1810-2010: Doscientos años de libertad

Rodolfo Faggioni

abril 29, 2010Publicado el: 4 min. + -

El 19 de abril de 1810, en la entonces Capitanería General de Venezuela, tiene lugar una advertencia que la mayor parte de los históricos la considera como el verdadero inicio de la revolución de independencia: se trata de la expulsión del Gobernador español Vicente Emparán y la formación de la Junta Suprema de Caracas, primera forma de gobierno autónomo en América Latina. Algo más de un mes después, el 25 de mayo, es el turno de Buenos Aires, centro del Virreinato del Río de la Plata, que comprendía a las actuales Repúblicas de Bolivia, Paraguay, Uruguay y Argentina.

En la llamada Revolución de Mayo, el pueblo depone y expulsa el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros e instaura una Junta de Gobierno compuesta en su mayor parte por criollos. El 20 de Julio el terremoto político se extiende al Nuevo Reino de Granada, la actual Colombia, donde después de una serie de rebeliones inspiradas por Antonio Nariño se llega a la proclamación de la Junta de Santa Fe, la actual Bogotá. El 16 de septiembre, en el entonces virreinato de Nueva España, actualmente Mèxico y Guatemala, el sacerdote de ideas patrióticas Miguel Hidalgo y Costilla, llama a la insurrección a la población de la ciudad de Dolores, el famoso “Grito de Dolores”, y empieza el proceso de independencia de México que terminará en 1821. El cura Hidalgo y los demás líderes de la insurreción fueron capturados y en 1811 fucilados y sus cabezas cortadas fueron colgadas como una advertencia a Guanajuato. Solamente dos días despuès del “Grito de Dolores”, también en la Capitanería General de Chile se establece la primera junta de Gobierno Autónomo.

Por lo tanto, la mayor parte de los estudiosos fija en el 19 de abril de 1810, como inicio de las guerras de independencia dando lugar a la desintegración del Imperio Español en América y al nacimiento de gran parte de las actuales Repúblicas Latinoamericanas.

Detrás de este grito de Independencia está la impaciencia de la élite criolla contra el monopolio comercial impuesto por la Madre Patria y la rabia por la poca representación que gozan en las en las Cortes Ibéricas, pero están sobretodo las nuevas ideas liberales, el iluminismo y las revoluciones americana y francesa.

En todo esto, se nota la “mano larga” de Inglaterra interesada a sustituir España en los comercios con el Continente Americano. La independencia pero no hubiese tenido éxito sin un hecho determinante: el ingreso de las tropas napoleónicas en España y la sucesiva deposición del rey Carlos IV en 1808, en cuyo lugar se insedia José Bonaparte. La independencia de Las colonias se vuelve realidad gracias a un momento de debilidad de España.

Es necesario hacer incapié también que en esos años tanto el Imperio Español como la Iglesia Católica gobernaban las colonias de América de modo despótico, manteniéndola aislada y culturalmente atrasada, hasta que a un cierto momento el pueblo de las colonias, cansado de la esclavitud se levanta en armas y conquista la independencia. El objetivo principal de la “élite americana”, la criolla, no era conquistar la independencia absoluta, sino una mayor representación en las Cortes, donde España peninsular tenía 36 delegados y las colonias solo 9. Los “criollos” eran descendientes directos de los españoles, grandes latifundistas y terratenientes que controlaban buena parte del comercio con la Madre Patria. Al inicio, la “independencia absoluta” la sostenían sólo pocos “extremistas. Los protagonistas de la revolución independientista fueron hombres excepcionales: Bolívar, Sucre, San Martín, O’Higgins, Santander, Hidalgo, Morelos. La idea de los “Padres de la Patria” no era la de crear varios “estados nacionales”, más o menos correspondientes a las entitades administrativas del Imperio Colonial, era el de formar un “gran estado continental” tomando como modelo el de los Estados Unidos. Bolívar y San Martín soñaban en una “Grande Patria” y estaban decididos a realizarla en el Congreso de Panamá de 1826, pero fueron impedidos por el boicot de Inglaterra y de los Estados Unidos, que se sentian amenazados de la formación de un grande sujeto político continental. Así, en lugar de una única “Patria Grande y Libre”, se han formado tantas repúblicas formalmente autónomas, pero de hecho dependientes, primero de Inglaterra y luego de los Estados Unidos.

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