El académico cubano Pablo Guadarrama Gonzales, comentando la obra de los autores Antonio J Colom y Joan-Carles Mélichque “Después de la modernidad, nuevas filosofías de la educación”, describe la importancia que da el posmodernismo a la tecnología en los sistemas educativos.

– “Interactividad, o educación a través de tecnología con capacidad de respuesta adaptativa bidimensional (alumno-máquina alumno).- “Movilidad, o capacidad para desarrollar educación en diferentes escenarios, por lo que la escuela deja de ser el espacio secular especializado en formación.- “Convertibilidad, o capacidad de transferir información entre medios diferentes a fin de conformar redes complejas y multivariadas al mismo tiempo que fuentes plurales de información.- “Omnipresencia, o democratización total de la información. La tecnología propicia la difusión educativa para toda la sociedad, máxime si se consigue el reto de la movilidad.- “Mundialización, o información (de la educación) sin fronteras ni diferencias”.

Las características transcritas rebelan la importancia que da el posmodernismo a la tecnología, sobre todo a la información, de tal modo que fácilmente se puede sustituir al maestro en el proceso enseñanza aprendizaje, porque se establece una nueva relación entre el alumno, la computadora e Internet.

Ya en la Ley 1565, reforma imperialista de clara orientación posmodernista, se considera al maestro como un simple facilitador en la construcción de conocimientos que hace el alumno, característica que se repite en la Ley “Siñani – Pérez”. Se abandona la concepción del maestro investigador y creador y se lo reduce a la condición subalterna del ejecutor de currículas elaboradas por los técnicos y la comunidad a nombre de la participación comunitaria y popular.

Esas currículas deben traducirse en módulos y planes de unidad educativa y de aula que deben ejecutarse milimétricamente controlados por la computadora e Internet.

Existe también la fuerte tendencia a sustituir a los hombres por las máquinas en la administración educativa, computarizando toda la información. En esta nueva forma de administrar la educación, serán suficientes unos cuantos operadores de máquinas que, en el menor tiempo posible y de manera eficiente, proporcionen la información requerida por los conductores políticos del Estado.

Es inocultable, en ambas leyes, la tendencia a reducir al máximo el costo educativo; en esta medida, la “Siñani – Pérez”, al repetir las orientaciones centrales de la 1565, entre ellas también la descentralización de la educación, sigue siendo una reforma neoliberal.

Ambas leyes, cuando plantean la concepción de la educación intra, inter cultural y plurilingüe, asignan al lenguaje un papel omnipotente que, por sí solo, haciendo abstracción de factores reales que se presentan en la vida social, es capaz de generar la posibilidad de construir una sociedad plural, pero sin “asimetrías de poder”, solidaria, complementaria, recíproca, etc.

El lenguaje y los medios informáticos superan todas las barreras económicas, sociales y posibilitan que las culturas puedan socializar sus “saberes”, cosmovisiones y usos y costumbres. El lenguaje y la información del conocimiento son capaces de construir un mundo idílico donde los hombres alcancen el objetivo de “vivir bien” en armonía con la naturaleza.

Tomando en cuenta todas las consideraciones señaladas, resulta muy simplista interpretar la instalación del satélite Tupac Katari, que va ha costar 300 millones de dólares, y la oferta de regalar 135 mil computadoras personales a los maestros como simple propaganda electoral.

En la presente coyuntura electoral también sirve como campaña proselitista, pero, sobre todo, está orientado a la ejecución de un proyecto educativo que el gobierno considera vital para la construcción del nuevo Estado plurinacional y descolonizado. Otra cosa es que el esquema mental posmodernista del indigenismo subjetivo, al pretender aplicar su proyecto educativo, choque brutalmente con la realidad; que la pretensión de computarizar la educación y manejar el conocimiento a través del Internet se haga astillas en un mundo precapitalista donde los hombres, por su manera de producir, están a siglos de distancia de las máquinas y de las formas de la comunicación computarizadas.

Los maestros recibirán las computadoras como las niñas la bella y soñada muñequita, sin sospechar que el “regalito” es el grillete que usará el Estado plurinacional burgués para controlarlo y oprimirlo, amputándole el derecho que tienen a pensar y ejecutar libremente su acción educativa en el proceso enseñanza – aprendizaje.

El regalo, han anunciado, será adecuadamente acondicionado para la actividad específica que el gobierno espera del maestro y la Contraloría se hará cargo de fiscalizar que esta propiedad “personal” no sea enajenada o mal usada, bajo ninguna circunstancia.

La posición del maestro

La distribución de computadoras encierra toda una concepción educativa esencial al pensamiento posmodernista y en la presente coyuntura también tiene un interés proselitista.

Esta oferta, sobre todo en las esferas de la dirigencia sindical opuesta al gobierno, ha causado desorientación y las otras, las oficialistas como las de las confederaciones de maestros rurales y urbanos, se han sumado frenéticas a la campaña oficialista.

Sería un grave error rechazar las computadoras, pese a su origen prebendal y electoral, porque esta postura podría crear fisuras en las bases del magisterio.

No hay que olvidar que el Estado tiene la obligación de financiar la educación en las mejores condiciones, aumentando el presupuesto para la educación, creando ítemes para cubrir las necesidades del crecimiento vegetativo de alumnos, garantizando adecuada infraestructura escolar, mobiliario, material didáctico.

También es obligación del gobierno asegurar a los maestros estabilidad laboral, sueldos que cubran todas sus necesidades vitales, un régimen de pensiones que le permita vivir en su tercera edad en condiciones humanas, etc. En este contexto, ¿acaso no es una obligación también dotar al maestro una computadora?

Del magisterio dependerá si se hace domesticar o no por el gobierno a través de este medio informático, como normalmente ocurre con la televisión, la prensa oral y escrita.

La respuesta a la oferta gubernamental debiera ser: vengan las computadoras, pero también exigimos sueldos que cubran las necesidades vitales del maestro y de todos los trabajadores (canasta familiar) y que éstos suban en la misma proporción en que suben los precios de los artículos de consuno; techo propio para todos los maestros, y jubilación solidaria con aporte tripartito (patronal, laboral y estatal).