Los "análisis" de los "analistas"

Carlos Echazú Cortez

diciembre 3, 2009Publicado el: 6 min. + -

Cuando se piensa en los analistas que, a diario, emiten sus "análisis" en los medios de comunicación, se piensa en que realizan un servicio a la comunidad dotándole de interpretaciones de la realidad, basadas en una visión profesional, equilibrada, imparcial y objetiva. Sobre todo, se cree que las interpretaciones de estos señores y señoras, ven la realidad, por medio de la densa marea de hechos y opiniones y debates que se presentan en el ambiente político del país que nos impiden a nosotros, los simples ciudadanos, ver la realidad. Todo esto no es más que un gran embuste. En realidad, los presuntos "analistas" no son mas que interesados agentes de los grupos conservadores de la sociedad. Veamos algunos de los casos más representativos de los últimos meses:

Seguramente todos recordamos a un Jorge Lazarte pasearse por todos los medios de comunicación, con pretensión de analista profesional, sosteniendo que el padrón electoral estaba inflado por la carnetización que se estaba realizando a sectores populares de áreas rurales. No le importó a este analista, que posa de cientista social, que esa gente que había sido marginalizada por el sistema neoliberal, pudiera acceder a los documentos básicos que le permiten el ejercicio de la ciudadanía y sin los cuales son virtualmente inexistentes. Cuando todos hablan de inclusión de los sectores marginalizados, no se le ocurrió pensar al "analista" que esa carnetización podría dar derechos a los sectores de la población que habían sido olvidados por el sistema desde siempre. Tampoco tomó en cuenta, el señor Lazarte, que una comisión de expertos electorales de América Latina había llegado al País y, después de realizar sus investigaciones llegaran a la conclusión de que nuestro padrón tenía un margen de error completamente aceptable para los standares latinoamericanos. Nada de eso importó. Todos los medios de comunicación le abrieron sus puertas de par en par y envenenado por su odio, antes que análisis, generó una opinión, interesada en torno al padrón electoral que se convirtió en disputa política con el desenlace que conocemos y que ha devenido en el astronómico gasto del padrón biométrico. Ahora tenemos un padrón, que ya no puede nadie cuestionarlo, y que es mucho mayor que el padrón anterior. ¿En que queda entonces la supuesta inflación del anterior padrón electoral?. A nadie hoy en los medios de Comunicación, menos al señor Lazarte, se le ocurre recordar que el anterior padrón fue cuestionado porque supuestamente estaba inflado. El País gastó más de 50 millones de bs por el solo capricho de algunos analistas que esgrimieron un pseudo-argumento para cuestionar la legitimidad de unas elecciones que los sectores conservadores las tenían perdidas de antemano.

Carlos Cordero es otro de estos "analistas" que piensa que frunciendo el ceño cada vez que va a verter "su" opinión, ésta ya tiene el sello de profesionalismo. Hace unas semanas se le ocurrió sostener que Evo Morales no podría enfrentar a "ninguno" de sus rivales electorales en un debate. Ni cuenta se daba el supuesto "analista", que su afirmación tenía una enorme carga racista: Los contrincantes electorales de Evo son tan mediocres e ignorantes que no resisten la menor contra-argumentación a cualquiera de sus "postulados". Uno de ellos, crema y nata del empresariado neoliberal, no ha atinado siquiera a entender todo el cuestionamiento que se ha hecho, en el país y en el exterior, contra el modelo neoliberal y repite, como si estuviera descubriendo la pólvora, las sandeces que eran comunes en los tiempos de sus gobiernos vendepatrias. El otro, criatura del militarismo fascista, cree que puede dar lecciones de democracia, cuando todo lo que está relacionado con él huele (mejor dicho, hiede) a fascismo: Su pasado, banzerista; su candidato vice-presidencial, un monstruo genocida; su padre, uno de los principales golpistas de los ochentas; su ultima alianza gubernamental, el gonismo asesino y vendepatria; sus últimos aliados políticos, los prefectos separatistas. Al lado de estos especímenes, Evo Morales, con todos los errores que pueda tener, es un ramillete de virtudes. Aunque de cuna humilde y sin formación profesional, comprende la necesidad de una sociedad intercultural en la que diversas nacionalidades convivan con los mismos derechos; de una democracia que rebase los límites de la formalidad y otorgue realmente el poder a la comunidad organizada en movimientos sociales con poder de revocar el mandato a sus gobernantes; de una economía que se enrumbe hacia una industrialización para salir de la dependencia de la monoexportación de materia prima; de la necesidad de ejercer el control sobre nuestros recursos naturales y evitar el saqueo del capital extranjero; de la necesidad de erradicar el analfabetismo, y un largo etecetra. ¿Comprenderá un "analista profesional", como Carlos Cordero las diferencias de inteligencia y de valores humanos entre Evo Morales y sus contrincantes? Difícil. Hay mucho racismo en su mente para que pueda caber tanta cultura.

Ximena Acosta, por su lado, ha dado el ejemplo más "brillante" de "perspicacia" para "entender" la realidad de nuestra sociedad. Se le ocurrió que el globo de ensayo que lanzaron con su nombre, ya la hacía una presidenciable. Pensó que por obra y gracia de no se sabe que deidad, toda la oposición correría hacía ella y la proclamaría como salvadora del país. Presume de politóloga y lo único que ha demostrado, con su amague de postulación, es que no tiene idea de lo que es una fuerza social, o una coyuntura política, o el carisma de un líder (herramientas analíticas indispensables para el que quiera lanzarse como candidato). Tampoco entiende un ápice del proceder de la oligarquía, que usa a su antojo a los periodistas y a los "analistas", para echarlos luego al tacho de la basura cuando ya no le sirven.

Estos son solo algunos ejemplos de "análisis" de nuestros "analistas". Como se ve, no tienen nada de profesionales, ni de equilibrados, ni de objetivos. No prestan ningún servicio al público. Por el contrario, sólo intentan nublar la visión, confundir, y embaucar. Los "analistas" venden su conciencia al mejor postor y están dispuestos a respaldar las causas más infames (como en el caso de la masacre de El porvenir) con tal de hacerle el juego a los sectores conservadores de la sociedad.

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