"China se introduce al Socialismo del Siglo XXI" es el título de la nota del politólogo Heinz Dieterich (Rebelión.org 30-XI-09), en la que informa que en mayo de 2010 se realizará en Suzhou, en las afueras de Shangai, el congreso internacional denominado "La Crisis del Capitalismo y su Solución: El Socialismo del Siglo XXI", auspiciado por autoridades chinas. La nota no indica si en la oportunidad se analizará el papel de China en África, donde el gigante asiático obtiene grandes excedentes económicos de países semicoloniales, en los que aplica su modelo económico, basado en la desenfrenada búsqueda de recursos naturales y severa contaminación ambiental.

Ante la creciente debilidad de EEUU y la Unión Europea, China aprovecha su exceso de liquidez para obtener de África petróleo, diamantes, cobre y maderas. Sus facturas por energía son pagadas en buena parte con producción manufacturera. Ha logrado en Camerún el monopolio de la construcción y de la industria inmobiliaria. En otros países de la región, ha comprado Bancos locales y ha accedido a administrar bienes y servicios Para obras de infraestructura en Zambia, Nigeria, Ghana y Angola, los trabajadores son traídos de China. Se argumenta que los pueblos africanos carecen de recursos humanos y mano de obra calificada, lo que ha causado protestas de los sindicatos nativos.

Beijing provee armas a la dictadura de Sudán, pese a la prohibición de la ONU, cuyas decisiones son ignoradas. Washington hace lo mismo. En el conflicto entre Etiopía y Eritrea, ha entregado armas a las dos partes, con lo que imitó a Francia en la guerra civil de Angola. Sus métodos de funcionamiento comercial abarcan pago de comisiones, fraude, corrupción y daños ambientales. Si bien el Partido Comunista Chino (PCCH) hizo saber que sus consignas para África son igualdad, soberanía, estabilidad y no ingerencia, varios analistas se preguntan si igualdad significa comprar reservas de petróleo, soberanía vender armas a genocidas, estabilidad apuntalar a dictaduras y no ingerencia encubrir violaciones a derechos humanos.

China, EEUU, Japón y la Unión Eurpea articulan sus intereses en la Organización Mundial del Comercio (OMC), que es el instrumento de las grandes corporaciones para imponer a los países periféricos el cobro de patentes por propiedad intelectual, la liberalización comercial y proteccionismo agrícola. Lo anterior no impide la pugna inter imperialista por recursos energéticos. Empresas chinas han comprado, en 5 billones de euros, la empresa canadiense Addax, que incluye conocimientos y tecnología para explorar hidrocarburos en aguas profundas de Nigeria, Gabón y Camerum. Han adquirido el 20 % de la estadounidense Maratón Oil Company. En Uganda, están enfrentadas a la Tullow de Inglaterra. En Ghana a la Exxon Mobil de EEUU. En Nigeria, han ofrecido 30.000 millones de dólares por el control de 6.000 millones de barriles de petróleo. De aceptarse esta propuesta se habrá dado un duro golpe a la OPEP.

El "Observatorio de la Política China en Europa" (11-XII-09) encuentra, sin embargo, esfuerzos de Beijing por mejorar su imagen en África, mediante préstamos de bajo interés, apoyo a pequeñas y medianas empresas, formación de profesionales en telecomunicaciones, instalación de talleres textiles en Egipto, Zambia, Islas Mauricio, Nigeria y Etiopía, introducción de arroz híbrido y centros de tecnología agropecuaria. Pese a lo anterior, las industrias extractivas chinas llegan al 87 % de su actividad en África. No cabe duda que el Congreso de Suzhou debería generar importantes debates sobre la ocupación del Tibet y la matanza de Tian An Men, de 1989, y ayudar a establecer si existen diferencias cualitativas entre la China de hoy y las potencias occidentales que siguen expoliando al continente africano.