El 18 de junio murió con casi 88 años de vida el novelista comunista portugués José Saramango, quien en 1998 ganó el único premio nobel de literatura que haya tenido un autor de la lusofonía.

Su muerte me hizo realizar que desde que en 1901 se creó dicho galardón codiciado por todos los escritores éste ha recaído en 26 autores de lengua inglesa, 15 de diversas formas de francés, 14 de la alemana y 10 de la española. Me extraña que a la lengua portuguesa solo y de manera muy reciente se le haya entregado un premio, y que Brasil (pese a ser el mayor país latino del mundo y tan rico en creatividad) aún carezca de un Nobel de literatura.

La lengua lusa aún no recibe la importancia que se merece. Esta es hoy hablada por 240 millones de personas y es el sexto idioma materno de la humanidad. Muchos de los 400 millones de hispanos (la segunda lengua materna del mundo) pueden entenderle, aunque posee 4 vocales adicionales, ya que la diferencia que hay entre estas dos lenguas puede ser menor que la que hay entre ciertas variantes del árabe o del chino.

El portugués fue la primera lengua europea que consiguió ser más hablada en otros continentes. Hoy, mientras la mayor parte de quienes hablan alemán, francés, italiano, griego o ruso viven en las regiones donde se originaron estos idiomas, el portugués se habla un 95% fuera de Portugal.

Pese a haberse convertido en el idioma menos ‘nacional’ de todos, las Naciones Unidas no le aceptan como uno de los seis idiomas internacionales oficiales de ésta.

Buscando coordinar y unificar a los hablantes del portugués los 8 países que la tienen como lengua oficial (1 en Europa, 1 en América, 2 en África del norte, 1 en África central, 1 en África sudoccidental, otro en África sudoriental y uno en Australasia) tienen una comunidad (la lusófona), la misma que se diferencia de las otras comunidades (como la holandesa, francesa o la Commonwealth) en que el timón no lo tiene la vieja potencia colonial.

El portugués fue la primera lengua que inició la unificación del globo. Hace 5 siglos esta era la única que se hablaba en los 5 continentes. Aún hoy hay decenas de pueblos esparcidos en todas las orillas de los océanos Indico o Atlántico que tienen apellidos o léxicos portugueses.

Mientras la mayoría de los portugués-hablantes pueden entender el español, sería bueno que pasase lo inverso. La integración de la Union de Naciones Sudamericanas o de Iberoamérica puede hacer necesario que se imparta como obligatoria la enseñanza de esa lengua en las escuelas, pues el saber un idioma nuevo tan parecido al castellano, además, ayuda a poder entender otros idiomas.