Eulalio Ferrer, escritor hispanomexicano, publicó un ensayo de título revelador: De la lucha de clases a la lucha de frases: de la propaganda a la publicidad. Lo recuerda Andrés Neuman en un hermoso artículo publicado en Babelia, que da en el clavo porque a ese contexto socialdemócrata, en el cual dormir con el enemigo se vuelve una costumbre llevada a la náusea, corresponde una broma que repite mi amigo Lucho, hombre con gran sentido de la ironía.

Esto no me lo dijo ahora, pero parece pertinente. Me dijo que el lema de hierro, heredero de la guerrilla castrista, se había matizado un poco y que ahora era un tanto excesivo decir Patria o Muerte, Venceremos. En cambio los socialdemócratas proponían un dilema más amable: Patria… o heridas leves, conciliaremos.

Neuman agrega una versión propia del pragmatismo postmoderno: De la lucha de frases a la leche de fresas: de la publicidad al hipermercado.

Claro, el duro enfrentamiento que precedió a la aprobación de la Asamblea Constituyente y la consolidación de este proceso todavía no aparecía en el horizonte, aunque era una amenaza de rayos y centellas. Esta versión socialdemócrata la escuchó el cineasta Carlos Azpúrua, Premio Nacional de Cine de Venezuela, que estuvo de visita cuando la Cumbre Sudamericana, y la divulgó por Caracas y sus alrededores al punto que nos llegó el eco. Pero las cosas han cambiado, se han endurecido nuevamente, y al parecer no hay lugar para bromas.

Este 23 de marzo, los soldados de Bolivia estrenarán un nuevo lema: Patria o Muerte, que ha sacudido la conciencia de alguna gente como si se tratara de una imposición castrista. En realidad Fidel lo copió en su exilio en México, porque era famoso en 1847 y Benito Juárez lo repetía contra los invasores franceses encabezados por el emperador Maximiliano.

Como dice Evo, ese es el sentido del "morir antes que esclavos vivir", del Himno Nacional.

El proceso de cambio en Bolivia es indetenible como una riada o un tsunami y hay que ser lúcidos e inteligentes para darse cuenta, relajarse y cooperar, lo digo con buen humor. Pero si algo tienen en común los procesos de cambio es la dura posición que asumen contra el humor.

Un caso célebre es el del humorista Arkadi Averchenko, que sobrevivió a la Revolución Rusa e intentó verla en mangas de camisa y suelto de cuerpo. Era periodista y usó la prensa para ver algunos acontecimientos del proceso con aire risueño, pero le cayeron encima y lo exiliaron, y acabó sus días de un modo tan oscuro que hizo popular la frase "la suerte de Averchenko", que quiere decir "me fue como a la mona" o algo así.

En esto de frases populares hay una sección en Página 12, de Buenos Aires, que es muy divertida. Allí el autor se pregunta por qué, por ejemplo, juntar plata entre todos es hacer una vaquita, o por qué el avestruz esconde la cabeza, o para qué sirven los agujeros del queso. Alguna vez creo que salió por qué cuando no hay remedio se dice "no hay tu tía", y luego encontré una explicación rara que quisiera contarles.

Resulta que la frase popular "no hay tu tía" no se refiere a esas mujeres que son las jueces de línea de la familia, porque te dicen quiénes son y quiénes no son parientes, y de quiénes desciendes, y por qué tus apellidos son ilustres, y por qué no debes meterte con los hijos de Godínez. Pero ¿qué pito tocan en la expresión "no hay tu tía"? El Malpensante, deliciosa revista colombiana, dice que la voz original es "no hay tutía", y que tutía viene de "atutía", que es un ungüento que usaban nuestras bisabuelas. Así se entiende que "no hay tutía" quiere decir "no hay remedio", pero nada que ver con las gordas benévolas de la familia.

Pero dejémonos de bromas. Patria o muerte suena a cubano, a castrista, pero es un lema bastante más antiguo. Así lo testimonia con más y mejores palabras Carlos Montenegro, en las últimas líneas de "Nacionalismo y Coloniaje": "Jamás tuvo la República, en efecto, otra noción de su existencia que la de la pelea. Por eso vivió con el nombre de patria, más gloriosamente que nunca, en la edad de los guerrilleros, cuando no pasaba un día sin matar y sin morir por la independencia del pueblo nativo".

Así que no hay por qué asustarse.