La Organización Internacional del Trabajo (OIT) acordó en su 99 Asamblea Mundial celebrada en Ginebra elaborar un convenio internacional que regule el trabajo doméstico y proteja a los trabajadores de este sector laboral considerado uno de los más vulnerables a lacras sociales como el trabajo forzoso y la servidumbre. El proyecto de tratado será ajustado en los próximos 12 meses, para ser aprobado en 2011.

En 2008, el Consejo de Administración de la OIT decidió incluir en el orden del día de la Conferencia Internacional de Trabajo de 2010 y 2011 el tema “Trabajo Decente para los trabajadores domésticos”, luego de más de 35 años de protestas y reclamos de organizaciones de mujeres trabajadoras del hogar.

Desde principios de junio de este año, gobiernos, trabajadores y representantes de los empleadores de todo el mundo negocian en Ginebra un proyecto encaminado a legalizar la situación de esos trabajadores, muchas veces sobre explotados e ignorados por la legislación laboral, afirmó la OIT.

Los promotores de la nueva legislación ya cuentan con el voto mayoritario de los gobiernos para llegar a un tratado jurídicamente vinculante, que establezca una edad mínima y la protección del derecho a la educación de los niños que laboran en el servicio doméstico.

La secretaria de Igualdad de Género y Oportunidades de la Confederación de Trabajadores de Argentina (CTA) Alejandra Angriman consideró que la decisión es un “extraordinario triunfo y una oportunidad histórica para que sean consagrados y protegidos en la legislación los derechos fundamentales de un sector que hasta ahora se encuentra excluido expresamente de la normativa que protege al resto.

Según la OIT, incluso en países con una buena legislación laboral, los empleados domésticos no son vistos como verdaderos trabajadores, por lo que no reciben un salario mínimo, ni descanso adecuado u horarios establecidos.

La CTA advirtió que “el trabajo realizado en los hogares todavía en muchos países es concebido como un servicio que presta un criado a su amo, es un legado de la esclavitud que millones de trabajadores en el mundo padecen, una forma de servidumbre que requiere todos los esfuerzos para ponerle fin”.

“Necesitamos una ley justa para 100 millones de trabajadores que exigen ser parte de la sociedad. Vivimos en situación de explotación y abusos permanentes y tenemos una enorme expectativa en que el año que viene contemos con la legislación que vinimos a buscar”, dijo la coordinadora de los trabajadores y trabajadoras del hogar de Latinoamérica Marcelina Bautista.

Según la sindicalista argentina, es necesario revisar leyes de cada uno de los países “que muchas veces permiten que ninguna de estas formas de trabajo forzoso hayan desaparecido, todo lo contrario parecen seguir sumando nuevos adeptos, nuevas y perversas modalidades, contando con la desesperación de miles de seres humanos especialmente niños, mujeres y migrantes”.

En el mundo hay 100 millones de trabajadores y trabajadoras domésticas, la mayoría mujeres y niñas, migrantes, indígenas e indocumentadas. Cerca de 87 millones de niños y niñas en el mundo trabajan en condiciones similares a la esclavitud: mal pagados, sin protección y con una carga laboral excesiva.

Organizaciones sociales defensoras de los derechos de los menores citan investigaciones según las cuales en 16 países los niños comienzan a trabajar a los siete años y son objeto de acoso sexual, palizas, bajos salarios y largas jornadas. Uno de los principales problemas es que los pequeños trabajan en casas particulares, a menudo ocultos de la mirada pública, lo que los pone en riesgo de sufrir abusos.

* Con información de Prensa Latina y CTA.