Ginebra, Yakarta y México (PL y Bolpress).- La producción y venta de cigarrillos es un negocio que mata a cinco millones de personas al año, y podría causar la muerte de ocho millones cada año a partir de 2030, de las cuales 2,5 millones serán mujeres, aseguró la Organización Mundial de Salud (OMS) el 31 de mayo, Día Mundial Sin Tabaco. Los fallecimientos, pérdidas de productividad, gastos en salud y ausentismo laboral, entre otros factores asociados a ese mal hábito, cuestan a nivel global unos 500 mil millones de dólares al año.

Gestado en 1989 para apelar a la conciencia contra este hábito, el Día Mundial sin tabaco alerta cada año sobre sus consecuencias para la salud, como factor de riesgo en enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

La OMS insta a eliminar esa práctica que causa la muerte a cinco millones de personas cada año. Un ser humano fallece cada seis segundos por consumir tabaco, la segunda causa de decesos en el planeta.

El Día Mundial contra el tabaquismo de este año reflexionó sobre las consecuencias de ese hábito en las mujeres, bajo el lema de Género y tabaco. Se estima que hay en el mundo mil millones de fumadores, de los cuales 20 por ciento son mujeres.

Investigadores de la Clínica de Mayo en Minnesota, Estados Unidos, informaron que los casos de artritis reumatoide se incrementaron en 2,5 por ciento entre 1995 y 2007, después de 40 años de declive. Estudios previos hallaron que esta enfermedad autoinmune está vinculada con el hábito de fumar. Suele presentarse entre los 40 y los 50 años y las mujeres tienen tres veces más probabilidades de padecerla.

Sólo en Francia, la mortalidad femenina por cáncer de pulmón se cuadriplicó en 15 años. Entre 1984 y 1999 la cifra de defunciones se igualó a las reportadas en el sector masculino en 1950, revela una investigación del Instituto Gustave Roussy.

De acuerdo con la exploración, en los últimos años bajó el consumo de tabaco entre los hombres, mientras se detectó un incremento en las féminas. Las cifras desfavorables reportadas en Francia confirman la preocupación de la OMS por el progresivo aumento del consumo de cigarrillos en las mujeres.

La OMS destacó que, además de las humanas, son considerables las pérdidas económicas, principalmente por el costo de atención de las enfermedades que genera, así como por el impacto en la productividad. Miles de hogares pierden el sostén económico y son incalculables los costos por incendios y mantenimiento de lugares de trabajo donde se fuma, entre otros factores.

El humo del cigarro constituye el tercer factor más frecuente de envejecimiento prematuro en las mujeres, solamente antecedido por la edad y el sol, alertó el presidente de la Sociedad Mexicana de Dermatología José Manuel Ruiz en el congreso “Tabaquismo y Mujer”.

El experto precisó que el humo de tabaco estimula la aparición de enfermedades cutáneas como candidiasis oral, micosis pigmentaria (uñas amarillas), lupus eritematoso, arteriosclerosis cutánea y cáncer de piel, entre otras.

Uno de los tipos de cáncer asociados al consumo de tabaco es el carcinoma epidermoide, segunda neoplasia más frecuente de la piel que se puede manifestar en los labios, cerviz y vulva.

En el evento se difundieron los resultados de investigaciones sobre la relación entre esa adicción y el comportamiento de los pacientes operados. Una persona fumadora tiene hasta 70 por ciento más riesgo de sufrir alguna complicación grave al someterse a una intervención quirúrgica, como por ejemplo los sangrados y problemas respiratorios. En el caso de una operación estética se suman la pérdida de tejido cutáneo y retraso en la cicatrización.

En México, las enfermedades asociadas al hábito de fumar generaron sólo en 2008 gastos equivalentes a unos 3.516 millones de dólares, alertó la coordinadora de la Clínica de Tabaquismo de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, Guadalupe Ponciano.

Aunque hay avances importantes en la legislación nacional para combatir esa adicción, la experta recomendó aumentar los impuestos como una medida disuasiva en favor de la salud de los ciudadanos.

En 2008 se recaudaron 23 mil millones de pesos (más de mil 880,4 millones de dólares) mediante el Impuesto Especial a Productos y Servicios, mientras que el costo de atención por enfermedades asociadas al tabaco ascendió a aproximadamente 43 mil millones de pesos (cerca de 1.516 millones de dólares).

El incremento de precios, además de favorecer la recaudación, inhibe el consumo sobre todo entre los jóvenes; está demostrado científicamente que si el costo aumenta 10 por ciento, la demanda decrece en cinco puntos porcentuales, explicó la especialista.

Actualmente, la compra de cigarrillos compite con la adquisición de productos básicos como leche, tortillas de maíz y huevo en muchas familias de bajos ingresos. Estas evaluaciones sirvieron de base a la presentación de la versión en español de la tercera edición de “El Atlas del Tabaco”, elaborado por la American Cancer Society (Sociedad Americana del Cáncer) y World Lung Foundation (Fundación Mundial del Pulmón).

La directora de Investigaciones sobre el Control Internacional del Tabaco de la Sociedad Americana del Cáncer Hana Ross afirmó que con cálculos conservadores de las investigaciones científicas de los costos del tabaco, la cifra puede ser mayor.

Para el Centro de Control y la Prevención de Enfermedades -subordinado al Gobierno de Estados Unidos- los gastos en salud relacionados con el consumo de tabaco son de por lo menos 96 mil millones de dólares por año, significó Ross.

Un bebé fumador en Indonesia

Para la directora general de la OMS Margaret Chan, “las tendencias (de consumo de tabaco) en algunos países son extremadamente preocupantes”. Acusó a las compañías del sector de presentar y difundir la imagen de que “consumir cigarrillos equivale a estar a la moda y es una costumbre elegante”, aunque “el uso del tabaco no es ni liberador ni glamoroso. Es adictivo y mortal”.

El video de un bebé que fuma 40 cigarrillos diarios ilustra la creciente adicción en Indonesia, un país renuente a endurecer sus leyes contra el tabaquismo. Las imágenes de Ardi Rizal inhalando y exhalando humo de manera casi compulsiva recorrieron el mundo vía Internet.

El niño de dos años de edad fuma desde los 18 meses de nacido. El padre dice que es saludable, pero la madre revela que Ardi se golpea la cabeza cuando le falta la nicotina, síntomas del síndrome de abstinencia que evidencia su ya enfermiza dependencia.

El Ministerio de Protección Infantil investigará este caso, que es apenas el rostro más grotesco de un problema que avanza libre y sin frenos en Indonesia, un país de 240 millones de habitantes que constituye un paraíso para las compañías tabacaleras, pues las restricciones son mínimas, e incluso se estimula el hábito.

Indonesia -donde los cigarrillos son muy baratos en comparación con el estándar internacional- es el único país de Asia que no ha ratificado la Convención de la Organización Mundial de la Salud contra el Tabaquismo.

Además, los legisladores se oponen a un plan para reducir en un cinco por ciento la producción nacional de tabaco, en tanto las familias pobres gastan más en cigarros que en la educación.

Casi el 70 por ciento de los hombres mayores de 20 años fuma, y en las mujeres se ha triplicado la adicción, y la gente desobedece las pocas regulaciones existentes en lugares públicos.

La ministra de Salud Endang Rahayu Sedyaningsih exigió a los gobiernos regionales que apliquen medidas locales severas contra el vicio, que subió un 47 por ciento desde finales del siglo XX.

Compañías tabacaleras como la Philip Morris emplean a unos seis millones de indonesios, y aportan seis mil millones de dólares anuales a las arcas estatales por concepto de impuestos.

En Bolivia, se aprovechó el Día Mundial contra el tabaquismo para lanzar una campaña de comunicación para controlar y reducir el consumo de tabaco en el país. La ministra de Salud Nila Heredia dijo que en la amplia cruzada para prevenir el mal hábito de fumar se promoverán spots televisivos, se proyectarán documentales para los jóvenes de las pre promociones y promociones de colegios y se colocarán mensajes e imágenes en las cajetillas de cigarrillos.

Heredia explicó que en las cajetillas se pretende mostrar al comprador los daños físicos que produce fumar, tales como el cáncer pulmonar, cáncer laríngeo y las más de 64 enfermedades que genera el hábito.