.

El proyecto de campaña terrorista fue diseñado en primer lugar por el Comité paramilitar que reúne entonces a personeros tales como Luis Zúñiga Rey,

un íntimo de los Bush, Francisco José “Pepe” Hernández Calvo, Alberto Hernández, Horacio Salvador García, Arnaldo Monzón Plasencia, Antonio “Toñín” Llama, Alfredo Domingo Otero e incluso Guillermo Novo.

Dos de los miembros de este club de asesinos orientarán, financiarán y dirigirán personalmente las operaciones que se ejecutan a través de la base que Luis Posada Carriles ha creado en su refugio de El Salvador, con la tolerancia de las autoridades salvadoreñas: Arnaldo Monzón Plasencia, un próspero negociante de New Jersey hoy fallecido que Posada llamará “nuestro Ángel de la zona norte”, y el “doctor” Alberto Hernández, dueño millonario de una mega clínica de la industria de la salud, en Miami, donde emplea y respalda al terrorista Gaspar “Gasparito” Jiménez.

Chávez Abarca fue vinculado a Posada Carriles por el mercenario salvadoreño Ernesto Cruz León, cuando se le detuvo en La Habana luego de los atentados que provocó en la Isla. Cruz León confesó trabajar bajo orientaciones de Posada Carriles y Chávez Abarca, ambos contratados y financiados por la Fundación Nacional Cubano Americana, un instrumento del dispositivo anticubano de la CIA.

Cruz León explicó como fue entrenado por Chávez Abarca para colocar los explosivos en Cuba.

Tres veces fue a Cuba a poner bombas

El terrorista salvadoreño efectuó tres viajes a Cuba, en abril y mayo de 1997, todos muy breves, en los cuales realiza sus fechorías.

Es él quién situó el primer artefactvo que estalla en la campaña de terror de 1997. Recuérdese la bomba —600 gramos de C-4— que causó daños materiales en los baños de la discoteca Aché del Hotel Meliá Cohíba, el 12 de abril de 1997.

El 30 del mismo mes, fue desactivado un artefacto explosivo —401 gramos de C-4—que el salvadoreño había colocado en una maceta ornamental del piso 15 de la misma instalación hotelera.

Además, el 24 de mayo, mientras Chávez Abarca se encuentra en México, estalla una bomba en la entrada de las oficinas de la corporación Cubanacán de la capital.

En marzo de 1999, se reveló en el juicio del salvadoreño Ernesto Cruz León, cómo Chávez Abarca fue quien contrató a este mercenario, cuando trabajaba en la agencia de rentar autos “Geo Rent A Car”, en San Salvador. Lo convenció de realizar misiones terroristas en el extranjero, al contarle que él mismo lo había hecho, y pronto le dio el entrenamiento en la confección de artefactos explosivos.

Cruz León realizó dos viajes a Cuba durante los cuales situó bombas en hoteles habaneros, una de las cuales mató al joven turista Fabio di Celmo, el momento más trágico de la criminal campaña de terror desencadenada por la FNCA, Monzón Plasencia y Posada Carriles.

La muerte de Fabio di Celmo no interrumpió en nada a la FNCA, Monzón, Posada y El Panzón en sus planes diabólicos. Continuaron los atentados y los intentos de infiltrar en Cuba materiales explosivos.

Chávez Abarca colaboró con Posada Carriles para contratar a otros terroristas centroamericanos, los guatemaltecos María Elena González, Nader Kamal Musalam Barakat —conocido también como Miguel Abraham Herrera Morales— y Jazid Iván Fernández Mendoza, arrestados en La Habana, en marzo de 1998, cuando intentaron introducir explosivos en Cuba.

Nadel Kamal expuso en su juicio cómo Chávez Abarca, le entregó material explosivo, relojes y detonadores y cómo le enseñó la confección de bombas.

Después de los atentados de La Habana, se apareció con frecuencia —manejaba una camioneta Toyota de color azul celeste— en el Taller Moldtrok, en la 25 avenida de la capital salvadoreña, donde Posada Carriles se dedicaba al tráfico de armas, paralelamente a sus conspiraciones.

Chávez Abarca también reclutó por cuenta de Posada a Otto René Rodríguez Llerena, quien viajó a la Habana el 3 de agosto de 1997 con 1.519 kilogramos de explosivo plástico C-4, y ubicó, una bomba en el vestíbulo del Hotel Meliá Cohiba. Fue capturado al llegar de nuevo a La Habana el 10 de junio de 1998, procedente de Guatemala.

“ARENA” se negaba a arrestarlo

A finales de septiembre del 2005, Abarca y 21 miembros de su banda fueron arrestados bajo cargos de robo de automóviles y estafa. Las autoridades aseguraron entonces que se trataba de “una de las principales estructuras del crimen organizado dedicadas al robo y hurto de vehículos a nivel nacional y centroamericano”.

La investigación revelaba que el brazo derecho de Posada tenía “conexiones con empleados de aduanas, agencias de trámites de documentos de tránsito e instituciones públicas y privadas”.

En el 2007, diputados de la Comisión de Relaciones Exteriores de la bancada del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) en la Asamblea salvadoreña, solicitaron sin éxito la comparecencia del ministro Figueroa para reclamar medidas concretas en el caso del terrorista Francisco Chávez Abarca.

“El Panzón” Chávez Abarca, fue dejado en libertad el 2 de octubre de 2007, luego de cumplir dos años de prisión preventiva por ser el cabecilla de una banda internacional de robacarros y de evitar un juicio a fuerza de procedimientos dilatorios.

En el 2008, el ministro de la Seguridad Pública de El Salvador, René Figueroa, responsable de garantizar la integridad física de los jefes de estado en la XVIII Cumbre Iberoamericana, se ha negado desde hace más de un año a ordenar el arresto de Francisco Chávez Abarca, principal cómplice de Luis Posada Carriles en la campaña terrorista desarrollada en 1997 contra Cuba.

Además de ser Ministro de Seguridad Pública y Justicia, Figueroa es vicepresidente del partido de extrema derecha ARENA, vinculado a los escuadrones de la muerte de la nación centroamericana, y es aspirante a la candidatura presidencial de su partido.

Figueroa replicó el 26 de octubre al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, cuando anunció que no asistirá a la Cumbre que se celebrará en San Salvador porque no existen medidas de seguridad adecuadas para garantizar su integridad física y la de toda su comitiva.

Al anunciar que no viajará al país centroamericano, el Presidente Chávez denunció la presencia en países de América Central de elementos de “las mafias cubano-americanas de Posada Carriles” y de militares venezolanos “protegidos por algunos gobiernos, por la CIA y el FBI”.

Las Llamadas Fatales, la serie de comunicaciones telefónicas interceptadas entre Posada Carriles y sus cómplices cuya existencia fue revelada en el diario Granma por el periodista e investigador Reinaldo Taladrid, permiten confirmar sin lugar a dudas, la conexión terrorista establecida entre Estados Unidos y El Salvador por la FNCA y sus terroristas para agredir a Cuba.

Los socios de Ros-Lehtinen y los Diaz-Balart

Posada Carriles sigue en contacto activo con toda la red de conspiradores que alberga la capital salvadoreña donde radican extremistas de distintos rincones de América Latina.

Un diario salvadoreño denunció que Posada Carriles asesoró a la extrema derecha salvadoreña en una conspiración para impedir a toda costa la victoria pronosticada del candidato del FMLN en las elecciones presidenciales de El Salvador.

En abril de 2008 se produjo un encuentro secreto en Los Ángeles, Estados Unidos, del presidente salvadoreño Antonio Saca, con los congresistas cubano-americanos Ileana Ross Lehtinen, Lincoln y Mario Díaz-Balart, con el propósito de recaudar fondos para la campaña electoral del partido ARENA.

Díaz-Balart planteó entonces al presidente Saca asesorarse con Luis Posada Carriles y su brazo derecho en El Salvador, Chávez Abarca.

El terrorista internacional Luis Posada Carriles vivió durant muchos años en El Salvador hasta su arresto durante la X Cumbre iberoamericana en Panamá en noviembre del 2000 con un pasaporte salvadoreño a nombre de Franco Rodríguez Mena.

El agente de la CIA y terrorista actuaba a partir de la base aérea salvadoreña de Ilopango, bajo el mando de su socio cubanoamericano Félix Rodríguez Mendigutía, cómplice de Oliver North en las confabulaciones cubiertas por George Bush padre.

Posada es el autor confeso de numerosos intentos de asesinatos del líder cubano Fidel Castro en distintas cumbres latinoamericanas.