Recordemos que las luchas y las victorias del pueblo boliviano están indisolublemente ligadas a las luchas de la clase trabajadora junto a los sectores populares de la nación, y el flujo y reflujo de los procesos nacionales están definidos por el accionar de los trabajadores y clases medias empobrecidas.

Todo proceso revolucionario se fortalece en la medida de su profundización y se desnaturaliza en la misma medida de sus desaciertos; en los últimos movimientos sociales protagonizados por los trabajadores del magisterio y fabriles, el gobierno tomo partido opuesto a las reivindicaciones del movimiento sindical, y en términos de la dialéctica histórica la administración gubernamental opta por el camino contrarrevolucionario.

El gobierno del MAS, al pretender desunir a la clase obrera separándola de sus grandes objetivos históricos, tratando vanamente de confundir a los sectores populares, solo esta logrando fortalecer la condición de clase explotada de la mayoría nacional frente a las políticas del gobierno que hace todo lo posible por imponer su proceso de cambio; confirmando de este modo que sólo los trabajadores unidos a otros sectores populares coincidentes ideológicamente y un básico acuerdo programático sin improvisaciones de cargos en la administración del Estado defienden las verdaderas conquistas de liberación nacional garantizando todo equilibrio democrático.

Insistimos que condenar con discursos fogosos al capitalismo no define nada en absoluto, si no se modifican las estructuras que determinan las relaciones económicas y sociales de producción. Modificar las relaciones de los grandes medios de explotación con las fuerzas laborales que son las únicas fuentes generadoras de riqueza es preocuparse por seguir la senda al futuro Estado Socialista.

En lugar de resolver estas contradicciones el gobierno opta la administración del Estado por políticas antiobreras, racistas y represivas, colocándose en el bando conciliador de intereses opuestos al “proceso”, quitándole lo revolucionario con el ropaje de una variante populista del sistema capitalista tan pregonado por el primer mandatario, conductas que amenazan con dejar al “proceso de cambio” sin brújula.

No hay políticas de defensa de la economía familiar, ni un punto más del 5% al salario, y contrariamente negocian a puerta cerrada el aumento de tarifas del transporte cuyo costo afectara a la economía popular por tratarse de un servicio colectivo.

La inteligencia de estas políticas del gobierno, en lugar de mitigar la pobreza nacional están logrando agudizar la “crisis del bolsillo” popular.

¿Se respeta la propiedad privada, pero cómo y cuándo?

Cuando se protege la gran propiedad latifundista y se avasalla la indefensa pequeña propiedad privada no es política de cambios sociales, y nada tiene que ver con los verdaderos postulados socialistas.

El proyecto del Código del Trabajo que propuso el gobierno esta al margen de los intereses del trabajador, pretende evadir la lógica de que los intereses de los empresarios capitalistas son opuestos al de los trabajadores, inculcan la ilusión de que ambas clases tienen intereses complementarios, que sin empresarios no habrían puestos de trabajo, cuando el concepto es de inverso contenido; es decir que sin trabajadores los empresarios capitalistas no tendrían posibilidades de existir, en cambio los trabajadores sin empresarios tienen opciones como la Co-gestión obrera y finalmente la Autogestión laboral.

La AUTOGESTION, también es aplicable en las comunidades campesinas agrarias que sin patrones trabajando las tierras de propiedad comunitarias pueden superar los índices de producción implementando tecnología moderna, hecho que no es posible si persisten con la propiedad individual del minifundio.

Nada de estos conceptos resuelve la propuesta del Código del Trabajo elaborado por el gobierno ni la contrapropuesta redactada por los asesores de la Central Obrera Boliviana. Lo irónico es que el populismo en nombre del “anticapitalismo” aplica en la agricultura y en las empresas políticas que apuntan a la consolidación del sistema capitalista, y los resultados a futuro significarán el rápido desarrollo del oprobioso sistema, éste criterio nos aleja de los fundamentalistas por que no creemos en que “en el crecimiento del capitalismo esta la garantía de la victoria sobre él”.

Las falencias ideológicas del partido gobernante de Evo Morales Ayma, conducen a la crisis de ideas respecto al Control Social. Confunden la presión social que son las marchas masivas con el Control Social que deberían ser responsabilidades con derecho a voz y voto en la conducción de las empresas, y cuando se aventuran en diferenciarla caen en la falacia de adjudicarse instituciones a nombre del Control Social para cambiar y recambiar personal cuyos fines son complacer a sus adherentes con cargos públicos sin responsabilidades técnicas ni administrativas.

El gobierno debiera insertar en su Código del Trabajo propuestas que impliquen seriedad sobre la autogestión laboral con responsabilidades de los trabajadores en la conducción de las empresas, en el manejo técnico, administrativo y, el destino de la producción en las empresas estratégicas hidrocarburíferas como prueba de que realmente estamos camino a un futuro estado socialmente justo y participativo. Los socialistas del PS.1-(M.Q.S.C.) acordes con la dinámica de los tiempos no somos partidarios de cambiar el capitalismo neoliberal por un capitalismo estatal totalitario.

Se incrementa día a día la burocracia gubernamental del Estado a costa del erario nacional, creando una especie de Superintendencia de Fronteras con Juan Ramón Quintana, y una seudo gobernadora en el Beni (Jessica Jordán), tratando de ganar autoridad en los departamentos donde no se pudo ganar en las justas electorales.

Los conflictos por el copamiento violento de las Alcaldías de Quillacollo y Sucre no se limitan a ser torpezas, son el quiebre del equilibrio de la democracia participativa, el gobierno al perder credibilidad por sus errores administrativos vio su merma electoral, y hoy pretende copar espacios perdidos con práticas propias de los neoliberales. Esas formas deshonestas nada tienen que ver con la moral socialista.

La cuestión de las 36 nacionalidades del Estado boliviano

En la construcción del Estado Socialista no es problema la cantidad de nacionalidades, porque el interés de clase que inspira al socialismo esta por encima de nacionalidades y continentes.

El problema en nuestro país radica en que los resabios neoliberales en el Estado Popular vigente, aprovechando los vacíos conceptúales de la NCPE respecto a las autonomías pueden manipular la cuestión de las nacionalidades para lograr réditos políticos contrarrevolucionarios.

Los socialistas apoyamos la marcha de los pueblos originarios del Oriente organizados por la CIDOB, tienen un sentido de autodefensa, y el gobierno en su propuesta de Ley marco de autonomías debería considerar temas básicos como las siguientes:

Garantizar las autonomías de los pueblos indígenas con total igualdad de derechos a todas las nacionalidades. ¡Ni un solo privilegio para ninguna nación, ni la mas mínima injusticia con ninguna minoría nacional, pretender imponer la cultura y costumbres de una nación por mas numerosa que sea por encima de las otras es sometimiento, sinónimo de dominación. Ejemplo: El año Nuevo Aymara es de la cultura aymara y no es común a todas las nacionalidades, las demás naciones están en su derecho de exigir igualdad de trato y respeto a sus culturas usos y costumbres.

Los socialistas somos conscientes de que los pueblos que pretenden someter a otros no pueden ser pueblos libres ni ejemplo de democracia participativa.

MARCELO VIVE, LA LUCHA SIGUE, NO A LA DIVISION DEL PAIS

La Paz, 23 de junio de 2010

DIRECCION COLEGIADA DEL PARTIDO SOCIALISTA UNO (PS.1- MQSC)

Partidosocialista1bolivia@yahoo.es

Jaime Alcocer Rojas 1er. Secretario S.E.N., Alcides Monasterios Castro, Gonzalo Valdivia Rojas. José Tirado Cruz, Carlos Tavera Villegas, Walter Guzmán Aguirre, Raúl Rodas Velarde, Luis Barrios Balanza, Juan Solares Quintanilla, Bismarck Imaña Pacheco, Carlos Medina Estévez, Fernando Bustillos Agramon, Juan Peña, Gaby Martínez Gutiérrez, Boris Arias Pizarro, Rolando Patzi P. Fidel Oruño Hernández, Beatriz Cruz, Guillermo Copa Duran, José Echalar Martínez.