En Uncía el Estado sigue ausente, los cadáveres de los policías allí asesinados fueron rescatados, pero no por una acción de los organismos estatales o de la justicia, sino como el resultado de negociaciones con los comunarios de la zona.

Los cuerpos del suboficial Nelson Alcocer Casano, los cabos Rubén Cruz Aruquipa y Esteban Alade Arias, además del policía Miguel Ramos Payuni, todos miembros de la Dirección de Prevención de Robo de Vehículos (Diprove) de Oruro fueron rescatados esta madrugada y trasladados a Oruro donde serán entregados a sus familiares.

Los cuatro policías fueron asesinados el 23 de mayo en la comunidad de Saca Saca del municipio de Uncía por comunarios que supuestamente los confundieron con ladrones.

Tras los asesinatos, comunarios de la región afirmaron que los asesinatos eran el resultado de la aplicación de la “justicia comunitaria”, aunque autoridades de gobierno —las mismas que impulsaron el reconocimiento de la justicia comunitaria y le dieron validez constitucional— negaron el extremo. Los comunarios declararon la zona como un territorio libre para el contrabando.

La recuperación de los cadáveres se produjo al términp de negociaciones entre los representantes de los comunarios, la Fiscalía de Distrito de Potosí, la Defensoría del Pueblo y miembros de la Iglesia Católica. No se conoce las concesiones entregadas a los comunarios, pero ellos pedía la legalización de automóviles que ingresaron de contrabando y que ahora circulan en la región.

Los cuerpos todavía no fueron identificados, pero se presume serán velados en instalaciones del Comando Departamental de la Policía antes de darles sepultura.

El asesinato de los cuatro policías puso en entredicho al discurso del oficialista MAS que presenta a las prácticas comunitarias como el ideal de la sociedad.