México, (PL).- El lavado de dinero ilícito en los países industrializados, unido a la gran corrupción asociada a grandes empresarios y banqueros de Estados Unidos y Europa, son temas harto conocidos pero de poca visibilidad mediática. Por lo general, las noticias sobre la “guerra” a las mafias de la economía criminal tienen como epicentro a Colombia, Italia, Afganistán y México. Pero nunca, o muy pocas veces, a Estados Unidos y los países europeos, donde radican millones de consumidores que hacen rentables algunos de los negocios de lo que se ha dado en llamar el crimen organizado.

Por eso, no deja de sorprender un reciente informe de la Organización de Naciones Unidas, donde se indica que la mayor parte de las ganancias resultado de transacciones derivadas de actividades delincuenciales se quedan en Estados Unidos y Europa.

Según un análisis de la ONU titulado “La globalización del delito: evaluación de la amenaza del crimen organizado transnacional”, 70 por ciento de los 72 mil millones de dólares que anualmente arroja el tráfico de cocaína se queda en Estados Unidos, Canadá y países de Europa Occidental.

A su vez, sólo un cinco por ciento de los 55 mil millones de dólares de las ganancias del tráfico de heroína va a parar a manos de los traficantes y agricultores afganos. La mayor parte de la ganancia permanece en los países ricos de destino, asegura el documento.

El informe, presentado a mediados de junio en el Consejo de Relaciones Exteriores de Nueva York, incluye actividades ilícitas vinculadas con el tráfico de cocaína y heroína, armas de fuego, productos falsificados, recursos naturales robados, personas vendidas para desempeñar actividades sexuales (incluida la pornografía infantil) o para ser obligadas a trabajar en condiciones de casi esclavitud, piratería marítima y delitos informáticos (cibercrimenes).

Las estimaciones de la ONU cifran en 38 mil millones de dólares el valor anual de la cocaína que llega a Norteamérica desde la región andina, mientras que la misma droga que entra en Europa generaría 34 mil millones de dólares.

Para la heroína proveniente de Afganistán, el monto total se sitúa en los 33 mil millones de dólares en los mercados de destino: 20 mil millones de dólares en Europa (excluida Rusia) y 13 mil millones de dólares tan sólo en Rusia.

A su vez, el contrabando de personas genera ingresos anuales por seis mil 600 millones de dólares para los traficantes que llevan inmigrantes ilegales de América Latina hacia Estados Unidos, con cerca de tres millones de “entradas” al mercado de destino.

El estudio calcula que sólo en Europa existen 140 mil víctimas del tráfico humano, que son explotadas sexualmente, lo que facilita ingresos anuales por tres mil millones de dólares. Mientras, el mercado ilícito de armas de fuego representa entre 170 millones y 320 millones de dólares por año, lo que significa entre 20 y 30 por ciento del mercado legal.

De acuerdo con Antonio María Costa, director de la Oficina de la ONU contra las drogas y el delito (UN-DOC), con sede en Viena, el crimen organizado es ya una “superpotencia”, tanto en términos económicos como de armamento.

Costa llamó a combatir la corrupción y el lavado de dinero. En particular, dijo que hay que perseguir a los cómplices de la delincuencia, “como el ejército de criminales de cuello blanco que brindan cobertura y limpian los procederes espurios” del dinero de la ilegalidad.

En ese sentido, aludió específicamente a abogados, contadores, corredores de bienes raíces y banqueros.

En ese contexto, el mercado estadounidense es uno de los más rentables para los cárteles de la economía criminal. Los narcodólares y los recursos sucios que genera el tráfico de armas son puntales de la banca estadunidense.

Analistas de Wall Street sostienen que, aun cuando emprendió una investigación para controlar el lavado de dinero en los bancos de su país e impuso multas millonarias a los corporativos Wells Fargo y American Express, el gobierno de Barack Obama no cuenta con capacidad para detener el problema. O no quiere. La razón es sencilla.

Como declaró Kieran Beer, integrante de la Asociación de Especialistas Certificados en Antilavado de Dinero, “a ningún gobierno le conviene arruinar a la banca privada, menos aún al de Estados Unidos”.

Moraleja, mientras los negocios delincuenciales sigan intocados en Estados Unidos, existirán capos, sicarios y traficantes en Colombia, México y otros países productores de drogas. Y del negocio de las armas, ni hablar. Está controlado por estadounidenses.

* El autor es un reconocido articulista de la prensa mexicana y colabora con Prensa Latina.