Verguenza humana

Carlos F. Toranzos

junio 17, 2010Publicado el: 4 min. + -
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Más de 20 años han pasado desde el trágico accidente en Bhopal, India. Los muertos suman por encima de los diez mil, los afectados medio millón, y los efectos en el medio ambiente todavía sintiéndose en el aire y en la tierra.

Union Carbide, la compañía Norte Americana, negó negligencia, negó todo incluso negó que era de su propiedad, que eran capitales hindúes los que eran los propietarios de la firma. El mal y las consecuencias de tal barbarie ecológica, no solo fue pagada por la gente de Bophal, sino por su descendencia.

Los efectos de tal accidente golpearon la bolsa y los valores de la compañía bajaron, pero sus riquezas no tuvieron crisis máxima. Los dueños resolvieron cerrar su fábrica en la India y en los EEUU poco a poco fueron vendiendo sus valores hasta perderse en el cementerio de compañías fallidas. Solo los capitalistas saben dónde se ha ido la vieja Union Carbide; lo más probable es que siga funcionando en alguna parte con otro nombre y produciendo los mismos químicos.

Los gobiernos de la India y de los EEUU solo miraron quizá con pena quizá con sorna, el resultado miserable de ese accidente.

Las víctimas lucharon para que se les compensara y la compensación fue medida en cifras irrisorias, desde los 1000 dólares hasta un máximo de 10.000 a aquellos que habían perdido no solo familias sino trabajo y posibilidades de trabajo para siempre. El resultado de las sanciones legales para los culpables llegó después de 26 años de espera y las sentencias irrisorias: Dos años de cárcel pendiente de apelación; los culpables ya son septogenarios. Esta muestra del músculo hindú de justicia es insultante.

La British Petroleum , (BP) ha tenido un accidente en el Golfo de México y sus consecuencias medio ambientales, aunque con pocas víctimas humanas fatales, serán tan desastrosas que ni siquiera el más avispado de los analistas medio ambientales se atreve a pronosticar.

Sus efectos, desde el punto de vista laboral, desde el punto de vista de tragedias humanas se miden en desempleo y final en la pérdida de esperanza productiva para muchos pescadores.

El gobierno de EEUU ha pedido ya una compensación de 20 mil millones de dólares, cifra que sobrepasa de lejos el PIB de muchos países latinoamericanos y africanos. El presidente Obama ha sido categórico. Aquí no hay negociación. Claro es EEUU no la India y son los obreros y pescadores americanos no los hindúes.

La vergüenza es está balanza tan abiertamente injusta. La vara del capitalismo es siempre más larga para los poderosos que para los pobres. Las tragedias medio ambientales en nuestro país son también ignoradas y los culpables nunca sancionados.

Las aguas cerca de la laguna Colorada acaban de ser contaminadas con más de 7 mil litros de diesel, derramadas por una cisterna de la empresa Tierra. Ellos dicen que limpiarán, bien por ellos, pero quién del Estado Plurinacional está asegurándose de que tal limpieza sea eficaz y efectiva. ¿Hay controles rigurosos para todas las empresas que utilizan, transportan, comercializan etc. con químicos contaminantes? Los lavadores de oro utilizan mercurio, el mercurio es altamente tóxico, ¿está controlado de alguna manera racional? La producción de cocaína no solo debería ser sancionada por su ilegalidad sino por la contaminación medioambiental. Todos los precursores deben tener un listado de precio de limpieza y los culpables no solo ser acusados de tráfico sino de daños al medio ambiente. Los dineros recaudados de la captura de los culpables debe ir a solventar los daños que el uso de sus químicos hubiera causado.

El daño a la Madre Tierra a partir de ahora debe tener un coste en miles de millones para arreglar el mal.

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