Fecha del “accidente” de la ciudad india de Bhopal: noche de 2 de diciembre de 1984, el peor accidente industrial de la historia que sigue mercando la vida de tres generaciones de ciudadanos y ciudadanas de la ciudad. Contexto político en el momento del accidente: presidencia de Ronald Reagan en Estados Unidos, capitalismo sin crisis explícitas, existencia de la Unión Soviética, compases iniciales de la contrarrevolución neoliberal, neocolonialismo capitalista en India, actuaciones sin bridas de las multinacionales.

Consecuencias del accidente: una filtración de gas metil isocianato (MIC) mató a 20.000 personas y dejó lisiadas a casi medio millón más (40 toneladas de metil isocianato, un químico tóxico altamente volátil almacenado en la planta de pesticidas de UCIL, se filtraron desde las instalaciones de la fábrica de Bhopal y cubrieron la zona circundante).

Características del gas metil isocianato: insumo del pesticida Sevin, que se producía a muy bajo costo en Bhopal desde 1969. En Europa (en Francia y Alemania) estaba prohibido en aquellas fechas almacenarlo en barriles de 200 litros y sólo podía hacerse para su utilización inmediata. [1]

El gas metil isocianato (MIC) en Bhopal: Unión Carbide hizo caso omiso de los riesgos y construyó tres enormes cisternas capaces de contener cada una 60 toneladas de MIC (300 veces lo permitido en Europa).

Desencadenante del accidente: apagado del sistema de refrigeración de las cisternas para reducir costes.

Comentario del principal responsable, Warren Anderson, presidente de la compañía, ante la observación del ingeniero español que le alertó del peligro: la fábrica india de UC era tan segura como una fábrica de chocolatinas.

Comentarios de los activistas indios: Unión Carbide de Estados Unidos y Anderson sabían que el diseño de la planta de Bhopal estaba basado en tecnología no verificada y fueron ellos quienes ordenaron reducir costes.

Fallecidos: 3.000 cadáveres quedaron esparcidos por todo Bhopal a la mañana siguiente; la cifra de muertos estuvo entre 20 mil y 25 mil, contando a quienes fallecieron en los años posteriores por los efectos dañinos de los gases tóxicos (las cifras oficiales de India situaron la cantidad de muertos en 15 mil).

Consecuencias del accidente en los supervivientes y sus descendientes: padecen efectos a largo plazo: desde la tuberculosis pasando por los defectos congénitos y fiebre crónica hasta cáncer.

Últimos análisis de 2010 del Centro hindú para la Ciencia y el Ambiente: el agua subterránea de áreas ubicadas incluso a tres kilómetros de la fábrica de la UCIL contienen casi 40 veces más pesticidas que los permitidos en la India (las aguas dan de beber a unos 30 mil habitantes de la zona).

Nacimientos: numerosos niños de la zona nacen ciegos, paralíticos o luego desarrollan un cáncer.

Inicio del juicio por el desastre de Bhopal: 1987, 23 años han pasado desde entonces hasta llegar al veredicto del lunes 7 de junio de 2010 (en 1996, la Corte Suprema redujo los cargos contra los funcionarios indios de UCIL, alegando que la culpabilidad radicaba en la casa matriz de Estados Unidos).

Consideración de las cuatro organizaciones que reúnen a los sobrevivientes del desastre: el gobierno indio fue responsable de “negligencia criminal”.

Sentencia de un tribunal de India el pasado lunes, 7 de junio de 2010: dos años de prisión a ocho ex ejecutivos de la filial local de la firma transnacional estadounidense Union Carbide Corp.

Detalles de los condenados: está entre ellos Keshub Mahindra, presidente de Union Carbide India Limited (UCIL, filial de Union Carbide Corp., UCC), en el momento del accidente; los siete condenados que siguen vivos han sido condenados a dos años de cárcel (apenas estarán, si llegan a estar, una hora en la cárcel por cada persona fallecida) y multados cada uno con 100.000 rupias (unos 2 mil dólares) que, desde luego, pudieron pagar inmediatamente.

Evadido homicida: el veredicto no ha incluido al fugitivo ex presidente de UCC, Warren Anderson, quien se cree que está oculto en Estados Unidos tras su breve arresto y posterior pago de su fianza en India (a Anderson se le imputaron cargos por homicidio no premeditado).

Multa a la UCIL, la filial india de Unión Carbide Corp: 500.000 rupias (unos diez mil dólares USA, 8.900 euros).

Pagos previos de Unión Carbide: 470 millones de dólares, unos 390 millones de euros, como compensación económica al gobierno indio (el 15% de lo solicitado por éste); las víctimas recibieron hace 20 años una media de 300 euros.

Compras y adquisiciones: The Dow Chemical Company compró UCC en febrero de 2001, diecisiete años después de la tragedia de Bhopal. Posición firme de la multinacional: no tiene ninguna responsabilidad por la pérdida de gas en una fábrica en la que no operaba en ese momento.

Comentario de Rachana Dhingra, una activista del Grupo de Información y Acción de Bhopal, una organización ciudadana que lucha por los derechos de los supervivientes de la tragedia, que abandonó su trabajo en una compañía informática de USA para luchar por los derechos de las víctimas de la tragedia: “El fallo es una burla al sistema judicial de India. Esto no es justicia. Es un mensaje a las multinacionales para que pueden venir a India a contaminar, matar y finalmente pagar una escasa compensación económica por ello”.

Comentario de Sati Nath Sarangi, un activista hindú presente en Bhopal desde el primer día de la tragedia: “el peor desastre industrial de la historia ha sido reducido a un mero accidente de tráfico”.

Residuos del accidente: 350 toneladas de residuos tóxicos siguen abandonadas en un cobertizo de hojalata en la planta.

Notas:

1. Elisa Reche, “Las 25.000 muertes de Bhopal quedan impunes”. Público, 8 de junio de 2010, pp. 10-11.