(ANC).- Samuel Doria Medina, el monopólico magnate del cemento y las hamburguesas o “comida chatarra” en Bolivia, parece no rendirse para ampliar su fortuna haciendo “buenos negocios” utilizando al Estado, como ya le ocurrió con los dólares “preferenciales” y fábricas como “El Puente” en Tarija. Pero hay una constante, y es su coherencia ideológico-política desde 1985 (gobierno de Víctor Paz-Julio Garret) hasta Gonzalo Sánchez-Carlos Mesa (2002-2005). Pero ¿quien es este personaje?

Carrera empresarial

La biografía oficial de Doria Medina lo menciona como un frustrado estudiante boliviano, quien durante la dictadura de Luís García Meza tuvo que irse del país para estudiar. Por entonces su padre ya era socio minoritario de SOBOCE-Sociedad Boliviana de Cemento. Por ello, se fue a la Universidad de Harvard (Estados Unidos) donde estudió Economía y luego, en la London School Economics (Inglaterra) obtuvo su maestría.

En 1986, cuando solo tenía 28 años Samuel hijo, recién graduado de la Universidad, ya era Presidente de SOBOCE. Comienza entonces un proceso para monopolizar la industria del cemento, la construcción y toda su “cadena de valor”: Áridos “San Roque”, cuatro fábricas de cemento (Viacha, Fancesa, Warnes, El Puente), viguetas “Concretec”, pre mezclados “Ready Mix”. De este monopolio solo se salvaron la cooperativa COBOCE de Cochabamba, y el “Cemento Camba”. Además, desde 1997 Doria Medina tiene la franquicia (autorización) para vender las hamburguesas “Burguer King”, que se benefició con la salida de Bolivia de su competidora “Mac Donalds”, a principios de este siglo.

Carrera política

Doria Medina comienza en 1980 como militante, dirigente intermedio e “ideólogo económico” del MIR-Movimiento de la Izquierda Revolucionaria, partido que nació en la dictadura de Hugo Bánzer y que sufrió los rigores del déspota Luís García Meza. Samuel es parte de esa generación de jóvenes exiliados políticos que estudiaron en Lovaina (Bélgica) y Harvard (EE.UU.). Entre 1989 y 1993 fue designado Ministro de Planeamiento y Coordinación (Economía) por el presidente Jaime Paz Zamora, aquel que siendo tercero, por presión y cruzar los “ríos de sangre” fue presidente de Bolivia, casi por casualidad combinada con la astucia mirista.

Como ministro elaboró, impulsó e hizo aprobar la “Ley de Inversiones” y el Decreto 22836 junto a su colega Jorge Quiroga (ministro de Finanzas). Esas normas son el antecedente directo de leyes como las de Capitalización (Ley 1944), Hidrocarburos (Ley 1689) u otras consolidadas por Gonzalo Sánchez de Lozada. Tras dejar el gobierno, su apego a la “economía de mercado y la privatización” le permitieron asumir en 1993 como “Gobernador” del Banco Mundial y del Bando Interamericano de Desarrollo-BID. En 1995 fue secuestrado por una célula del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru-MRTA, por 45 días, y es liberado tras el pago de su rescate. En 1997 fue candidato a Vicepresidente con Jaime Paz Zamora (su jefe y mentor político). En 2004 crea (y financia) su partido, “Unidad Nacional”; en 2005 es candidato presidencial junto con Carlos Dabdoub aquel mentor de la “Nación Camba”, ambos obtienen el 7,81% de votos. En 2006 es elegido asambleísta constituyente por UN.

Dólares “preferenciales”, privatización y “comida chatarra”

Entre 1989-1993, como ministro de Planeamiento, Samuel proclama: “Privatizaré una empresa estatal por semana”, porque “el mercado, la oferta y la demanda definen la actividad productiva del país”. Por ello, entre 1991 y 1993 se cierran, por quiebra la liquidación de los bancos “Del Estado”, “Minero”, y “Agrícola”. El Banco Central de Bolivia tuvo que prestar 600 millones de dólares para devolver cuentas corrientes, cajas de ahorro y préstamos del público de esos tres bancos clausurados por Samuel.

La prestigiosa escritora Verónica Ormachea lanza una conjetura en su libro “Entierro sin muerte” (La Paz, 1998): La familia Doria Medina encontró un tapado (tesoro) de joyas coloniales, que presuntamente derivaron en su fortuna familiar. Partiendo de esta conjetura de su bióloga oficial surgen tres fenómenos llamativos: a) “Dólares preferenciales”; b) Empresas privatizadas y beneficiarios y, c) “Comida chatarra”.

En cuanto a la primera, entre 1882 y 1985 (gobierno de la UDP, con Hernán Siles-Jaime Paz, y el MIR como socio principal) durante la gestión de ministro de Finanzas, Ernesto Araníbar Quiroga, circulan en Bolivia los dólares “comerciales” (utilizados por los ciudadanos) y los dólares “preferenciales” (para ciertos empresarios). Samuel Doria Medina padre, por entonces accionista de la deficitaria empresa SOBOCE compra miles de los baratos “dólares preferenciales”, paga las deudas de SOBOCE, compra las acciones de sus socios y aparece como dueño único; entonces, no fue difícil que en 1986 Doria Medina hijo sea Presidente SOBOCE, como ya se comprobó.

En relación al segundo fenómeno, Doria Medina se beneficia de varias empresas que él mismo privatizó siendo ministro; por ejemplo, las cementeras “El Puente” (Tarija) y FANCESA (Sucre). Pero también benefició a Branco Marinkovic (Aceite “Rico”) que se adjudicó la ex fábrica de aceite “El Rey” (Villamontes) o la “Hilandería Santa Cruz” que benefició a Raúl Garáfulic Gutiérrez (ex dueño de ATB-La Razón). El tercer caso es que en 1997 llega a Bolivia “Burger King” (restaurante “comida rápida”) compuestas de hamburguesas y pollo frito, alimentos no ecológicos y altamente contaminantes y dañinos a la salud. En 2008, Burger King tiene 7 restaurantes (en La Paz, Santa Cruz y Cochabamba). Ese mismo año, Doria Medina pide a los bolivianos consumir alimentos ecológicos.

Conclusiones iniciales

A partir de lo pre dicho, está claro que la privatización impulsada por el ministro Doria Medina benefició a una élite económica poco ética (Garafulic, Marinkovic, Doria Medina y otros). Samuel utilizó al Estado para beneficio económico-empresarial personal- familiar; mantiene (es coherente con) una línea política conservadora (gestiones Paz Estenssoro-1985; Paz Zamora 1989-93; Goñi 1993-97; Banzer 1997-2001; Quiroga-2001-02; Goni 2002-03; Mesa-2003-05).

Doria Medina proclama lo que no practica (“consumir alimentos eclógicos”) pero a la vez vende y hacer fortuna con la “comida chatarra”. Y la “Responsabilidad Social Empresarial” que el cementero publicita parece más una limosna frente a las millonarias e ilegítimas ganancias que derivan en fuga de capitales, bienes suntuarios, ostentaciones y derroches varios. Samuel es, entonces un magnate, un multimillonario desorientado que no sabe qué hacer con su dinero. Tiene fábricas, partidos y lujos varios. Como Max o Johnny Fernández.

* Comunicador e investigador social de la UNLP-Argentina. Autor de los libros “aGONIa y Rebelión Social” (La Paz, 2004) y “Tahuamanu. Racismo y Masacre en la Amazonía” (Cobija, 2009), entre otros.