Bonn.- El embajador del Estado Plurinacional de Bolivia Pablo Solón manifestó la preocupación del gobierno de Evo Morales por las actuales negociaciones sobre el calentamiento global en Naciones Unidas y por la exclusión de las víctimas reales del cambio climático.

“En abril de 2010 más de 35 mil personas desde 140 países se reunieron en Cochabamba, Bolivia y suscribieron el histórico Acuerdo de los Pueblos de Cochabamba en base a consensos, documento que refleja soluciones sustantivas para la crisis climática”, recordó Solón.

“Estamos profundamente preocupados que el nuevo texto propuesto como una base para las negociaciones de cambio climático no refleja ninguna de las principales conclusiones alcanzadas en Cochabamba. Hemos hecho estas propuestas siguiendo las reglas de Naciones Unidas, dentro del plazo de abril, pero todavía no han sido incluidas”, reclamó el diplomático boliviano.

“Las propuestas de Cochabamba han sido marginadas, pero cada elemento del llamado ‘Entendimiento de Copenhague’ han sido incluidos, que incluso no ha sido reconocido por Naciones Unidas. Esto significa que en el tema del financiamiento estamos considerando únicamente 100 billones de dólares al año para responder al cambio climático –sólo 20 dólares por persona en el mundo en desarrollo– para resolver el cambio climático. Está claro que los impactos del cambio climático no van a ser tratados con sólo 20 dólares por persona”, comentó Solón.

Solón instó a que Naciones Unidas acoja las conclusiones alcanzadas por los movimientos sociales, pueblos indígenas y sociedad civil en Cochabamba. “Es antidemocrático y no transparente excluir propuestas particulares de las negociaciones, y es imperativo que las Naciones Unidas escuchen a la comunidad global sobre este tema que es crítico para la humanidad”, dijo.

“En total 18 diferentes ideas fueron excluidas, entre ellas el corte de emisiones del 50% por parte de los países ricos hasta 2017, el objetivo de estabilización de los gases de efecto invernadero a 300 ppm, una propuesta para la Declaración sobre los Derechos de la Madre Tierra y una nueva y realista evaluación del financiamiento que se necesita para luchar contra el cambio climático”, describió Solón.

En su criterio, “no puede haber un proceso de negociaciones equitativo, transparente e inclusivo, ni las verdaderas soluciones para la emergencia de la crisis climática, si el texto de negociaciones de las Naciones Unidas ignora las voces de los pueblos del mundo que deben ser representadas por los negociadores”.