(ABI).- El gobierno de Bolivia derogó el lunes por la noche, vía decreto, un veto sindical que, según el presidente en ejercicio Alvaro García Linera, limita la carrera de los profesores de base y sus aspiraciones de ascenso a puestos de docencia y dirección.

“Establecemos la derogatoria de este mal llamado veto sindical que, en el fondo, es un veto político que impedía o que limitaba que los maestros de base a que pudieran acceder de manera directa y en base de sus propias capacidades a ejercer la docencia en un distrito, en una regional, en una escuela o en un colegio o a tener el cargo de dirección”, afirmó durante una alocución en el Palacio Quemado, de La Paz.

García Linera, que se presentó en compañía de los ministros de Educación, Roberto Aguilar, y de Gobierno, Sacha Llorenti, expidió el decreto al cabo del primer día de la huelga general indefinida dispuesta por la dirigencia del Magisterio y que frenó, parcialmente, las actividades escolares, principalmente en La Paz, en demanda de un incremento salarial dos y tres veces mayor al 5% resuelto por el gobierno de Evo Morales.

El decreto faculta a los profesores bolivianos a someterse de manera directa y sin aquiescencia de instancia ninguna a convocatorias públicas lanzadas por el Ministerio de Educación, para resolver cargos de ascenso o de dirección.

“A partir de hoy cualquier convocatoria que haga el Ministerio, para que se presenten los maestros, accederán a un puesto de docencia de dirección por sus méritos, por su capacidades, su profesionalismo; no por su servilismo, no por su subordinación a una dirigencia del Magisterio”, afirmó el gobernante que tachó el veto sindical de marras de “extorsión” y “espada de Damocles” que pendía sobre los maestros de base.

De acuerdo con García Linera el veto sindical tiene un contenido eminentemente político.

“Usan el veto para que puedan acceder o no a un cargo, a algún nivel de docencia o alguna dirección (..) Pero más allá de los exámenes, este evento sindical que determina si ese profesor que, independiente de su capacidad, de su compromiso, que si está a favor de la dirección sindical, accede al puesto de docencia (..) si está en contra de ellos se le bloquea y no puede acceder a la docencia y ni la dirección”, denunció.

García Linera, que ejerce la primera magistratura de Bolivia en ausencia de Morales, de gira por Europa, pidió a los maestros sortear los “chantajes” y regresar a clases.

“Invocar, de manera muy respetuosa, a los maestros, a las maestras que han estudiado tanto tiempo para servir a los niños, a los jóvenes, a regresar a sus fuentes de trabajo; las familias lo piden”, exhortó.

El mandatario volvió a denunciar a la dirigencia trotkysta del Magisterio, en trance de oposición, por llevar a sus bases a posiciones de confrontación.

Se trata, subrayó, de una “dirigencia magisteril de derechas, conservadora, y contra el proceso de cambio que vive nuestro país”.

La dirigencia del Magisterio local, compuesta entre otros por los profesores Vilma Plata, José Luis Alvarez y Gonzalo Soruro, que galvanizan el paro, “se ha quedado sola”, más aún después que la Federación de Fabriles, que ordenó una marcha de una semana por rutas del altiplano, también por mejoras salariales, marcó un cuarto intermedio en sus reclamos y se dijo, este mismo lunes, llano al diálogo.

Lo mismo, la matriz Central Obrera Boliviana se ha sentado ya a la mesa de negociaciones con el gobierno que propuso reformas a la Ley de Pensiones, especialmente en lo concernido a la edad de jubilación, además de plantear una escala de subas de salarios inversamente proporcional, es decir, más a los que menos ganan.

Los dirigentes de los profesores, que “han mostrado banderas ultraconservadoras”, “hablan a nombre de la clase obrera y la clase obrera está trabajando; hablan a nombre del proletariado y el proletariado está en su fuente de trabajo, en la mina y en la fábrica”, sostuvo.