Las últimas refriegas manifiestas de aquellos “sectores -ya no tan- sociales” que demandan al gobierno nacional escaños, límites, consultas territoriales-indígenas, que le demandan en sí la materialización de una suerte de preferencias ofrecidas y adscritas en la Constitución Política del Estado, trasfigura el afecto político del oficialismo para con los sectores reclamantes.

Pero un desafecto (1), que desde la estrategia oficialista, solamente ve comprometidas a las cúpulas sindicales. A esos sujetos que sí podrían ser susceptibles a la infidelidad programática y correspondientemente sacrificables, “untables” de USAID u otra emulsión imperial y enemiga. Ya que si se sindicara al todo sectorial, el MAS arriesgaría mucho.

Aparentemente es como si al oficialismo le hubiesen practicado una histerectomía política que le impide reconocer a los una vez suyos. Una histerectomía practicada siempre en los presurosos momentos de histeria política. (2)

“Conamaq y diputados se unirán a marcha de la Cidob”. (3) Este desafecto es ocurrido por la intransigencia oficialista de no considerar las sugerencias nomo (4)-electorales y territoriales de los pueblos indígenas que se ven disminuidos y restringidos en un ámbito ambiguo de concesión política.

Sin embargo, afirmó Rufo Calle, se debe trabajar en normas que apunten a una efectiva participación de indígenas. Pero también la autonomía se debe dar en tierras altas donde se debe trabajar en delimitación de territorios. (5)

Esta secuencia de inestabilidad política intentó ser negociada -en su beneficio- de forma unilateral por el gobierno con sus famosas transitorialidades, esas dispuestas al final y sin voluntad, de la “Ley de Régimen Electoral”.

Transitorias y cómodas tomadas de pelo seguramente hasta desacreditar por completo los fundamentos políticos de las demandas. Y consolidar con ello a su “chivo expiatorio imperial”.

Sin embargo las demandas sectoriales, ajenas al capricho del oficialismo, trasgreden los márgenes del pliego petitorio convencional para suponerse como un test a los principios que postula el gobierno.

Específicamente lo concerniente al “espacio vital” (6) de los pueblos indígenas. Las demandas cuestionan cuales van a ser las reales dimensiones que se les asignan para proceder con su desarrollo comunal en muchos de los aspectos que se contienen en la ponderación de esos pueblos, que según la misma antropología masista los afirma como pre existentes al Estado, y a su ordenación político-administrativa positiva.

El oficialismo consideró en su CPE la manifestación de las autonomías con cierta despreocupación, en algunos niveles más que en otros, al momento mismo de su aplicación.

Las caries de la autonomía en su forma indígena son la asignación de escaños indígenas, su representación política, sus límites territoriales, la forma costumbrista en la aprobación de sus estatutos y la figura referendaria respecto de sus recursos naturales.

Menester es que indubitablemente hacen al Espacio Vital, social y político de los pueblos indígenas.

El oficialismo escapa a la atención de las legítimas necesidades con un facilismo demográfico de la figura del censo prevista a realizare recién en el año venidero.

Recordemos que para ofrecer autonomismos prebendales, se prescindía de la consideración proporcional y demográfica en la composición de los pueblos indígenas y el balance respecto del resto nacional. En esos momentos de oportunismo solo se conquistaba al indígena con el espejismo mental e inmaterial de un “futuro con mayor participación indígena-originaria”, sin importar cuánto y cómo; tanto en la proyección regional, como también en la cosa pública pluriforme.

¿Cuántos individuos étnicos conforman una nacionalidad del pluriformismo político? El pre requisito de la anterioridad -pero sí y solo sí es variedad étnica americana- (7) republicana es conditio sine qua non?

¿Dónde quedó estancado el “combo de oferta” prebendal? ¿Agotó stock? Quizás en el débil argumento de los “compra conciencias” USAIdistas. Cada día menos creíbles, menos comprobables. O en el protagonismo político de las cabezas dirigenciales, pero que aun siendo indígenas, (8) no pueden opacar la magnífica luz del “guía espiritual de los pueblos indígenas” y “máximo dirigente sindical”?

No le pueden competir porque no gozan de esa divina cuestión de “moral y ética” señalada por los augures precámbricos en la sola individualidad de E. Morales.

Ahora bien, quién se perfila como flanco de descargo y bajo la bocanada del humo despistador de las realidades sociales. “Yanquis imperiales”, dirigentes originarios/sindicales pero inferiores e imposibilitados de brillar al lado de la deidad masista, “terratenientes/oligarcas/latifundistas/capitalistas/dueños de media Bolivia”, la “derecha”, el cruzamiento de estos y aquellos, u otros personajes más sancionados por el homo videns sociopático del oficialista en gobierno…”q‘ueste quién”.

Finalmente en vez de estar “nacionalizando el derecho”, “descolonizando la justicia”… por qué el gobierno, con su ciego apego por los protocolos y costumbres del Derecho Internacional y la institución de la Cancillería -republicana-. Y como efectiva muestra de puro nacionalismo, por qué no los envían por courier express a los “imperial demons; Redneck‘s y ahora blacknek‘s” de una vez por todas.

Antes de que se “confirme” que influenciaron en el incremento de los transportistas, del pollo, de la pizza y otros apuritos.

Y vuelven hospedaje milenario del peregrino tawantinsuyesco ese su bunker de San Jorge. Las airosas declaraciones de algunos servidores públicos no tienen final, solo presentan picos altos y bajos, como los de una relación de concubinato, pero nada más.

Notas:

1. Se demuestra que los “sectores sociales” cuentan, valen, son reconocibles en tanto no contradigan o reclamen al oficialismo. Valen en cuanto observen solo con las lentes del in defecto, de la pétrea perfección al oficialismo, su instrumento y su desarrollo político. Esa política del ensimismismo, de las lentes del amor propio que desde su narcisismo le hacen ver al oficialismo que todo junto tiene que ver con él. Y lo que está fuera de su dominio es enemigo del “proceso de cambio”.

2. El gobierno así como el lego desconocen que la prosecución activa y/o pasiva de reivindaciones, reclamaciones o proposiciones desde y tenidas que ver con lo social (sin la necesidad del partido, ideología política o ambos), siempre van a ser gestionadas como medidas políticas. No podrían ser acciones deportivas, artísticas u otras, y de variedad distinta. Tampoco meras sociales al comportar estas caracteres circunstanciales que la vuelven acciones políticas. ¿Es acaso una mala palabra?

3. http://www.hidrocarburosbolivia.com/bolivia-mainmenu-117/gobierno-relacionamiento-mainmenu-121/32900-conamaq-y-diputados-se-uniran-a-marcha-de-la-cidob.html

4. Los nomos fueron la nomenclatura de referencia a la división territorial y administrativa en el antiguo Egipto (Alto y Bajo).

5. http://www.lostiempos.com/diario/actualidad/nacional/20100624/calle-csutcb-respalda-marcha-de-la-cidob_77119_144778.html

6. El “lebesnraum” fue un principio de la teoría política que el profesor Karl Haushofer acuño como directriz operativa de la geopolítica de expansión del III Reich. Este principio enunciaba la necesidad territorial de los pueblos (germánico en específico) para su desarrollo integral como civilización. Evidentemente que esa necesidad vital fue subjetivizada en extremo al programa del nacional socialismo. Escindiendo la verdad científica con la que se aplica a cualquier manifestación social que pretende ante todo tener certidumbre espacial de los elementos que componen su habitad y que pueden ser alcanzados para sustentar su espacio vital de producción, desarrollo y existencia.

7. Exceptuando a la etnia (no americana) africana, o afroamericana? ¿Solo ésta, por qué?

8. Inclusive los originales, los por defecto de estas tierras americanas. No así los afirmados accidentales, inclusive ibéricos, pero que con unas cuantas nueces se confirman más originales que cuanto Inca hubo.