Las medidas económicas impulsadas en la primera gestión de Gobierno del Presidente Evo Morales Aima (2006-2009) pueden ser consideradas como estructurales y de largo plazo y consistentes con un verdadero programa de política económica o simplemente como medidas populistas.

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Pero ¿que entendemos por políticas populistas? Para ello voy a echar mano de la definición dada allá por el año 1989 por dos excelentes economistas Rudiger Dornbusch y Sebastián Edwards:

“El populismo es definido como un conjunto de políticas económicas dirigidas a redistribuir el ingreso, sobre la base de déficits fiscales altos e insostenibles, políticas monetarias expansivas y aumentos excesivos de los salarios de los empleados del sector público”

; por supuesto que existen otras definiciones más completas como las sugeridas por Edwin Williamson, Paul Drake o Michael L. Conniff, sin embargo, para los fines de este artículo la de Dornbusch y Edwards me resulta bastante operativa.

Si analizamos las políticas seguidas por el Presidente Evo Morales en su primer periodo de Gobierno, encontramos que existió un convencimiento o al menos la intención de generar equilibrio fiscal y mantener la prudencia financiera de gastar mucho menos de lo que los ingresos públicos permitían, incluyendo en esos gastos las diversas transferencias condicionadas como son la “Renta Dignidad”, el Bono “Juancito Pinto”, el Bono “Madre Niño y Niña” entre los más importantes, dichos gastos no significaron fuente de inestabilidad fiscal.

Existe la tentación de describir una determinada situación fiscal como populista, simplemente viendo el incremento absoluto o relativo del gasto público o su mayor participación en el PIB de la economía, que como hecho estilizado tiene una tendencia secular a aumentar en la mayoría de las economías del mundo e inclusive es denominada “Ley de Wagner”; es obvio que nadie podría aventurase a calificar la política de un gobierno como populista a partir de un examen parcial basado únicamente en el gasto público, siendo necesario una evaluación razonable de las finanzas públicas, basadas en i) la evolución del balance fiscal estructural (ajustado cíclicamente), ii) la solvencia y sostenibilidad de la deuda pública y iii) la liquidez y calidad de las políticas de endeudamiento del Tesoro General de la Nación.

En relación al uso de políticas monetarias expansivas por parte del Gobierno de Morales, en su primer periodo de mandato, sucedió exactamente lo contrario, pues el Banco Central de Bolivia aplicó medidas destinadas a la absorción del exceso de liquidez en la economía para lograr controlar los aumentos significativos en la tasa de inflación entre 2007 y 2008; así mismo, los diversos ajustes a la alza del salario mínimo nacional registrados en esta primera etapa de gobierno respondieron a una política de devolución del poder de compra al salario mínimo real y los otros aumentos en las áreas de salud y educación respondieron a una política estratégica de negociación con dos sectores que tradicionalmente a principios de cada gestión exigían reajustes salariales y ponían en conflicto a cualquier gobierno.

Siguiendo los elementos que siguieren Dornbusch y Edwards para definir a un set de políticas como populistas, no encuentro elementos contundentes, para establecer que las políticas de Morales se enmarcan en un estricto populismo, pero veo debilidades para calificarlas de estructurales y de largo plazo.

En síntesis, el periodo económico y político que le ha tocado vivir en estos últimos cuatro años a la región latinoamericana y en especial a Bolivia, estuvo contagiado de una larga lista de objetivos sociales reivindicatorios, de los cuales se han logrado satisfacer solo algunos de forma total o parcial, por el hecho de que los recursos de una economía son escasos; sin embargo, pienso que la mayoría de los actuales gobernantes en América Latina y en especial el Presidente Morales, aprendieron la lección de que es posible actuar con políticas redistributivas del ingreso a través del ciclo político de forma estratégica, respetando las restricciones intertemporales que impone la economía y el entorno externo, actuando de forma responsable con el cuidado de los fundamentos macroeconómicos, lo importante es que jamás olviden ésta máxima, porque la economía puede devolver una factura tremendamente dolorosa como ocurre actualmente en Venezuela.

Si no es creíble mi argumento de que muchos de los gobernantes de hoy en América Latina, no importa si son de derecha, centro o izquierda usan políticas de redistribución de forma estratégica e inteligente, respetando el equilibrio macroeconómico, pregúntense porque el recién electo Presidente de Chile, pro derecha, empresario y Doctor en Economía de Harvard, Sr. Sebastián Piñera, planea entregar una transferencia de una sola vez, que se denominaría “Bono Marzo” y que representaría aproximadamente un monto de 40.00 USD a un determinado grupo de familias chilenas.