Ginebra, (PL).- La enfermedad de Chagas se encuentra principalmente en América Latina, donde es endémica, pero en las últimas décadas se ha observado con mayor frecuencia en Estados Unidos, Canadá, países europeos y algunos del Pacífico Occidental, destaca un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se estima que unos 10 millones de personas padecen la dolencia, y 25 millones están en riesgo de adquirirla.

Causada por el protozoo Trypanosoma cruzi, el mal de Chagas tiene dos fases, una aguda, en la cual el parásito circula por el torrente sanguíneo y cursa con síntomas como fiebre, cefalea y dolores musculares. En la crónica, la mayoría de los pacientes sufren trastornos cardiacos y alteraciones digestivas, neurológicas o mixtas.

Con el decursar del tiempo la infección puede causar muerte súbita o insuficiencia cardiaca por la destrucción progresiva del músculo cardiaco.

Aunque la principal vía de transmisión del Trypanosoma cruzi son las heces infectadas de insectos triatomíneos que se alimentan de sangre, también puede pasar a los humanos a través de alimentos contaminados con el parásito, transfusión de sangre infectada, señala la OMS.

Igualmente, de madre a hijo durante el embarazo o el parto, en transplante de órganos provenientes de una persona infectada, y por accidentes de laboratorio, agrega.

Aún cuando no existe una vacuna contra la afección, puede prevenirse mediante el control vectorial, eliminar la transmisión y lograr que la población infectada y enferma tenga acceso a la asistencia sanitaria.

En ese sentido el organismo sanitario se propone aumentar el establecimiento de redes de trabajo a escala mundial y fortalecer los sistemas internacionales de vigilancia e información epidemiológicas.

Entr otras medidas se plantea prevenir la transmisión mediante transfusión sanguínea y el trasplante de órganos, tanto en los países donde el mal es endémico como en aquellos donde no lo es, incrementar la identificación de pruebas diagnósticas para el cribado y el diagnóstico de la infección.