Evo Morales: esta vez sí se la creyó

Jenny Ybarnegaray Ortiz

diciembre 8, 2009Publicado el: 7 min. + -

Todavía recordamos la reacción de Evo Morales ante los resultados de las elecciones de 2005, ¡no se lo podía creer!, tal fue su impresión que, durante su periplo por varios países a donde fue invitado en enero de 2006 -ataviado de su famosa "chompa a rayas" - lo repetía en todo lugar: "todavía no lo puedo creer". Otro Evo se plantó la noche del 6 de diciembre de 2009 en el balcón del Palacio Quemado, esta vez sí se la creyó, y no era para menos, con sesenta y tres por ciento (poco más o menos, no importa) de votos a favor no hay duda que le quepa.

Hoy, Evo tiene todo en sus manos para hacer un gobierno a la medida de sus sueños, tiene todo a su favor para iniciar -ahora sí- el proceso de refundación de la Bolivia que ansían las mayorías. Algunos analistas ven en esta situación un grave riesgo para "la democracia", advierten que sin contrapesos no hay democracia que se pueda llamar tal. Probablemente, estos analistas no perciben que Evo tiene dentro del MAS suficientes contrapesos que lo estarán vigilando, no perciben que la "unidad monolítica" que hasta ahora mostró el Instrumento Político para la Soberanía de los Pueblos junto a sus aliados, se organizó en torno al principio de "espíritu de cuerpo" frente a la oposición, lo que no significa que no existan desavenencias y posiciones encontradas en su interior.

El MAS continúa siendo un conglomerado heterogéneo de organizaciones y movimientos sociales, excepto que hoy -a diferencia de lo que sucedía en diciembre de 2005- tienen un horizonte común y ese no es otro que la nueva Constitución Política del Estado. Ésta, con todas sus contradicciones, con todas sus imprecisiones jurídicas, con todo lo que en ella se pueda observar y criticar, refleja el imaginario colectivo y "abigarrado" de este pueblo pluri-multi que así se conservó durante toda la época republicana, también por obra y (des)gracia de quienes condujeron el Estado por 180 años. Inútil hablar de "si hubiera", porque no hubo y punto, pocos esfuerzos serios hicieron algunos "padres de la patria" y sus descendientes para hacer de Bolivia un Estado-Nación, en todo el sentido del término. El hecho es que la multiplicidad puede apreciarse en sus dos connotaciones, como riqueza y como pobreza: rico el Estado que conserva la diversidad de sus orígenes étnicos y culturales, pobre cuando es incapaz de amalgamar esa diversidad en un "ethos" común que lo contenga.

Esa multiplicidad de visiones, propósitos, sueños y pesadillas que circulan al interior del "Instrumento Político", constituyen una "nueva mayoría compuesta", plena de acuerdos y desacuerdos, de fuerzas que se chocan y se repelen, al mismo tiempo que se atraen y reconocen; eso es lo que garantiza una "nueva democracia". Quienes hasta ahora se inhibieron de marcar errores, de comentar desaciertos, de criticar duramente la gestión, tendrán la voz libre porque ya no se cohibirán "por no dar argumentos a la derecha", podrán hacerlo como se lo hace con el hermano, con la hermana, sin odio, por puro amor, por puro compromiso con un proyecto histórico que se perfila común y, por eso mismo, tendrán la posibilidad de hacerse oír, de influir en el curso de los acontecimientos. Al menos eso es lo que espero de esta nueva gestión.

Es poco ético "hacer leña del árbol caído", pero cuando el "árbol que ha caído" muestra que creció sin raíces que lo sostengan, no deja de ser tentador. Durante su primer periodo de gobierno, Evo tuvo en frente una oposición "tranca", agresiva, insustancial, con demasiada "cola de paja" y sin "autoridad moral" para hacerle contrapeso en campo alguno, oposición que sólo tuvo capacidad para confrontar al proyecto masista desde la posición "defensiva", defendiendo -valga la redundancia- un estado de cosas que ya había sido definitivamente rechazado por una mayoría absoluta -53,7% del voto ciudadano- en diciembre de 2005, fecha cúspide de un paulatino ascenso de masas que se inició en 2000 con la "guerra del agua". Los conductores del "modelo neoliberal" no quisieron escuchar las advertencias del pueblo, se taparon los oídos, cerraron los ojos, menospreciaron el clamor de la gente común y corriente; demasiado habituados estaban al manejo del poder como para imaginar lo que se venía y sus "herederos" continuaron con la misma actitud obtusa y abusiva.

Ellos establecieron la marca: dos tercios había sido la proporción mágica, la más "democrática" para cualquier decisión que tuviera como objeto los intereses del Estado y, so pretexto de esa proporción, trancaron la Asamblea Constituyente, lograron impedir su funcionamiento regular, crearon un ambiente rancio y forzaron una salida inesperada, pero no pudieron impedir que se la entregue al pueblo para su aprobación. Evo, y con él el "proceso de cambio", se sometió al desafío de esa marca, lo superó el 10 de agosto de 2008 obteniendo más del 67% de aceptación en el Referéndum Revocatorio y casi la alcanzó el 28 de enero de 2009 en el Referéndum Nacional Constituyente con más del 61% de aprobación de la nueva Constitución Política del Estado.

Pero no les fue suficiente prueba de su ineptitud, se mantuvieron en la misma línea obsecuente, continuaron "trancando" decisiones en el único espacio donde todavía tenían capacidad de reacción, en el Senado. Allí, los "dinosaurios" constituyeron su "mayoría espuria" y lograron frenar importantes decisiones, torcer proyectos, negociar posiciones. De nada les sirvió, hoy están definitivamente "revocados", salvo unos pocos que se salvaron, acompañados de nuevos "talentos" que alcanzaron obtener curules el domingo pasado, la vieja maquinaria ha perdido cualquier capacidad de influencia efectiva en las decisiones de los próximos cinco años. ¡Enhorabuena! Ya puedo imaginar el próximo Senado, donde un par de aguerridas damas prometen dar pelea, seguramente insulsa e inútil pelea pero pelea al fin, para "ponerle color al debate".

Lo que se viene por delante es lo que merece la pena observar con atención, porque enorme es el desafío que Evo tiene al frente: ni más ni menos que poner a prueba la nueva Constitución Política del Estado. Ahora sí se pondrá a prueba este instrumento jurídico-que a mi juicio es una excelente pieza de estudio para la psicología social porque representa la "expresión del deseo colectivo"- en su capacidad de realización. Se pondrá a prueba la capacidad del Estado para proteger todos los derechos ciudadanos inscritos en su interior, se tendrá que poner contenido al "Estado Plurinacional", habrá que construir la nueva arquitectura estatal, se tendrá que armar la nueva infraestructura económica, esa "economía plural constituida por las formas de organización económica comunitaria, estatal, privada y social cooperativa" de la que habla el artículo 306.

El gobierno tendrá que hacer todo eso en medio de múltiples presiones, porque ya anunciaron algunos dirigentes de movimientos sociales que "ahora es cuando" (ha llegado la hora de cobrarle a Evo la factura de su apoyo). También "ahora es cuando" Evo y su gobierno tendrán que demostrar sus máximas capacidades de gestión pública en los ámbitos político, económico, social y cultural, y "ahora es cuando" tendrán que esforzarse más para ejercer capacidad de mando sin caer en la fácil tentación del autoritarismo del que, a momentos, se acusan signos preocupantes, sobre todo en algunos allegados al Presidente. Y es que, al contrario de lo que supone, éste es el recurso de los débiles, no de quienes tienen "firmeza de carácter". No es fácil mantenerse detrás de la raya que marca la diferencia entre el ejercicio del "principio de autoridad" y el autoritarismo; el primero contribuye a mantener equilibrios frente a las demandas irracionales, el segundo es el ejercicio irracional del poder.

Menudo trabajo el que espera a Evo los próximos cinco años, para ello cuenta con el enorme apoyo del voto popular, voto que ya veremos si se traduce en comportamiento ciudadano maduro, consciente, paciente y a la altura de la historia porque, a decir verdad, en el juego de la gobernabilidad democrática no es sólo el gobierno quien tiene la responsabilidad sobre los resultados, también es responsabilidad nuestra, de cada ciudadana y de cada ciudadano, contribuir para que ellos repercutan a favor nuestro.

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