A caza de neutrinos con el plomo de una nave romana

Rodolfo Faggioni

abril 26, 2010Publicado el: 3 min. + -
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L’Aquila, (Italia) – Ciento veinte lingotes de plomo recuperados de una nave romana que se hundió 2.000 años atrás en las proximidadaes de la isla de Cerdeña (Italia), serán examinados en los laboratorios subterráneos de Física Nuclear situados en los Montes del Gran Sasso en el Apenino Central de Italia. El laboratorio hoy en día es el más importante de Europa, se encuentra en un túnel de 10 kilómetros de largo y está aproximadamente a 1500 metros de profundidad en las montañas del Gran Sasso.

El plomo era destinado para acuñar las monedas del Gobierno Republicano Romano y fabricar las balas para hondas, durante su viaje la nave zozobró a lo largo de la costa de la ciudad de Oristano (Cerdeña) a una milla aproximadamente.

La historia inicia entre los años 80 y 50 a.C. cuando una “navis onenaria magna” (nave comercial) de 36 metros de eslora, proveniente de la zona de Sierra de Cartagena (actual España) transportaba más de dos mil lingotes de plomo, largos 46 centímetros, altos 9 y pesantes 33 kilos cada uno y se dirigía a Roma. En su bodega transportaba también ánforas, cuatro anclas y equipos de bordo. La bodega estaba reforzada para llevar semejante peso, en la quilla encontraron clavos de 80 cms. de largo. Seguramente por una fuerte tormenta, el barco naufragó inclinándose sobre un fondo arenoso, que ha servido para conservarla por 20 siglos. En ese periodo, el tráfico marítimo era intenso, se transportaba mercancías y mucho plomo, que era un subproducto de la plata, para la fabricación, sobretodo de monedas y utensilios. En edad republicana, circulaban en el Imperio Romano cuatro millones de monedas.

La embarcación fue localizada casi por caso por un aficionado a la fotografia submarina a 30 metros de profundidad. Los lingotes han permanecido casi 2.000 años en el fondo del mar y esto ha llevado a una disminución de casi 100.000 veces de la pequeña radioactividad natural, presente en uno de los isótopos del plomo, el plomo-210, que los lingotes poseían al inicio. El periodo de desintegración de este isótopo es de sólo 22 años, por lo que actualmente ha desaparecido prácticamente de los lingotes. Esta característica particular hace que el plomo encontrado en el fondo del mar sea útil, ya que se puede utilizar para aislar experimentos que necesitan gran precisión como son medir la masa de las partículas y revelar otros aspectos particulares, como los que se llevan a cabo en los laboratorios de Fisica Nuclear en el Gran Sasso.

Los lingotes llevaban la inscripción “Carolius Hispalius”, correspondiente a una familia de origen italiano que explotaba minas en España. Estas iscripciones serán conservados mientras el resto del plomo se limpiará de las incrustaciones presentes y se fundirá para el escudo del experimento.

Por su importancia, el experimento tiene un carácter internacional que lleva el nombre de “Cuore” (corazón). Además, en el Instituto Nacional de Física Nuclear italiano se estudiará con precisión las características del plomo y del cobre también hallado en el barco hundido para conocer mejor los materiales utilizados en la Edad de Bronce.

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