El mayor mito mundial que hay sobre una civilización extinguida es el de la Atlántida, isla que contenía, según el griego Platón, una avanzada civilización. Miles de libros o de expediciones se han hecho para buscar dar con ella.

Diversas teorías se han generado para promover fines ideológicos. Para los nazis la Atlántida es la cuna de una raza superior y para Von Daniken una muestra más de que los humanos descendemos de extraterrestres. Otras tesis sostienen que la Atlántida estaba en el actual Titicaca y que Tiawanaco es un heredero o muestra suya, o que incluso estaba en la Antártida.
Sin embargo, las modernas excavaciones creen haber demostrado donde estuvo la Atlántida. Esta fue una civilización real, pero no lejos de la Atenas de Platón.

Los geólogos han confirmado que hace 3,630 años se produjo en el mar griego la peor explosión volcánica que cualquier civilización haya padecido. Esta catástrofe hundió parcialmente el centro de la actual isla de Santorini y generó una estela de ceniza 10 veces más que la que sepultó a Pompeya y 100 veces más que la de la mayor erupción de nuestra generación (la de St. Helens en EEUU).

Ese volcán sepultó con una capa de decenas de metros de alto a las ciudades de la entonces llamada Thera, sino que generó el peor tsunami de la edad antigua, el mismo que con olas de 20 metros de alto arrasó también a Creta, la cual era, junto a Thera, el centro de la principal civilización del mar mediterráneo: la minoica.

16 siglos antes de Cristo los minoicos crearon una sociedad centrada en el medio geográfico y comercial entre los 3 continentes del viejo mundo (Europa, Asia y África). Su esplendor rivalizaba al de Egipto o Mesopotamia, aunque poseyeron una sociedad donde se notaba una mayor libertad artística y un mayor rol de la mujer.

Muchas de las descripciones de las construcciones o formas de vida que hizo Platón de loa ‘atlantes’ se compaginan con los de lo que las excavaciones muestran de los minoicos. Tanto por ello, como por la cercanía a Atenas y por la forma en la cual un cataclismo natural y marino les sepultó hace que vaya creciendo un consenso dentro de los historiadores que la Atlántida destruida fue, en verdad, la gloriosa civilización minoica arrasa por un volcán y tsunamis.

Las lecciones de esa tragedia nos deben servir para hoy en día. Hace pocas semanas todos los vuelos en Europa estuvieron paralizados por una nube de cenizas producida por un relativamente pequeño volcán en Islandia. La ciencia estima que hay volcanes por explotar mucho más letales, como el de las islas canarias, cuyo tsunami podría arrasar la costa este de EEUU.

Desgraciadamente, la inmensa mayoría del presupuesto de seguridad del mundo se destina a armas destructivas, mientras poco se hace para ver cómo hacer frente al ‘terrorismo telúrico’.