El hecho de que el Presidente Evo Morales lidere un gobierno “popular indígena” de “izquierda” no significa que reivindique un Estado “asfixiante” y un modelo de desarrollo económico “desalineado y poco prolijo”, recalcó el Vicepresidente Álvaro García Linera en una conferencia en Santiago de Chile.

Bolivia está construyendo en una década lo que otros países lograron en más de cien años: un Estado con igualdad, descentralizado y desarrollado, en democracia y sin costos sociales altos, dijo el Vicepresidente en una disertación en la sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en la capital chilena.

Según García Linera, desde la asunción de Evo Morales a la Presidencia, Bolivia vive una de las revolucionessimbólicas y materiales más importantes de su historia, ya que el primer indígena que llegó a ser la primera autoridad del país está transformado la estructura de poder en los planos económico, político, cultural y social.

El Mandatario hizo énfasis en la caracterización del nuevo Estado boliviano que comienza a construir gradualmente una nueva institucionalidad.

“Somos un gobierno de carácter popular indígena y de izquierdas, pero no por eso necesariamente tenemos queser un gobierno desalineado y poco prolijo en lo económico”, dijo García Linera.

En los primeros cuatro años de gobierno del MAS, la economía boliviana creció más que en las últimas tres décadas, a un promedio de 5,2 por ciento desde el comienzo del gobierno en 2006. El crecimiento del PIB en 2009 fue el más alto del hemisferio. El Vicepresidente destacó que de 2006 a 2009, el Producto Interno Bruto (PIB) de Bolivia subió de 9 mil millones de dólares a 17 mil millones, mientras que las exportaciones aumentaron de 2.700 millones a 5.300 millones de dólares.

García Linera explicó que el modelo de desarrollo plural impulsado por el gobierno de Morales otorga al Estado un rol estratégico, “pero no imaginamos un Estado que lo ocupe todo (…) un Estado asfixiante o subsidiario”.

El gobierno boliviano reivindica la importancia del Estado de bienestar con mayor capacidad para intervenir en la redistribución de recursos y en la promoción de la igualdad, es decir un Estado que siga trabajando con la empresa privada y los mercados externos, pero también cuidando la demanda interna y los derechos ciudadanos.

Dijo el Vicepresidente que el gobierno reivindica y comienza a construir un Estado plurinacional descentralizado y con un régimen económico plural, que abre espacios a la inversión privada extranjera y local, a las comunidades y a las pequeñas empresas.

García Linera explicó que su gobierno se autocalifica como socialista porque construye un país descentralizado y plurinacional con el liderazgo de “los movimientos sociales y los pueblos indígenas”.

En esa línea, en la Cumbre del ALBA en la ciudad ecuatoriana de Otavalo, el Canciller David Choquehuanca dijo que los valores de las sociedades comunitarias indígenas constituyen la única alternativa al “modelo de desarrollo implementado por la sociedad occidental” que sólo privilegia el lucro y los derechos del capital.

“Para los indígenas lo más importante son los cerros, las mariposas, las hormigas, el aire que respiramos, y el hombre está al final (…) Es importante empezar a leer las arrugas de nuestros abuelos antes de que se nos mueran. Hay que complementar lo que se aprende en las universidades con la sabiduría de nuestros abuelos”, comentó el jefe de la diplomacia boliviana.

A manera de resumen, García Linera dijo en Chile que los pueblos indígenas son los pilares de la nueva sociedad boliviana que se construye en función de los principios de “igualdad, equilibrio y equidad”, mientras que Choquehuanca aseveró en Ecuador que para salvar al planeta y a la humanidad es preciso poner en duda la palabra “desarrollo”, que “está en cuestión en todo el mundo”, y aprender a “respetar la naturaleza”.

Sin embargo, el Presidente Morales enfrenta en Bolivia la mayor movilización indígena porque su gobierno prioriza la explotación de recursos naturales en territorios indígenas sin consultar a sus ocupantes. Morales denuncia que los indígenas se han convertido en un “obstáculo para el progreso” porque rechazan la explotación de hidrocarburos y la construcción de carreteras en TCOs y un reservas naturales extremadamente frágiles.