A la posesión de Evo asistirá una delegación del pueblo mapuche, que habita áreas cada vez menores de sus territorios ancestrales al sur de Chile. La situación de este pueblo indígena es aterradora. (Ver http://www.jornada.unam.mx/2009/12/12/index.php?section=mundo&article=026a1mun).

Lo sé por una nota gentil que me envió Patricia Rico Valdivia. En esa nota se dice que el Premio Nobel José Saramago previno a la Presidenta Michelle Bachelet sobre la situación de los mapuches, que son despojados de sus territorios y sometidos a persecución y tortura.

Bachelet evitó la investigación y la situación actual es descrita del siguiente modo: "Se les hace presenciar las palizas a sus padres, se les esposa, golpea y maltrata. Se les amenaza con matarlos si no delatan a los defensores de los derechos del pueblo mapuche en su comunidad. Existen más de una docena de casos contrastados por Naciones Unidas. Un ejemplo es el acaecido en la comunidad de Rofue, en Padre Las Casas. Allí el menor de 14 años F. P. M. fue tiroteado con perdigones, golpeado, subido a un helicóptero del GOPE y amenazado con ser lanzado al vacío si no denunciaba los nombres de los integrantes de la comunidad. Sin embargo, el subsecretario del Interior, Patricio Rosende, se defiende con estos argumentos: algunos dirigentes mapuches utilizan a niños y mujeres como escudos. Versión similar a la aportada por el general Hero Negrón, jefe de zona de carabineros en la Araucanía."

La nota denuncia la ideología implícita en la conducta de los gobernantes chilenos: "Civilización o barbarie", la vieja justificación para el despojo a los pueblos indígenas; y cita el estudio de Eduardo Mella Los mapuche ante la justicia. La criminalización de la protesta indígena en Chile, que dice: "la ocupación de la Araucanía implicó para el Estado la anexión de casi 5 millones de hectáreas y para los mapuches la reducción a menos de 5 por ciento de lo que fue su territorio ancestral (…) con la reducción territorial, alrededor de 40 mil mapuches no fueron radicados en territorio alguno. El mapuche fue obligado a subsistir en pequeños espacios de superficies, inferiores a 6.18 hectáreas por persona promedio".

Durante el mandato de Jorge Alessandri, en los años 60 del siglo XX, se produjo el exterminio de los indígenas patagones; drama similar al de los indígenas onas en el extremo austral. Bajo la dictadura de Pinochet, eran frecuentes la tortura, el asesinato y la desarticulación de las organizaciones indígenas, la usurpación de tierras comunitarias y su distribución a los hacendados pinochetistas.

Vino la democracia en los 90 pero la situación de los indígenas no cambió. Como muestra, el ministro de agricultura de Patricio Alywin, Juan Agustín Figueroa, gran latifundista y con intereses económicos en los territorios mapuches, donde tiene sus propiedades, aplicó las leyes antiterroristas que llevaron a la cárcel a más de 50 lonkos y justificaron la tortura a sus dirigentes.

Bajo el gobierno de Eduardo Frei hijo, se construyó la presa hidroeléctrica Ralco, que destruyó el patrimonio cultural de los pehuenches, dejando bajo sus aguas una parte fundamental de su arquitectura, cementerios y centros de culto. Los pehuenches fueron obligados a trasladarse a la cordillera con temperaturas por debajo de los cero grados; así los despojaron de pertenencias y territorios, rompieron su ecosistema y los arrojaron a la indigencia.

"Endesa, la empresa propietaria, se lava las manos amparándose en las leyes vigentes que avalaron el proyecto", dice la nota firmada por Marcos Roitman Rosenmann.