Ciudad del Cabo, Suráfrica (PL).- Que el título será ahora para América Latina, Brasil, Argentina o México. Que no, Africa, el ascenso sorprendente de anfitriones o camerunenses. Luego, pues claro, Europa. España 6-0 a Polonia, como para dejar con miedo al resto de los aspirantes a ganar la Copa Mundial de Fútbol de Sudáfrica-2010. Otros recuerdan que por cálculos puramente matemáticos le correspondería a Alemania, o tal vez a Inglaterra. Nada para los asiáticos. Muy rápidos, habilidosos. Hasta ahí. Son cábalas que le dan caricias a una bola de cristal adivinadora que casi nunca acierta.

Para completar el crucigrama del grupo A de la Copa hace falta mucha imaginación y algunos aires de adivinanzas, o simplemente esperar a mañana. A cierta distancia de Johannesburgo, sede de la inauguración del torneo y del partido Suráfrica-México, el ambiente se antoja más distendido tal vez por la mirada del Monte de la Mesa y la Punta del Cabo y los contrapunteos diplomáticos de franceses y uruguayos.

Por trayectoria, mexicanos y surafricanos se antojan a priori los favoritos para acceder a la siguiente fase. Si fuera así, firmar un empate no sería un mal resultado, pero hay demasiadas cosas en juego como para especular.

Lo primero es que los Bafana Bafana gozan de un entusiasmo delirante del país anfitrión y sienten la presión de al menos no quedarse enterrados en la primera fase del certamen. Su técnico, el brasileño Carlos Alberto Parreira, lo sabe muy bien.

Del otro lado, un México que hace rato se aproxima al umbral de los grandes, ha progresado mucho y su estimulante éxito contra el actual monarca, Italia, 2-1 debe darle fuerzas para contrarrestar a un estadio sin dudas ensordecedor y a favor de los locales.

Horas después del duelo México-Suráfrica, en Ciudad del Cabo, apenas a unos kilómetros de Robben Island, donde Nelson Mandela guardó prisión durante 27 años, franceses y uruguayos dirimirán su suerte.

Los dos llegan al Mundial “in extremis” tras conseguir los boletos en repechaje y sin trayectorias brillantes. Les Bleus intentan borrar la imagen desastrosa de sus últimos dos años y la garra “charrúa” quiere recordar sus tiempos de gloria. Ambos ya saborearon las mieles de la corona universal, aunque la historia no aporta demasiado en estos momentos.

Los suramericanos, con el poderoso ataque de Diego Forlán y Luis Suárez, nunca fueron presa fácil en las disputas de la Copa FIFA, además de que su tradicional combatividad ha demostrado más de una vez que son capaces de soltar la piel en el terreno.

Dejemos los circunloquios y seamos más simples. Los latinoamericanos apuestan con todas sus fuerzas por México y Uruguay, pero en lo personal le doy verdaderas opciones a los aztecas.

La segunda plaza, en principio Suráfrica, porque sería bueno para el balompié y para el continente, además de que serviría por una vez a los sentimientos de justeza. Sólo que en el deporte de las multitudes, particularmente, el terreno tiene la última palabra.

Luego de la fecha de apertura, el 16 de junio los anfitriones se medirán a Uruguay en Pretoria, un día más tarde Francia-México en Polokwane, y por último el 22 de junio, México-Uruguay y Suráfrica-Francia en Rustenburg y Bloemfontein, respectivamente.

Rezuman entonces supersticiones. Los holandeses que venían a por todo y tienen en duda a Robben, lo mismo que los marfileños sin Drogba o los germanos con la dura ausencia de Ballack. O los ingleses que perdieron a Ferdinand y Ghana a Essien.

Es un momento lúdico extraordinario. Sin embargo, es tan grosera la comercialización y tan desmesurado el mercantilismo, que muchos acuden a los poderes mágicos.

Al menos en teoría, las pócimas de caldos maravillosos que supuestamente degustarán en secreto ciertos jugadores. Nada de doping, sino actos de corte litúrgico para sumar tabúes y tonterías alrededor de un pequeño balón de fútbol.

Locuras divinas, la mayoría inexplicables. El balompié reúne todas las condiciones de demencia colectiva y por esta y otra causas, hace sucumbir cada cuatro años a la mayor parte del universo.

Se trata de un espectáculo supremo, lleno de colorido, mucho más ahora que estamos en Suráfrica y la gente se siente de cierta manera contagiada por la “buena vibra” de “Invictus”, la cinta de Clint Eastwood que nos recordó la grandeza de Nelson Mandela.

Los “electrones” libres de la Copa Mundial

Duelos casi siempre a distancia y con sabor individual, pero encarnizados y talentosos de nombres muy familiares para el fútbol: Leo Messi, Cristiano Ronaldo, Kaká, Wayne Rooney, Franck Ribery (…).

Son los “electrones” libres de la Copa Mundial 2010 que tratarán de inscribir sus nombres en la historia y hacerse de un espacio para la historia. Buscan que los mencionen como antes a Pelé, Maradona, Di´Stefano, Beckenbauer, Fontaine, Zidane y otros.

Seguiría con Cruyff, Charlton, Zidane, Batistuta, Garrincha, Tostao, Lineker, Ronaldo, Romario, Yashin, Puskas, Muller, Baggio, Paolo Maldini, Hugo Sánchez, Eusebio, Gullit, Weah, Banks, Raúl, Kempes, Matthaus, Passarella, Paolo Rossi, Cafú y Roger Milla.

Es difícil mencionarlos a todos, pero lo que propongo es apenas un punto de referencia para las eternas comparaciones y la realidad de nuestros tiempos.

La suerte jugará un papel decisivo en un país fascinante como Suráfrica, centro del universo del 11 de junio al 11 de julio y no precisamente por la tenebrosa saga del apartheid. Aunque todo no es color rosa, el continente negro sobresale con luz propia.

En este contexto aparecen las rivalidades individuales, con ventajas para Messi, el increíble chico argentino que bajo la aureola de su entrenador, nada menos que Diego Armando Maradona, puede brillar como la joya de la corona del balompié.

Con un físico de apariencia endeble, representa la habilidad con el balón en persona. No tiene miedo, va siempre en busca del arco y es capaz de hacer con su zurda malabares hasta encontrar el camino del gol.

Los albicelestes deben pasar la fase de grupos sin demasiadas dificultades, frente a Nigeria, Corea del Sur y Grecia, sus contrincantes en la llave B.

Otro privilegiado pudiera ser el portugués Cristiano Ronaldo, el fogoso delantero del Real Madrid, majadero, narcisista y controvertido. Pero es un demonio en el ataque, arrastra las marcas y enloquece a los contrincantes.

Los lusitanos aparecen en la serie G de la muerte, junto a nada menos que Brasil, Costa de Marfil y Corea del Norte, complicado.

El gigante suramericano es el favorito del G y por tanto Kaká debe continuar en la lidia. No tuvo una buena temporada con el club merengue español, aunque su virtuosismo está fuera de discusión.

Rooney, el chico malo del balompié inglés, arriba en la cúspide de su carrera y el “equipo de la rosa” debe avanzar en la llave C contra Estados Unidos, Argelia y Eslovenia. La velocidad del francés Franck Ribery y su notable capacidad para dejar atrás las marcas le

conceden grandes potencialidades. Sin embargo, no tiene acompañamiento, y es casi un sueño quimérico pensar en Les Bleus entre los fuertes del torneo.

Dejemos espacio a otros nombres que pudieran encumbrarse en tierras surafricanas, como Gonzalo Higuaín (Argentina), Samuel Eto´o (Camerún), Diego Forlán (Uruguay), Steven Gerrard (Inglaterra), y David Villa, Xavi Hernández y Cesc Fábregas, todos de España.

O Thomas Muller (Alemania), Dominic Adiyiah (Ghana), Robin van Persie (Holanda), Sergio Agüero (Argentina), Daniele de Rossi, (Italia), Luis Fabiano (Brasil) y Yaya Touré (Costa de Marfil).

Quién sabe si alguna otra figura desconocida permita la sorpresa.

El lujo, los brujos y el fútbol en Suráfrica

Viven en hoteles de lujo, los brujos los veneran, hacen cábalas y cada cuatro años desatan una furia colectiva demencial: la Copa Mundial de Fútbol ya entró en la historia de Suráfrica. Por lo pronto, los temas sensacionalistas apuntan a los jugadores de países poderosos que no escatiman dinero para tomarse el reposo de las jornadas como si fuesen dioses. No andan muy lejos, porque gozan de salarios multimillonarios en muchos casos.

Sin embargo, esta vez la culpa no es ni siquiera de las federaciones nacionales, sino de la ultrapoderosa FIFA, que suministra el financiamiento para la estancia y traslados de los 32 equipos participantes en el torneo que empieza el viernes.

De todas formas, es una fiesta aunque los resplandores que tocan las canchas apunten otra vez a las odiosas asimetrías de este mundo de ricos y pobres. Y como la fiesta dura poco, mejor tomársele a fondo para que la embriaguez transmita al menos alegría.

Me doy cuenta que uno se contagia con los “guapetones” del fútbol, con tanta palabrería como para escribir libros plagados de alardes, retos y guerra psicológica. Algunos luego recordamos que se trata de un deporte, nada más.

Otros no, porque en el fondo quieren participar en el reparto del pastel, y el pastel es enorme. Para el campeón, una bolsa repleta con nada menos que 25 millones de euros.

Aseguran expertos, y no de balompié por supuesto, que si Les Bleus pasan de octavos de final, comercios y restaurantes pudiera llegar a ganar mil millones de euros. Así que a animarse chicos, que algo les tocará.

Finalmente, España está en crisis pero por cada victoria, 600 mil euros a repartir en el elenco. Francia, pues la bagatela de 490 mil. Uf.

La gastronomía y el fútbol en Suráfrica

Faltan dos días para la gran fiesta mundial del fútbol y en tanto, pronósticos, querellas nada amistosas entre técnicos y medios siguen de moda, la gastronomía se alza como emblema de identidades.

Es una oportunidad excepcional la aproximación del universo a las comidas típicas africanas, poco publicitadas y en algunos casos consideradas hasta exóticas, pero lo cierto es que la cocina europea se nutre bastante de las raíces del continente negro.

Si influye o no en los resultados de los 32 seleccionados presentes en la Copa Mundial de balompié no lo sé, aunque una buena alimentación puede ser estimulante.

Por lo general se habla mucho de la gastronomía francesa, excelencia de los más reputados postres y de una variedad extraordinaria de platillos, o de la española abundante y deliciosa, además, por supuesto, de la china.

Sin embargo, estamos en Suráfrica y es hora de probar el pollo a la Peri-Peri, los Sosaties (especie de kebab de carne con salsa picante), el Potjiekos (guiso de verduras y carne), el Braai (carne asada) o el Biltong (carne seca y salada) para los safaris.

Hay mucho más en este enorme territorio con más de 43 millones de habitantes, con una variedad de marcas de cerveza de primer nivel, magníficos vinos en competencia con los reputados de Francia, España e Italia, y la singular Amarula.

En las concentraciones de los equipos, también destacan otros aromas diferentes, como los de Camerún, con su típico Ndolé, un plato preparado con carne o pescado y acompañado de cacahuetes, y los cuscús de maíz con salsa de pescado.

Junto a los Leones Indomables, vale mencionar a las Aguilas Verdes de Nigeria, que gozan de comidas a base de ñame, plátano y sopa picante, con asados de hígado y carne, o el Kilishi, condimentado con carne seca y especias.

Los primeros gustan del cocodrilo, de notable textura, y los nigerianos adoran como delicadeza culinaria a los antílopes. Y que nadie de ponga sentimental con este último animal, porque los australianos aprecian bastante la carne de canguro.

Ghana ofrece sus pescados ahumados, el casabe fermentado, los Pintade (aves guineanas) y la cerveza Pito, en envases de calabaza, mientras Costa de Marfil pondera sus achequé, futú y attieke, con mandioca, plátano frito, carne o pescado y salsas de todo tipo.

Me recordaban por aquí que Corea del Norte posee una especialidad muy apreciada con el nombre de Borgogi, con carne macerada, azúcar, ajo, cebolla blanca, zanahoria y otras especias de acentuado sabor.

De todas formas, no olvidar que en el concierto del fútbol tenemos a los Coq au Vin y Cannard fumé a la miel (pollo y pato, respectivamente) de Francia; las paellas y jamones de España; las pizzas de Italia y los asados de Argentina.

Para completar, las empanadas de Chile, el sushi de Japón, el chucrut con embutidos de Alemania, el shepard pie de Inglaterra, los tacos de México, el chivito de Uruguay y el pastel mandio de Paraguay.