Los países de América del Sur están enfocando los temas ambientales insistiendo en los problemas globales, pero a costa de minimizar sus miradas sobre el deterioro ecológico dentro de sus fronteras. El más claro ejemplo es la cuestión del cambio climático. Se repiten las alertas sobre los efectos del incremento de la temperatura global y la acumulación de gases contaminantes. Los gobiernos despliegan diversas acciones y asisten a todas las reuniones internacionales, y algunos, como Bolivia, insisten en sus críticas contra los países industrializados.

Pero esa energía que ponen en la problemática planetaria no aparece en los temas nacionales y locales. Una y otra vez, éstos quedan en segundo plano. En el caso del cambio climático prevalecen las posturas que lo entienden como un asunto de gases que provienen, por ejemplo, de motores y fábricas, y del norte. Pero en América del Sur las principales fuentes de emisiones de gases se deben a la deforestación, los usos agropecuarios y otros cambios en el manejo de la tierra. Ese origen llega a representar el 80% de emisiones en países andino-amazónicos. Por lo tanto, si se quiere hablar en serio sobre cambio climático, se deben discutir las estrategias en desarrollo agropecuario, la deforestación, y la tenencia de la tierra. Aquí, cambio climático es casi un sinónimo de desarrollo rural.

Sin duda que es mucho más fácil hablar del ambiente mirando la avalancha de gases de las chimeneas en los países industrializados. Discutir el impacto ambiental de la agroindustria, hincar el diente en la deforestación o la tenencia de la tierra en la Amazonía, es mucho más difícil, ya que los intereses económicos y los costos políticos son mayores. Para muchos resulta más cómoda aquella mirada planetaria, que les permite escurrirse de los problemas locales, mientras que el discurso verde alimenta la ilusión de gobiernos interesados en esa temática.

Las expectativas para un abordaje efectivo sobre los problemas ambientales nacionales son pocas. En el reciente informe sobre tendencias ambientales elaborado por el Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES), todos los expertos consultados concuerdan que, en el futuro inmediato, prevalecerán las metas económicas frente a los objetivos ambientales. En esa contradicción nace esta mirada, que es global, pero no local.

* Tomado del diario La Primera, Lima, 19 junio de 2010.