La tradicional etnocentricidad de los bolivianos (“somos el ombligo del mundo”), acompañada de una lectura provinciana y rústica de las relaciones internacionales, no nos permite ver con claridad nuestra fragilidad y los intereses geopolíticos de los países vecinos.

El Jefe de Estado boliviano trotamundos (85 viajes internacionales en 4 años y 4 meses), su canciller Yatiri y una docena de destartaladas y folclóricas embajadas en el exterior, tratan de vender la imagen de que el mundo está pendiente de Bolivia y su “proceso de cambio” (que personalmente no termino de comprender). No perciben que los Estados no tienen “amigos”, sino intereses, y que Bolivia no pesa en el concierto internacional.

Serios problemas estructurales

Bolivia es un país frágil. Aparte de su enclaustramiento geográfico adolece de serios problemas. Tenemos una escasa población y un extenso territorio. La relación señala nueve habitantes por kilómetro cuadrado. Esto agranda la brecha entre país y nación. No ocupamos plenamente nuestro territorio y por lo tanto no ejercemos plena soberanía (ni en Uncía).

La escasa población se halla mal distribuida. El 80 por ciento se concentra en un 20 por ciento del territorio. Las zonas y poblaciones fronterizas están abandonadas y, por lo tanto, se han convertido en focos de delincuencia y corrupción.

Aparte de los decrecientes recursos de hidrocarburos, Bolivia no tiene una estructura productiva. Importa, vía contrabando, el 70 por ciento de la demanda agregada y exporta montos insignificantes. Al no generar ahorro, la poca inversión se financia vía deuda y con el creciente narcotráfico. La falta de una estructura productiva agropecuaria ha inducido grandes flujos migratorios del campo a las ciudades. En 1980 la población rural era aproximadamente el 60 por ciento del total nacional; ahora se estima que suma el 35 por ciento. La concentración poblacional en La Paz, El Alto, Cochabamba, Santa Cruz y recientemente en Tarija y Yacuiba ha distorsionado la estructura poblacional. Más del 50 por ciento de la población económicamente activa funciona en el sector informal de la economía, con precaria remuneración y sin cobertura de seguro social.

El tan cacareado potencial de nuestros ingentes recursos naturales es ciencia ficción sin mercados, sin tecnología fácilmente accesible y sin inversión transparente. En general, mientras más pobre y mal administrado es un país, más alucinógena es su versión del futuro.

Un socio folclórico

Ahora bien, si aceptamos el anterior análisis, resulta evidente que los países vecinos nos ven como un socio folclórico e incómodo en el concierto del Cono Sur. Más aún por los recientes enunciados paranoicos contra Estados Unidos, con quien los vecinos intentan hacer buena letra y es posible que a corto plazo busquen la desestabilización del Gobierno de Evo Morales. En esencia se está tendiendo una tenaza para apretar al frágil vecino andino cerrando el flujo de dos elementos críticos de su cosmética economía: el narcotráfico y el contrabando. La tenaza se irá apretando con el silencioso y diplomático consentimiento del “país del norte”, donde el objetivo del presidente Obama, en relaciones internacionales, es que “todo cambie para que se quede lo mismo”.

Las recientes declaraciones del candidato presidencial brasileño, José Serra (presumible ganador) no son un gaffe tropical ni expresiones improvisadas. Son una señal clara para establecer la tenaza en Bolivia. Serra conoce Bolivia bastante bien, incluso vivió un tiempo en nuestro país como exiliado en la década de los 60.

Desde hace casi dos décadas, Brasil cuenta con pleno control de sus fronteras amazónicas, y es poco comprensible que el Gobierno de Lula Da Silva no pueda controlar el narcotráfico desde Bolivia y Perú. Los militares brasileños cuentan con dos sistemas para tal efecto: SIVAM Y SIPAM. Han invertido en ellos aproximadamente 5.600 millones de dólares. Cuentan con sistemas de radar, aviones AWAC con tecnología francesa y un eficiente despliegue de unidades especializadas.

El nuevo Presidente de Chile, Sebastián Piñera, tiene un nítido pedigrí de derecha. Es anatema, poco disimulado, del Gobierno de Evo Morales, y, a pesar de la liturgia e idioma diplomáticos, le dará la guerra. El lamentable megaterremoto que afectó recientemente a Chile presenta un gran reto para la reconstrucción. Sin embargo, la nueva inversión y deuda que genere le permitirá a ese país adoptar tecnología de punta, avanzando dramáticamente en sus objetivos de competitividad comercial, particularmente en Asia. Piñera ha solicitado poderes especiales para encarar la reconstrucción, y no le será difícil enfrentar las consecuencias de congelar la frontera con Bolivia, por su periodo de emergencia, para controlar el narcotráfico y algo del contrabando, en cuya economía se basan algunas ciudades chilenas como Iquique.

El presidente García del Perú, quien ya ha tenido enfrentamientos infantiles con el presidente Morales, disfruta de una economía en auge basada en generosos incentivos a la inversión extranjera. Igual que a Piñeira, le será fácil enfrentar políticamente un severo control del narcotráfico a Bolivia (país puente). Así también, hará buena letra con los Estados Unidos, que lo ve con buenos ojos.

Respecto a Venezuela, más allá de la pirotecnia verbal del presidente Chávez, ésta no tiene una geopolítica sudamericana, salvo sus caóticas relaciones bilaterales de 4 mil millones de dólares en adquisiciones militares rusas, están girados al Caribe, Centroamérica y en alguna medida a las Guayanas.

Nuestro análisis nos conduce a las siguientes conclusiones:

1. Los decrecientes ingresos que vivirá Bolivia por concepto de hidrocarburos (se acabó la Bolivia Saudita) hacen al país más dependiente del narcotráfico y su reciclaje vía contrabando.

2. La aplicación de la Tenaza Fronteriza por sus vecinos Brasil, Chile y Perú no es del todo descabellada. Es parte de un nuevo juego geopolítico, posterior al club de compadres Lula, Evo y Bachelet, Kirchner y Chávez. Estos últimos dos se tendrán que acomodar al nuevo escenario.

3. Con la muy probable elección de un nuevo presidente brasileño, el concierto derechista en el Cono Sur pondrá en jaque al Presidente Morales.

4. Los bolivianos debemos entender que cada país busca la debilidad del vecino para reafirmar sus intereses. Ningún acuerdo entre Estados es fraternal. Los Estados no tienen amigos, solo intereses. Vivimos en un mundo de fenicios. ¡La Tenaza es parte de ello!

. Doctor en Economía, Asesor de las Naciones Unidas. Hijo del ex presidente Víctor Paz Estenssoro.